Se agrava el conflicto en el Sarmiento

Se agrava el conflicto en el Sarmiento
Primero fueron los subtes y ahora llegó la hora de los trenes: los delegados de la línea Sarmiento anunciaron un cese de actividades desde mañana al mediodía para realizar una asamblea en los talleres de Haedo y definir cuál será la medida de fuerza que pondrán en marcha, supuestamente, desde el martes próximo.
Los ferroviarios pretenden conseguir respuestas al reclamo de un aumento salarial del 30 por ciento y a la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios.

En principio, la asamblea de mañana en los talleres de Haedo no afectaría el servicio, aunque anoche Rubén Sobrero , líder de la lista bordó de la Unión Ferroviaria, dijo en la red social Twitter que se convocaba a los trabajadores "con abandono de los puestos de trabajo".

"La asamblea analizará medidas de fuerza para la semana que viene, pero no descarto que el paro pueda ser el mismo viernes si así lo deciden los trabajadores", escribió Sobrero.

Edgardo Reynoso, delegado del ferrocarril Sarmiento, sin embargo, aseguró que "el viernes [por mañana] se hará la asamblea, pero se garantizará el servicio. El paro está decidido, pero veremos si se hace desde el martes próximo".

La decisión de ir a la huelga se tomó luego de que fracasara un reclamo de un numeroso grupo de delegados que se apostó con bombos y pancartas en la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación, en Alem al 600.

Las futura medida de fuerza se anunció en un día crítico para los usuarios del Sarmiento: desde muy temprano el servicio funcionó con demoras en el recorrido entre las estaciones de Once y Moreno, presuntamente por la quita de algunas formaciones y, también, por el conflicto con un sector de los trabajadores que reclama la instalación del sistema SUBE en las boleterías.

"Para viajar hoy [por ayer] desde Moreno hasta Once, al mediodía, tuve que esperar el tren 15 minutos. Pero viajé como si fuese a las 8 de la mañana: todos apretados, hacinados, peor que siempre", dijo a La Nacion Adriana Cuello, una profesional que es usuaria del Sarmiento. La mujer agregó: "El domingo pasado fue más complicado: en Liniers me tuve que tomar uno de los micros porque el tren ya se había ido. En el colectivo también viajamos todos apretados. Y en Flores me tuve que bajar, porque cuatro individuos violentos subieron para «apretar» a los pasajeros, pidiendo monedas. Una vergüenza".

Desde hace casi tres semanas, los trabajadores de las boleterías no están cobrando el pasaje como forma de protesta por falta de acuerdo respecto de la incorporación de las máquinas de la SUBE en las boleterías.

En lo que respecta al conflicto, a primera hora de la tarde Sobrero declaraba en la puerta del Ministerio de Trabajo que reclamaban el encuadramiento de la carga de la tarjeta SUBE para los boleteros, "un aumento salarial de 30% y la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los sueldos".

Respecto de la tarjeta SUBE, hoy sólo hay máquinas automáticas para sacar pasajes en los andenes y los trabajadores entienden que si se extiende el sistema "están amenazados los puestos laborales".

"Ya hemos hablado con todos y nos hemos reunido con los que teníamos que reunir. Estamos esperando la resolución de un conflicto que lleva 20 días, como el de las boleterías. Se acabó la paciencia. Estamos hartos de que nos tomen el pelo", dijo Sobrero.

Los trabajadores ferroviarios se habían concentrado al mediodía en la estación de Once y luego marcharon hasta las oficinas del ministro Carlos Tomada. Y como no recibieron una respuesta "satisfactoria", decidieron avanzar con el cese de actividades para hacer una asamblea.

Micrófono en mano y a los gritos, delante de los trabajadores, Sobrero pidió que "la sociedad nos acompañe con esta medida de fuerza porque nos estamos quedando sin trenes". Y agregó: "En la línea Sarmiento, de 24 formaciones que había, tenemos 14, y el servicio diferencial ya no corre más. Están haciendo 100 metros de vía por día, y eso no es nada", aseguró.

Pero los reclamos de los ferroviarios pretenden ir mucho más allá: también quieren impedir el funcionamiento de los ómnibus que la Secretaría de Transporte de la Nación habilitó durante la noche para reemplazar a las formaciones del Sarmiento que fueron suspendidas para permitir obras en el tendido férreo.

Sobrero buscó el apoyo, además, de las líneas Belgrano Norte y Mitre, pero Jorge Urruchua, delegado de esta última, indicó que no respaldará ninguna medida de fuerza.

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