Apuran más fondos para los gremios antes de fin de año

Un día antes del paro parcial del transporte habría un anuncio del Gobierno sobre mejoras a las prestadoras médicas

El grifo financiero de las obras sociales sindicales depende de la santacruceña Liliana Beatriz Korenfeld, una kirchnerista de la primera hora que la Presidenta ubicó al frente de la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS). Estratega y siempre alineada con la causa, Korenfeld reunirá el miércoles próximo a la cúpula de la CGT oficialista para comunicar mejoras en lo relativo al reparto de fondos y a los reintegros vinculados a la fertilización asistida y a los afiliados con diabetes.

El anuncio que hará la jefa de la SSS se concretará un día antes de lo que será el paro parcial de 22 gremios del transporte en reclamo de un plus salarial y modificaciones en la aplicación del impuesto a las ganancias.

La SSS es un organismo hermético. No es afecto a divulgar públicamente las actividades de su jefa ni cómo se administra el dinero que se atesora en el Fondo Social de Redistribución (FSR), donde se acumulan los aportes retenidos del salario de cada trabajador.

Sin embargo, hubo ayer una excepción: la SSS informó que habrá "importantes anuncios" durante un acto en la sede de los mecánicos del Smata, el miércoles próximo, a las 17. Asistirán Korenfeld y los gremialistas que se mantienen aliados de la Casa Rosada.

Desde la CGT, confirmaron a LA NACION que las medidas serán vinculadas al pago de los reintegros a las obras sociales por los servicios de fertilización asistida y diabetes. Los gremialistas, además, se esperanzaban ayer con que la funcionaria pueda anunciar más fondos del Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), por el cual se reparten a las obras sociales unos $ 2000 millones anuales provenientes del FSR. Otra opción que barajaban era el anuncio sobre el "abaratamiento de los medicamentos", según un dirigente que participa de la mesa chica de decisiones de la central obrera.

La CGT siempre mantuvo un vínculo tenso con Korenfeld. Principalmente, por el discrecional reparto del dinero que se atesora en el FSR. Los gremios reclaman de allí una deuda que alcanzaría los 20.000 millones de pesos. Pero la relación alcanzó su cima de tensión cuando el Gobierno intentó avanzar el año pasado sobre las obras sociales sindicales y cuando ajustó los valores de los reintegros mediante una resolución que luego fue dada de baja.

El dirigente gremial que negocia con Korenfeld es José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias. Su designación como representante de la CGT no es casual: fue superintendente durante la gestión de Carlos Menem. Ayer, Lingeri no respondió a las llamadas de LA NACION.

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