Se agudizan las diferencias sobre los ajustes salariales

Desde el empresariado industrial se advirtió que sería trágico un desborde en la puja por remuneraciones
Crecen las discrepancias entre empresarios, representantes gremiales y el Gobierno en torno a los salarios que regirán durante este 2012, en medio de crecientes presiones para que el techo de las subas sean inferiores al de los años anteriores.

Así, mientras el Gobierno comenzó a negociar sigilosamente con sectores gremiales límites a los aumentos, ya sin Hugo Moyano como su principal interlocutor, desde el sector empresario se salió a advertir sobre las "consecuencias trágicas" de una disparada en la puja entre precios y salarios".

El ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez aseguró que la negociación de aumento salarial para 2012 debería ubicarse "entre 15 y 18 por ciento" para los trabajadores, y advirtió sobre las "consecuencias trágicas en este momento del país" de una disparada en la carrera de precios y salarios.

"El de los salarios es un tema importante para que no haya una disparada" y, por otra parte, mencionó la necesidad de "reflotar" un diálogo entre el gobierno nacional, el sector empresario y los sindicalistas, y contó que él lo "intentó muchas veces, pero no fue posible".

"Habría que tener un poco de control" en la discusión de haberes "para no desbordar los precios", opinó Méndez, un industrial del rubro de los plásticos. En este sentido, juzgó que "es injusto y riesgoso" que el Estado cargue con toda la responsabilidad, y aseguró que "es un momento de conciliación y coordinación para ir todos de la mano"..

La posición de Méndez se conoció al mismo tiempo en que trascendió una reunión de los principales empresarios del país para tratar de coordinar una postura en común frente a los reclamos de los trabajadores. Al mismo tiempo se desarrolla la ofensiva del Gobierno para fijar un techo en las remuneraciones, según destaca un matutino porteño.

OFENSIVA GUBERNAMENTAL

Así, mientras las negociaciones con Hugo Moyano, tradicional interlocutor en las discusiones salariales de los últimos años, está virtualmente congelada, desde el Gobierno se está tratando de avanzar en fijar límites precisos a los ajustes en las remuneraciones, a tono con el intento de frenar el desbordado índice inflacionario.

Así, según este matutino, las pujas salariales serán inauguradas este año por los docentes y como pauta generalizada, desde el Gobierno se pretende un ajuste moderado con un techo no superior al 18 por ciento, cifra que es negada a rajatablas desde el ministerio de Trabajo, donde se insiste en que las negociaciones no tienen ni piso ni techo.

Sin embargo, lo que si es claramente perceptible es la presión para que no se repitan reacomodamientos salariales tan altos como los del año pasado.

Según el mismo matutino, la propia jefa del Estado instruyó a sus colaboradores para avanzar en las conversaciones y así no llegar a las mesa de paritarias sin una referencia clara, que de todas formas se acomodará a las necesidades de cada sector.

Desde el matutino se destaca que en busca de consolidar esta estrategia, ya se produjeron contactos entre los ministros Tomada y De Vido, con representantes de los metalúrgicos, de Luz y Fuerza, Estatales y Construcción. Por ahora estos contactos no llegaron a Moyano ni a los miembros de su más estrecho entorno gremial.

NOVEDADES

Entre las novedades que se comenzarían a aplicar este año e impulsadas desde la propia Casa Rosada estaría evitar establecer porcentajes de ajuste y, en cambio se buscará acordar una suma fija remunetativa, como sucedió con los bancarios que aceptaron una suma fija de 1.180 pesos y 200 pesos adicionales no remunerativos, que en la práctica representa el 24 por ciento del salario inicial de la actividad. La otra novedad es que para moderar los reclamos salariales, también se dispuso fijar un plazo de tres o cuatro meses de vigencia de los acuerdos para luego volver a negociar otros posibles aumentos.

Así quieren repetir la experiencia del 2008, cuando se negoció un ajuste menor al reclamo de los gremios y más adelante en el año se volvió a acordar el ajuste definitivo.

RECHAZO

Sin embargo otro matutino señaló que los gremios están lejos de aceptar la iniciativa de la Casa Rosada y quieren fijar un piso de ajuste salarial del 23 por ciento.

Y en este sentido -según el mismo matutino-, la posición es compartida tanto por los gremios más cercanos al oficialismo como por los más opositores.

El mismo diario destaca que Stella Maldonado, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera), integrante de la CTA oficialista, adelantó que: "No podemos aceptar un 18%, no es un número viable".

También, Pedro Wasiejko, secretario general adjunto de la CTA oficialista, advirtió que esa central sindical no está dispuesta "a aceptar ningún techo que se quiera establecer en relación con las negociaciones paritarias" porque "el incremento salarial debe definirse en función del costo de la canasta básica".

Una posición que también es compartida por los representantes de la CGT más cercanos a Hugo Moyano.

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