Sin acuerdo, la UOM se endurece y rechaza ser la paritaria testigo

Sin acuerdo, la UOM se endurece y rechaza ser la paritaria testigo

Pese a la presión del Gobierno, Caló no aceptó el 24% y analiza medidas de fuerza

Por Nicolás Balinotti |

Deberá esperar el apretón de manos entre Antonio Caló y los empresarios industriales en algún despacho del Ministerio de Trabajo. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) no aceptó ayer el aumento salarial propuesto, del 24%, porque no contemplaba a las categorías más altas.

La indefinición de la negociación salarial no cayó bien en el Gobierno, que apostaba ayer al anuncio de la paritaria metalúrgica para intentar bajar el impacto de la huelga de los choferes de la UTA.

La cúpula de la UOM, aunque sin Caló, asistió ayer al Ministerio de Trabajo con una postura que parecía poco flexible. Juan Belén, el número dos del gremio, no dudó en calificar de "miserables" a los empresarios con quienes minutos después se iba a sentar a negociar .

Inicialmente, Caló había reclamado un alza salarial del 32% más un plus no remunerativo. La demanda del jefe de la CGT oficialista fue rechazada de inmediato por las cámaras empresariales. Cuando parecía que se había anudado un trato con una suba del 24%, surgieron ayer objeciones por los cargos jerarquizados, que no serían más de 10.000 trabajadores, según explicaron fuentes gremiales.

El Ministerio de Trabajo, a través de su titular, Carlos Tomada, citó para hoy, a las 15, nuevamente a las partes. El funcionario anhela sí o sí cerrar un trato y exhibir la paritaria metalúrgica como el aumento de referencia. Así lo hizo durante años el jefe de los camioneros, Hugo Moyano, cuando era aliado del kirchnerismo. Moyano, incluso, escenificó sus acuerdos en la Casa Rosada, junto con la Presidenta.

"Nosotros no queremos ser la paritaria testigo. Ya bajamos bastante nuestras pretensiones", dijo anoche un jerárquico de la UOM. Y agregó: "Además, no queremos condicionar a ningún otro gremio con nuestra paritaria. Los aumentos tienen que estar vinculados con cada actividad. No siempre tienen que ser más o menos los mismos porcentajes".

Con la negociación empantanada, Caló convocó anoche a su consejo directivo en la sede de Alsina. Se insistió en la posibilidad de activar una medida de fuerza, pero la postura jamás fue unánime ni tomó demasiada fuerza. Durante la reunión, Caló se mantuvo dubitativo y algo incómodo. El viernes pasado, un colaborador suyo deslizó ante LA NACION que el Gobierno le había exigido que la paritaria no superara el 25%. Caló aceptó el pedido oficial en silencio. Por eso fue el primero en manifestar su acuerdo ante la oferta del 24% a pagarse en dos tramos: 17% en mayo y 7% en julio.

Caló y los empresarios intentarán hoy zanjar diferencias y sellar un trato. En caso de que no suceda, la tensión quedará escenificada mañana en un encuentro en el Teatro Cervantes en el que coincidirán el jefe de la UOM y Tomada. Para entonces, ambos esperan que el acuerdo salarial ya se haya concretado.

La semana pasada, Caló advirtió en público sobre "tiempos difíciles" y llamó a "cuidar los puestos de trabajo". Un par de meses antes ya había dado una visión sobre la crisis: "Cuando la economía de los gremios no se mueve significa que la economía [del país] está estancada. Estamos preocupados porque en la UOM no se movió el amperímetro en la recaudación".

La indefinición no envuelve únicamente a la paritaria de la UOM. Ayer tampoco hubo acuerdo con el gremio de los bancarios, que, a modo de protesta, se movilizará hoy por el microcentro porteño, y no se descarta convocar a un paro nacional para la semana próxima.

La Bancaria, conducida por el moyanista Sergio Palazzo, no aceptó el ofrecimiento de un aumento de 20% para los cuatro primeros meses del año y de 22% a partir de mayo. A principios de año, el Gobierno no quiso homologar un aumento trimestral que había logrado el gremio..

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