Abiertos al diálogo

Abiertos al diálogo
Hugo Yasky y Ricardo Pignanelli contaron a Página/12 sus impresiones de la reunión que tuvieron con Cristina Fernández y los empresarios. “Vimos voluntad política”, dijeron sobre la modificación de Ganancias. Ambos coincidieron también en sus planteos sobre la necesidad de reducir el trabajo en negro y en las críticas a Hugo Moyano.

“Si todos somos inteligentes y prudentes, hoy podemos seguir con este modelo que le está dando contención a mucha más gente que la que tenía antes”, asegura el titular de Smata, Ricardo Pignanelli, en diálogo con Página/12. A días del encuentro en el que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner abrió un diálogo intersectorial para buscar recetas alternativas a algunos puntos problemáticos que afectan a los trabajadores, como el empleo no registrado y el Impuesto a las Ganancias, el dirigente mecánico se manifestó confiado en que la convocatoria llegará a buen puerto y criticó la postura de otros dirigentes gremiales, como Hugo Moyano: “Uno cuando va creciendo quiere crecer más, pero hay que ser solidario, porque el límite está en no perjudicar al resto de la sociedad. Crecer más no puede significar arriesgar todo lo que tenemos. Hay que ser consciente de todo lo que hicimos y también de todo lo que nos falta”.

–¿Qué evaluación hace del encuentro que mantuvieron en Río Gallegos?

–Yo la vi como una reunión muy positiva, porque se habló de la realidad del país y se invitó a que todos los actores que estábamos presentes habláramos y diéramos nuestra opinión. La Presidenta, más allá de que hizo un análisis muy claro de todo lo que electoralmente pasó, abrió una agenda para que, dentro de las posibilidades y sin afectar el modelo que tenemos, se vayan encontrando soluciones posibles a los problemas que aparecen.

–¿Cree que hay disposición del Gobierno para modificar algunas de sus políticas sobre la base de los reclamos que surgieron de esa reunión?

–Está bien claro que sabemos cuáles son las necesidades y también sabemos muy bien cuáles son las posibilidades. Nos pareció bueno que la Presidenta fue muy clarita, en el sentido de que ha sabido escuchar la voz de los trabajadores, la voz del pueblo que se manifestó a través de las urnas y por eso decidió abrir la agenda y está dispuesta a rectificar algunos puntos con los que la gente está disconforme. Pero con responsabilidad: quedan dos años hasta la finalización de su mandato, y la Presidenta podría apelar a hacer demagogia a traves de la caja, gastando todo, total el que viene va a tener que hacerse cargo de todo. Pero no, encontramos una Presidenta muy madura, que por un lado aclaró que no va a ser de ningún modo candidata en 2015, y que dijo también estar dispuesta a rectificar todos los caminos posibles, siempre que pueda hacerse sin afectar el modelo y sin dejar el país, al próximo gobierno, con todos los problemas con que lo agarró el gobierno de Néstor Kirchner. Dijo que a pesar de que ella se va a su casa en dos años, no podía dejar un país como el que habían encontrado en 2003, sino que iba a hacer todo lo posible para mejorar todas las materias pendientes en el tiempo que queda. Pero siempre teniendo claro que no habrá un cambio de rumbo.

–Parece difícil que el Gobierno, el movimiento obrero, los empresarios y los banqueros puedan ponerse de acuerdo en algo...

–Yo creo que si los sectores somos inteligentes, anteponemos la patria a los intereses mezquinos de cada uno, cada uno tendrá que resignar algo para que este Gobierno siga adelante y siga adelante el modelo que tenemos. Sería fácil y demagogo abrir las manos, y en dos años llevarse puesto el sacrificio que muchos hicimos durante los últimos diez, pero la Presidenta dijo que está dispuesta a hacer todo dentro de lo posible para buscar mecanismos que mejoren, por ejemplo, el tema del Impuesto a las Ganancias. Ahí comprometió a los bancos, a los trabajadores, a los empresarios a buscar un camino, y comprometió también al Ministerio de Economía y a la AFIP a aportar para hacerlo. Habló también del trabajo en negro: si logramos bajar 10 o 12 puntos del treinta y pico que tenemos ahora, vamos a poder mejorar el ingreso fiscal y con eso podemos mejorar el tema del Impuesto a las Ganancias. La renta financiera podrá tocarse, pero eso no llega a cubrir todo, es un combo que hay que hacer si hay voluntad en todos los sectores para salir adelante.

–¿Pero habrá voluntad de los sectores para ceder una parte en pos del bienestar general?

