La agenda sindical, al ritmo del Mundial

La agenda sindical, al ritmo del Mundial
En estas horas tan decisivas, si hay una división tajante en el sindicalismo no es entre oficialistas y opositores o entre peronistas y combativos de izquierda, sino otra más importante: la que separa a los partidarios del AM y los simpatizantes del DM. Es decir, entre aquellos que se apuran para presionar Antes del Mundial y los que postergarán sus decisiones para Después del Mundial.
La alianza moyano-barrionuevista, por ejemplo, debatirá esta semana sus próximos pasos, aunque se sabe que, para conformar a los de uno y otro bando mundialista, se hará una movilización con jubilados antes de la gran cita futbolera y después, probablemente, un paro de 36 horas. Sus máximas figuras vienen de salir airosos de una protesta de aristas complejas y riesgosas, como fue la movilización a la Plaza de Mayo. Muchos dirigentes temían que la convocatoria fuera pobre, pero el aparato sindical se mostró aceitado y los alrededores del Cabildo se poblaron con columnas de camioneros, como era obvio, aunque lo que sorprendió fueron unas seis cuadras compactas de militantes de la CGT barrionuevista y la presencia de un solo sector de izquierda, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), enrolada en la CTA opositora.

Lo que pareció lógico fue que casi no hubo presencia de espontáneos ni independientes. Por eso políticamente tuvo sabor a empate: Hugo Moyano y Luis Barrionuevo pudieron evitar la foto de una plaza vacía, pero, al no haber captado a la clase media para su protesta, no lograron darle a la dirigencia del PJ el mensaje de que serán indispensables para cualquier candidatura.

Lo que viene aporta tanta incertidumbre como la marcha del miércoles pasado. El camionero y el gastronómico no creen que antes del Mundial haya clima propicio para una protesta tan impactante como el paro general del 10 de abril. La marcha de jubilados ante la ANSeS será una suerte de aperitivo para no perder la iniciativa (y ganar centímetros en los diarios), pero la duda es si después de Brasil 2014 habrá consenso para endurecer la lucha contra el Gobierno.

Motivos sobrarán, al parecer. Uno de ellos es la oleada de suspensiones en la industria automotriz, que afecta a más de 14.000 obreros y que está poniendo nervioso al ultrakirchnerista gremio mecánico: la izquierda acusó a patotas del oficialismo de agredir a un grupo de activistas que volanteaba contra los 67 despidos en la autopartista Gestamp ante la planta de Volkswagen de General Pacheco y denunció la “persecución” a los delegados independientes de la fábrica.

La propia Cristina Kirchner dio una señal a los sindicalistas antes de la pitada inaugural en San Pablo: eligió priorizar a los trabajadores que menos ganan mediante el aumento en las asignaciones familiares y de la asignación universal por hijo, con lo que dejó en suspenso el alza del mínimo no imponible que le venían exigiendo todos los sectores gremiales. Pero, como intuyen, o saben, los sindicalistas K, la Presidenta decidiría cambios en Ganancias luego del 12 de junio, cuando se termine el oasis mundialista y, suponen, se podría financiar esa medida.

Lo que inexorablemente comenzará tras el Mundial será la carrera política hacia 2015 y ahí no hay dos posturas sindicales, sino tantas como la cantidad de presidenciables del PJ. La UOM y los canillitas de Omar Plaini ya juegan para Daniel Scioli, el taxista Omar Viviani y dirigentes de la CTA de Hugo Yasky apuestan a Sergio Urribarri, mientras la UTA de Roberto Fernández explicitó su respaldo a Sergio Massa, aunque a éste se le rebeló Facundo Moyano, una de las jóvenes promesas a la que apuesta. Hubo cortocircuitos cuando el jefe renovador anunció un proyecto para deducir alquileres de Ganancias, sin darse cuenta de que el hijo de Moyano había presentado una iniciativa igual hace seis meses. Por eso, la foto que se sacó el dipu-sindicalista al lado de Mauricio Macri no fue casua l: aseguran que fue un mensaje dirigido al ex intendente.

“No me gustan los coqueteos. Tenés que definirte, pero porque te conviene a vos”, le dijo Massa a Facundo, en un tono paternal, durante la reunión que mantuvieron anteayer en Tigre. “Es una cuestión que voy a resolver”, respondió el dirigente de los peajes, muy resistido por aliados sindicales del massismo como los “Gordos”. ¿Su definición le servirá para convertirse en candidato a vicegobernador bonaerense o a intendente de Mar del Plata por el Frente Renovador?

Entre tantos escarceos, lo que se pondrá en juego luego de que termine el Mundial y la agenda política vuelva a la realidad será qué candidato del espacio peronista le dará garantías, o no, al sindicalismo de que restaurará su viejo poder, ese que mantuvo durante décadas y que hoy está amenazado por una combinación de desprestigio, burocratización y presión de las bases.

El rechazo a ese cóctel es lo que dio origen a la CTA, pero las dos fracciones de esa central redoblaron su pelea con perfume a CGT. El sector oficialista impugnó las elecciones convocadas por el ala opositora para el 29 de mayo y el Ministerio de Trabajo invalidaría esos comicios, en los que Pablo Micheli competirá con una lista del Partido Obrero y otra del Nuevo MAS.

Mientras, los obispos Jorge Lozano y Jorge Casaretto, de la Pastoral Social, visitarán hoy a la CGT barrionuevista y el 26, a la de Moyano. Son las señales que le faltaban al Gobierno para imaginar una conspiración con el supuesto auspicio del Papa. Quizá el kirchnerismo sigue sin percatarse de que la Iglesia siempre juega para casi todos los equipos, sin importar el fixture mundialista.

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