Aceptarían suba del 25% sólo para sueldos bajos

Por: Carlos Burgueño

El Gobierno está dispuesto a aceptar y avalar aumentos salariales de hasta un 25%, pero sólo para los salarios mínimos de los sectores privados industriales que estén más atrasados. La condición es que en el resto de la pirámide del mismo rubro el incremento promedie menos de ese 25% y se ubique entre un 20% y un 22,5%, máximo.

Con este esquema, el Ministerio de Trabajo piensa poder acelerar las paritarias en rubros industriales claves, como los textiles, construcción, cueros, pesca, plásticos, mecánicos y, fundamentalmente, los metalúrgicos. Supone la cartera que maneja Carlos Tomada que con esta partición se podrán destrabar las negociaciones que comenzarán a comienzos de marzo y acelerar la firma de acuerdos antes de que comiencen a tallar las discusiones con la CGT rebelde de Hugo Moyano, que hasta ayer insistía en sus reclamos de alzas del 30%.

El modelo que tiene el Gobierno en la cabeza es el de los aceiteros firmado el viernes pasado, donde el salario mínimo del sector subió un 24,6%, mientras que el promedio general llegará al 21,5%. Ese último porcentaje sería un nivel más que aceptable para las aspiraciones oficiales y, al menos en el maquillaje, avalaría algún punto más por encima de la meta psicológica del 20%. Ése es el incremento óptimo para el Gobierno, que insistirá con la fórmula de 20/20 (el mismo nivel de alza salarial y de aumento del mínimo no imponible de Ganancias).

Según los cálculos de Trabajo, y sobre la base de lo que se firmó en 2012, son muchos los rubros industriales con salarios mínimos algo bajos, en los que se podría aceptar una suba de hasta un 25%. Son sectores donde los salarios mínimos no llegan a los $ 8.360 para los solteros y los $ 11.563 para los casados, y donde un alza del 25% los ubicaría en sintonía con el resto de los asalariados industriales. Más atrás quedarían los salarios mínimos de otros rubros, como empleados públicos nacionales, provinciales y municipales, encargados de edificios, gastronómicos, comercio y estacioneros, entre otros.

La idea es que si gremios claves como SMATA de Ricardo Pignanelli, construcción de Gerardo Martínez y la UOM de Antonio Caló aceptan la propuesta, luego se acelerarían los tiempos para los camioneros de Hugo Moyano y los trabajadores de la alimentación de Rodolfo Daer, y los petroleros, mineros, portuarios, bancarios, etcétera.

Es particularmente importante para el Gobierno cerrar rápidamente, y con el menor nivel de conflictividad, la paritaria de los metalúrgicos de la UOM, que tienen cita a mediados de marzo, pero que podrían acelerar sus negociaciones. La intención es que no se repita lo que sucedió el año pasado, cuando grandes compañías como Techint, Aluar y Acindar tenían cerrados sus acuerdos con alzas promedio del 24% (en sintonía con lo que aceptaba el Gobierno el año pasado), el acuerdo se trabó por la insistencia de un alza de mayor nivel porcentual para los empleados con salarios mínimos. Si el Gobierno pudiera ahora dividir el mínimo en un 25% y el promedio total en un 21% para toda la UOM, Cristina de Kirchner podría a mediados de marzo presentar un acuerdo más que importante en las complicadas paritarias de 2013.

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