–Por lo menos en el movimiento obrero organizado, sí. Ahora, cada sector verá la voluntad que tiene. Si somos inteligentes y tenemos memoria, creo que es lo más prudente para seguir adelante. Todos tenemos que tener memoria. Porque esto es claro: los banqueros tenían que poner chapas en las puertas porque la gente rompía los vidrios de la desesperación. Los industriales tenían las luces apagadas. Y no- sotros, los trabajadores, estábamos revolviendo tachos con basura. Si todos somos inteligentes y prudentes, hoy podemos seguir con este modelo que le está dando contención a mucha más gente que la que tenía antes. Se generaron puestos de trabajo, dos millones de jubilaciones que no son óptimas, pero son para gente que se había quedado sin aportes...

–Hugo Moyano fue muy crítico con la convocatoria y dijo que no cree que el diálogo produzca avances reales...

–Cada uno lleva en su memoria sus actos pasados y sus actos presentes. Yo creo que cuando tenemos un mundo que está convulsionado, lo mejor que podemos hacer los argentinos y el movimiento obrero es tratar de aunar criterios y ponerle la unidad de concepción para poder salir adelante...

–¿Pero cuál es su opinión respecto de las fallas que Moyano le atribuye a este Gobierno?

–Creo que hay un gran problema en la sociedad argentina, que son secuelas de las décadas pasadas. No hay que olvidarse de que este país lo hicieron nuestros abuelos y nuestros viejos con espíritu solidario, cooperativista y de igualdad y de trabajo continuo. Yo creo que ahora logramos encaminar de nuevo el país, pero la secuelas quedaron: la inseguridad, falta de educación, trabajo informal. Creo que si los sectores tomamos cuenta de la verdadera envergadura de dónde venimos, seguramente en lugar de pelearnos vamos a encontrar el camino para solucionar todos los temas que nos faltan, que son los que ya mencioné y más: necesitamos el autoabastecimiento de energía, que nos está drenando las reservas; tenemos que aumentar las líneas de comunicación y transporte en todo el país, para poder mover las cosechas y la manufactura. Pero eso no se logra en un acto de magia. Eso es lo que tenemos que entender como sociedad. Para eso tenemos que tener un espíritu solidario, y a veces es jodido resignar algunos intereses sectoriales. Uno cuando va creciendo quiere crecer más, pero hay que ser solidario porque el límite está en no perjudicar al resto de la sociedad. Crecer más no puede significar arriesgar todo lo que tenemos. Hay que ser consciente de todo lo que hicimos y también de todo lo que nos falta.

–¿Cómo continuará el diálogo? ¿La CGT tendrá un interlocutor especial asignado para esto?

–La CGT tiene en su secretario general al interlocutor, y esto no es cuestión de nombres, de que vaya uno u otro. Tenemos un secretario general al que le tenemos que tener confianza y si él necesita que algún compañero lo acompañe, así será.

–¿Hay alguna fecha pautada para la próxima reunión?

–Eso está en manos del secretario general.

–El Gobierno denunció que algunos sectores tienen intenciones de desestabilizarlo y precipitar el final del mandato...

–Creo que los que piensan en algo así... eso no es cristiano. Porque no es cristiano el suicidio. Este Gobierno tiene que llegar con toda la fortaleza y dejando un país mejor para los que vengan y darle la posta para que sigan. Si no, los que pagaremos el costo seremos los argentinos. Yo creo que uno en el desierto va sembrando semillas: entre los compañeros de la UOM y Smata pusimos una semilla dentro del movimiento obrero muy profunda, porque eran dos gremios que andábamos siempre en conflictos internos. Ahora demostramos que cuando el objetivo es supremo pueden dejarse de costado las diferencias coyunturales. Lo que queremos para nuestra familia hay que quererlo para nuestra sociedad y nuestra patria.

–Hoy se discute el futuro del peronismo, ¿qué rol jugará la CGT en ese proceso?

–El movimiento obrero unificado seguramente va a ser la columna vertebral no sólo del peronismo, sino del gobierno, de cualquier gobierno que haya luego de 2015. De cara a ese año, en el peronismo, quizá lo más correcto va a ser una interna: el que gana, conduce, y el que pierde, acompaña. Creo que ese es el vehículo más fácil para llegar a la unidad.

–Pero hoy por hoy el movimiento obrero se encuentra dividido...

–Por eso yo creo que puede ser fundamental también que haya elecciones internas del peronismo para la unidad del movimiento obrero. Aunque la unidad debería venir por objetivos y no por personas. Se debería armar una mesa de trabajo para dialogar. Ahora bien, quiero aclarar, cuando digo dentro del peronismo digo con el mismo objetivo que hasta ahora: mantener un modelo como tememos y no volver a uno agrícola-ganadero y de servicios. El modelo peronista es un modelo integrador, donde todos los sectores, el campo, el turismo, la industria, la ciencia, la educación, todos caminan en el mismo sentido. Ese es el sueño que tenía el general Perón, que era la comunidad organizada.

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