Apoyo gremial a los reclamos, no al método

La CGT de Moyano y la oficialista coincidieron en respaldar el pedido salarial de los policías, aunque no avalaron los amotinamientos; "El país necesita paz y tranquilidad", afirmó Caló
Al menos por un instante, las tres vertientes de la CGT coincidieron en una sola cosa: sus máximos referentes respaldaron ayer la protesta salarial de los policías que se extiende por casi todo el país.

"Nunca vamos a estar en contra de un reclamo salarial, pero no coincidimos en los métodos. El país necesita paz y tranquilidad", dijo a LA NACION Antonio Caló, el jefe de la CGT oficialista. El año pasado, no bien había asumido al frente de la central obrera, también había respaldado la huelga de la Gendarmería.

Desde el sindicalismo opositor, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo cruzaron anoche llamadas para intercambiar información sobre lo que sucedía con los levantamientos policiales. "Esto es producto de la inflación. Tenemos que hacer un paro nacional antes de la Navidad", agitó el líder gastronómico. Del otro lado del teléfono, Moyano se quedó en silencio. No dijo que sí ni que no. Conversarán de nuevo en los próximos días.

Pero Moyano ya había dado un paso adelante en lo estrictamente relativo al reclamo salarial de las fuerzas de seguridad. El año pasado, cuando estalló un conflicto similar con la Gendarmería, ordenó a sus dos hombres en el Congreso, Facundo Moyano y Omar Plaini, que avanzaran en un proyecto de ley para sindicalizar a las fuerzas de todo el país. La iniciativa se concretó, pero el expediente 7177-D-2012 quedó apilado desde hace 14 meses en algún despacho de las comisiones de Legislación Laboral, Seguridad Interior y Legislación Penal. El diputado Víctor De Gennaro (FAP) también presentó un proyecto de características similares. Tampoco tuvo suerte.

En este punto, entre las centrales obreras no hay coincidencias plenas. Caló está de acuerdo en que el tema se debata en el Congreso, pero no mucho más. Moyano, en tanto, apadrina desde hace unos años al Sindicato de Policías y Penitenciarios (Sinpope), cuyo líder, José Carranza, admitió en Ámbito Financiero que el jefe de los camioneros "nos guía y nos indica hacia dónde ir".

Barrionuevo, en cambio, se opone tajantemente a la sindicalización de la policía. "No da que tengan un gremio. Tienen los fierros", exageró ante la consulta de LA NACION. Y agregó: "Hay que llamarlos al orden, es una vergüenza. Pararon al estilo barra brava. Pero los entiendo que no pueden estar cobrando dos mil y pico de pesos de básico. La inflación fue la que destapó la olla".

El dirigente Juan Palacios, integrante de la CGT oficialista, debió hacer ayer un paréntesis de su charla sobre el modelo sindical en el Instituto Perón para referirse a la sublevación policial. "Estoy preocupado. Me temo que estamos a las puertas de un golpe de Estado. Han dejado indefenso al pueblo. Empezó en Córdoba y ya se ha diseminado por todo el país", alertó.

En la misma sala, otro dirigente que comulga con el kirchnerismo planteó a modo de autocrítica: "Esto demuestra que en diez años el Gobierno no tuvo jamás una política clara de seguridad. ¿Cómo puede ser que un policía cobre hoy 3000 pesos?".

En medio de la ola de violencia y saqueos que se levantó a partir de las huelgas policiales, el sindicalismo opositor prevé reunirse mañana para evaluar una convocatoria "a un paro nacional contra la inflación".

POSICIONES EN EL SINDICALISMO

La CGT oficialista, encabezada por Antonio Caló, respaldó el reclamo salarial de las policías, pero no los métodos. Y apoya la sindicalización de las fuerzas

El líder camionero, Hugo Moyano, también respaldó la protesta de los uniformados; apadrina un gremio de policías y envió un proyecto de ley al Congreso

El sector que responde a Luis Barrionuevo se opone de plano a la sindicalización de las fuerzas policiales, aunque avaló el reclamo salarial

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