Amenaza de la CGT oficial ante la falta de diálogo

Caló exigió una respuesta y advirtió que podrían tomar medidas

Por Nicolás Balinotti |

El fuego retórico sigue abierto. Todavía con el descontento a flor de piel por lo que fue la "insuficiente" suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y desorientada por el ninguneo desde la Casa Rosada, la cúpula de la CGT oficialista amenazó ayer con tomar medidas de fuerza si el Gobierno no la convoca para dialogar sobre sus demandas.

"Esta CGT no será obsecuente y vamos a pelear. Si no quieren dialogar, será el consejo directivo el que decida qué hacer", desafió Antonio Caló, el referente de la central que nació en octubre pasado, con el aval del kirchnerismo, para oponerse al liderazgo de Hugo Moyano.

A la espera de una convocatoria del Gobierno, Caló, con tono de disputa, enumeró cuáles serán las metas sindicales en el corto plazo. "Vamos a defender primero los puestos de trabajos, después el salario y también vamos a luchar a capa y espada para derrotar a la inflación, que es el peor impuesto que tenemos. Peor que Ganancias", planteó el metalúrgico. Y agregó: "Y como no logramos lo que queríamos con Ganancias, que era eliminar la tablita, vamos a tratar ahora de conseguir el salario familiar para todos y que la Superintendencia [de Servicios de la Salud] devuelva el dinero de los trabajadores".

Caló tomó ayer la palabra en medio del plenario fundacional de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (Ugatt), una agrupación que reúne a 18 sindicatos del sector y que será encabezada por el maquinista ferroviario Omar Maturano.

"El país está atravesando momentos complicados. No nos podemos hacer los distraídos de los problemas de los trabajadores", dijo Caló. Y echó una mirada retrospectiva en un intento de bajar los decibeles en la disputa con el Gobierno. "No nos podemos olvidar de dónde venimos y dónde estábamos, ya que hace no muy pocos años teníamos un país devastado con 14 monedas y donde llegamos a tener cinco presidentes en una semana", se mantuvo alineado con el kirchnerismo.

El vínculo entre los gremios oficialistas y la Casa Rosada es cada vez más tenso. La CGT rechazó los cambios tributarios y cuestionó la decisión unilateral del Gobierno en cuanto a temas relacionados directamente con e bolsillo de los trabajadores. El malestar se extiende, además, porque los gremios se sienten cada vez más relegados y consideran que sus planteos son desoídos.

Hace dos semanas, Caló había alertado sobre que la economía del país se había estancado. Sus aliados ya habían sido duros con las mediciones oficiales sobre la inflación y el intento del Ministerio de Trabajo de controlar las negociaciones salariales. Ayer, en la sede de los colectiveros de la UTA, se volvió a hacer hincapié en la necesidad de extender el congelamiento de precios en los supermercados para controlar la inflación. Nadie lo planteó desde el escenario, pero los dirigentes se comprometieron a presionar para que la medida se prolongue hasta fin de año.

La semana próxima la CGT oficialista tendrá un plenario de secretarios generales. Allí los representantes de cada gremio podrán expresar sus inquietudes. Aunque las palabras de ayer del propio Caló sirvieron como anticipo de lo que será el tono de los mensajes del futuro encuentro.

Gremios del transporte

Hubo un reclamo unánime para que el Gobierno sancionara una ley nacional de transporte que regule la actividad. El planteo se hizo en el documento de la Ugatt, en el cual también se alertó sobre los elevados índices de accidentes en el país y sobre la crisis energética.

La Ugatt, que aún no cuenta con el aval del Ministerio de Trabajo, surgió como contrapartida de la moyanista Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que dirige Juan Carlos Schmid.

"Los trabajadores siempre dejamos la puerta abierta para la unidad. Están abierta las puertas a los compañeros camioneros y de la Fempinra [federación de marítimos y portuarios] para que se sumen y poder ser más fuertes", dijo Maturano, en un claro gesto a Moyano.

En la Ugatt hay viejos aliados moyanistas: están los taxistas de Omar Viviani, los marítimos de Omar Suárez y todos los gremios aeronáuticos, incluso UPSA, que se mantiene en la CGT Azopardo..

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