Antes del comienzo normal de clases, la DGE cerró 35 cursos en la provincia

Antes del comienzo normal de clases, la DGE cerró 35 cursos en la provincia
Al mismo tiempo y por resolución se abrieron 44 divisiones en diferentes escuelas de Mendoza. La DGE niega deserción y falta de plata. Qué pasa con los profesores que pierden horas. El caso de una escuela de Junín que no tiene espacio.

Todavía con comenzaron con normalidad las clases en Mendoza y ya hay escuelas de toda la provincia donde se cerraron divisiones por la falta de estudiantes. Mediante las resoluciones 096 y 090, la Dirección General de Escuelas (DGE) procedió al cierre de cursos que en total fueron 35, pero también se produjo la apertura de aulas y que ya suman 44.

Si bien las causas que llevan a este tipo de procedimiento son múltiples y el objetivo es "optimizar recursos", la directora de Educación Secundaria, Mariana Gómez Centurión, no dudó en reconocer a El Sol Online que "no es una cuestión de plata, se cierran esas aulas porque no hay chicos".

Esta decisión, que según la funcionaria, está muy pensada, analizada y estudiada con los directivos y supervisores antes de realizarse, puede ser un tanto beligerante para los docentes, en especial suplentes, que ven cómo se les quita horas que deben volver a recuperar en otras escuelas y con un nuevo llamado a concurso.

Por qué se cierran aulas

No faltaron los docentes que afirmaron que la causa principal es el bajo presupuesto para Educación. Sin embargo, aunque con un poco más de desdeño hablaron de una "falta de chicos en general".

Según Gómez Centurión, "hay que hacer una mejor distribución de los alumnos y esto varía. Es decir, hay escuelas donde realmente se necesitan más cursos porque hay más estudiantes, y otras donde hay divisiones con menos de diez adolescentes. Con esto, apuntamos a dar respuestas en torno al servicio educativo".

Otras de las causas sobre las que se apoya la DGE es que "hay menos jóvenes en edad de escuela secundaria, entonces de un año para otro no hay posibilidades de sumar más chicos en cursos poco poblados".

Ahora bien, el que podría ser a simple vista el principal motivo de los cierres, como es la deserción, no genera gran conmoción en la Direcicón de Escuelas porque, afirman, "no es muy alto el abandono escolar".

En conclusión, "este ámbito es dinámico y hay departamentos donde hay más demanda de escolares que en otros", dijo la directora de Educación Secundaria.

El impacto en los docentes y alumnos

En distintos establecimientos a lo largo y ancho de la Provincia se cerraron aulas, aunque también se abrieron otras. Esta situación está envuelta en una serie de dudas e incertidumbre para algunos profesores que ven resignar algunas de sus horas de clases.

Manuela Fadón es profesora suplente de Educación Física en la escuela César Humberto Casiva de Las Heras. Tenía 6 horas en dos cursos: 1ro Tercera y 2do Cuarta, pero son justo los que se cerraron este año. "Ahora me quedo con tres horas que tengo en otra escuela".

"Hace mucho que doy clases y es la primera vez que vivo esta situación, para mí no es normal que cierren aulas", señaló.

Respecto de esos alumnos que ahora deben pasar a otra división, Fadón recalcó que "para ellos no es bueno porque están acostumbrados a su grupo de gente y las relaciones entre ellos son complicadas".

Beatriz Pizarro también es profesora suplente del mismo establecimiento educativo y enseña Música. Ella siente no sólo la falta de horas sino también la de plata. "Todos saben que un profesor de esta materia no tiene muchas horas, entonces con esa resolución yo pierdo la mitad de la carga horaria".

Presa de una fuerte incertidumbre, la profesora aseguró que "hay una mala implementación, deberían tener una mejor distribución de los chicos". Aunque no dejó de reconocer que "sí, es verdad que hay pocos menores" dentro de los colegios.

A esta escuela en particular se refirió Gómez Centurión y afirmó que el año pasado no se cerró el aula que estaba previsto "por los profesores, más que nada. Pero hoy nos damos cuenta que los resultados siguen siendo los mismos".

Recalcó que es absolutamente posible dar clases en cursos de hasta 30 chicos y reafirmó la idea de ir "distribuyendo de acuerdo a las variaciones y necesidades de cada escuela".

Negó que los profesores se queden sin trabajo al ratificar que los titulares "son reubicados y los suplentes saben que están sujetos a este tipo de movilidad".

"Sentido común"

La profesora Liliana Rosales dirige la escuela rural número 4-249 Sin Nombre de Junín. Con una postura muy diferente explicó que el procedimiento "está justificado".

Este establecimiento tiene un aula satélite en Alto Verde donde funcionaban 4 cursos con 35 alumnos en total. La resolución que llegó fue para cerrar un 1er año donde sólo habían tres estudiantes.

"Es un despropósito tener cursos de 6 o 7 chicos, hay que reconocer que faltan matrículas".

Rosales aseguró que esos menores fueron reubicados y a los profesores titulares se les ofreció trabajo en la escuela sede. "Algunos deciden esperar y buscar en otras escuelas las horas que necesitan, y a los papás de los chicos los ayudamos para que tuvieran banco este año".

Con un abanico de realidades cotidianas muy distintas, la directora garantizó que "nuestra escuela es de sentido común. Si bien nosotros hemos pedido la posibilidad de tener más chicos, no podemos porque no hay más espacio físico para recibirlos".

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