Acampe VIP en el BCRA: play station, metegol, ping pong y disc jockey

Acampe VIP en el BCRA: play station, metegol, ping pong y disc jockey

Es por los 47 despidos. Para hacer la vigilia más amena, La Bancaria puso un disc jockey que pasa música las 24 horas, dos mesas de ping pong, dos de metegol, play station, televisor de 50 pulgadas para pasar películas recién estrenadas, y dan hotel con pensión completa a los del gremio

Desde hace 16 días se puede ver en Reconquista, entre Perón y Sarmiento, un acampe VIP organizado por La Bancaria, para que reincorporen a los 47 despedidos del Banco Central.

Para amenizar la vigilia, instalaron dos canchas de ping pong, dos de metegol, play station, naipes para partidas de truco y disc jockey las 24 horas.

Hay tres sonidistas que se turnan (de 6 a 14, de 14 a 22 y de 22 a 6) que embolsan $ 1.000 por jornada cada uno. En realidad, les pagan a una empresa tercerizada que se encarga de llevar todos los equipos de música. También hay un televisor led de 50 pulgadas y otro de 42 pulgadas para pasar los últimos estrenos de cine, como El Renacido, la última de Leonardo Di Caprio, que la proyectarán hoy a las 22.30 gratis para todo público.

También hoy a las 13 del mediodía organizarán una choripaneada gratuita para todos los transeúntes, como la que ya hicieron, donde el humo se notaba por todas partes, además de la extensa fila de gente, deleitada por los chorizos gourmet de La Bancaria.

Para quienes acampan, hay pensión completa, con platos variados y de todo tipo, desde ternerita hasta pollo a la mostaza. La sede gremial está a la vuelta, por lo que tienen baños cerca, y además disponen del hotel del sindicato, un tres estrellas ubicado en Córdoba y Cerrito de $ 700 la noche con media pensión, que es sin cargo para los del interior que acampan.

Ya hicieron una fiesta con disc jockey, pista de baile y luces psicodélicas, y tienen un escenario montado en la puerta del BCRA donde van cantantes, shows y humoristas, siempre con sonido de punta. Hasta tienen unos catres más cómodos que cualquier cama. Hay muchos que no se quieren ir. Incluso, hay quienes van con sus hijos, como el caso de una mujer que s¿fue con su beba de nueve meses, a quien ya le ven pasta de dirigente gremial para el futuro.

El de la panadería de esa cuadra se quejó, hizo una denuncia a la policía y llegaron dos oficiales con una contravención, pero no pasó a mayores. Se jactan de tener el lugar bien limpio, y de pasar la escoba a cada rato.

"Es el acampe de los Vanoli", dicen puertas adentro del Banco Central, porque entre los desvinculados se encuentran el hijo y la esposa del ex presidente. Facundo Vanoli Long es un estudiante de cine de 24 años al que su padre colocó como analista en comunicación interna e imagen institucional dentro de la subgerencia de Relaciones con la Comunidad. Mientras a su mujer, Gabriela Gelardi, la puso como subgerenta de Educación Financiera.

Los otros 45 despedidos también fueron gente puesta a dedo por el propio Vanoli, quien para lograrlo modificó la vía de ingreso a la entidad. Tradicionalmente, se entraba con un contrato a prueba por un año (dos contratos de seis meses cada uno), pero el ex funcionario lo cambió para que el contrato a prueba sea por sólo seis meses (dos contratos de tres meses cada uno), de modo de poder pasarlos a planta permanente antes del 10 de diciembre.

Consultado por este diario, Vanoli dijo sobre el acampe: "Los he ido a ver varias veces y los he apoyado personal y públicamente en distintos medios, como apoyo a todos los trabajadores que fueron cesanteados sin sumario previo y sin evaluar cada caso".

El acampe está organizado por La Bancaria, con el apoyo de las comisiones gremiales de varios bancos, aunque la del BCRA no los apoya, ya que no se ve ningún cartel dentro de la entidad. Desde ya, no estuvieron a favor de los despidos y los condenaron, pero cuando ingresaron los nuevos los trataron de paracaidistas que habían entrado por razones políticas para quitarles el cargo a los funcionarios de carrera.

Muchos de los cesanteados son ultra kirchneristas que estaban en la oficina de Delitos Cambiarios, que en gran parte estaba dedicada al cepo (ya no tiene razón de ser controlar todas esas normas, que ahora dejaron de existir), pero los inspectores históricos quedaron.

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