Asumió Rubén Boris en Trabajo avalado por gremios y dio señales para una tregua con la CGT

Asumió Rubén Boris en Trabajo avalado por gremios y dio señales para una tregua con la CGT
El nuevo subsecretario reemplaza a Ariel Pringles. Adelantó que las paritarias comienzan el 7 de febrero. Y aseguró que la mala relación actual con la CGT no traerá inconvenientes en las negociaciones salariales.

Más que una asunción, Rubén Boris tuvo un acto de respaldo político cuando esta tarde se hizo formalmente cargo de la Subsecretaría de Trabajo. Un acto para empoderar al nuevo funcionario, flanqueado por el ministro Rodolfo Lafalla, por legisladores nacionales, ministros del gabinete, referentes del sector Azul, intendentes y, fundamentalmente, referentes gremiales. La compañía política no era menor, dada la ruptura marcada por la CGT por la salida de Ariel Pringles del mismo cargo que ahora ocupa Boris. Por eso, también hubo señales para bajar la fiebre y el malestar con los gremios y hasta Rodolfo Lafalla se animó a señalar que "no hay ruptura".

El flamante funcionario conoce a la perfección la cartera que ahora lo tiene al frente como árbitro de las negociaciones entre los trabajadores y la patronal, ya que ha sido paritario en la mesa de discusión con los gremios en anteriores gestiones. Como ejes de gestión, Boris garantizó que la subsecretaria será una herramienta de inspección y control de las condiciones laborales y que trabajará en la erradicación del trabajo infantil. En ese tren, reconoció el trabajo que se hizo desde la gestión de Juan Marchena en adelante.

En ese tiempo, Boris era jefe de gabinete y participó de las paritarias dada su experiencia como abogado laboral y en el gremio de los empleados del Departamento General de Irrigación. El racconto también le sirvió para señalar lo realizado por Pringles, entre otros nombres que pasaron por Trabajo. Primera señal.

Ante la tensión disparada con la CGT por cómo se dio la salida de su antecesor en Trabajo, Boris subrayó que "apelamos a la racionalidad del movimiento obrero. No tengo ninguna duda de que los compañeros de la CGT Mendoza van a ser actores importantes en esta instancia de negociaciones. Creo que no va a haber ningún inconveniente". La frase puede considerarse, incluso, como una respuesta a Rodolgo Calcagni, titular de la central obrera y de Sipemom -el gremio de los choferes de colectivos-, que ya manifestó su rechazo a que el Gobierno imponga un techo en la discusión salarial.

Esto fue lo que dijo Boris en su discurso, donde puede interpretarse un mensaje para la CGT, al señalar que "no hay imprescindibles, pero todos son necesarios".

Lafalla: "No hay ruptura con la CGT"

El propio Lafalla también justificó la elección de Boris al frente de Trabajo, a modo de respuesta a la central obrera que puso el grito en el cielo y una solicitada dura contra la medida "inconsulta" de Francisco Pérez y su ministro de Gobierno. Pese a todo, Lafalla señaló que "no hay una ruptura con la CGT", poniendo paños fríos al conflicto político.

"No hemos delegado la autoridad que tenemos de designar a un subsecretario. Compartimos con ellos -por la CGT- de que el subsecretario tiene que defender los derechos de todos los trabajadores", ratificó el ministro de Gobierno. Y ante la solicitad que la central obrera publicó en duros términos, Lafalla sostuvo que "en un país, después de 30 años de democracia ininterrumpida, que se expresen es algo positivo, no negativo".

"No hay ruptura. Hay una expresión. Pueden haber disidencias, la vamos a trabajar. Estamos dispuestos a dialogar, a sentarme con ellos las veces que sea necesario para coincidir", sintetizó el ministro.

Dante González: "Alguno se verá afectado por intereses que no son colectivos"

La asunción fue un acto de respaldo político a Boris. El subsecretario fue acompañado por Olfi Lafalla, titular de Gobierno, pero también por Marcos Zandomeni, María Inés Abrile de Vollmer, Rolando Baldasso y Cristian Bassin. A su vez, también el diputado nacional y sindicalista petrolero Dante González avaló la nueva función de Boris. Incluso, deslizó una crítica hacia los disidentes al sostener que pueden verse afectados por "intereses personales" con el desplazamiento de Pringles.

"Desde lo personal me pone contento que dos compañeros del movimiento obrero, hayan llegado a conductir Trabajo. Por allí, alguno se verá afectado por intereses que no serán los colectivos, a lo mejor en lo personal, pero que se va a pasar, porque los peronistas somos bastante conocedores y veedores de estas situaciones", expresó González.

El aval de los gremios y del sector Azul

A ellos se le sumaron gremios como la UOCRA, UOM, SADOP, CEC, CGT zona este, Inspecciones de cauce, celadores, telefónicos, UPCN, lecheros, municipales de Capital, APEL, ladrilleros, APOC, petroleros jerárquicos, visitadores médicos. Entre la multitud, también estuvo Olga Bianchinelli, emisaria de los hermanos Bermejo. Sucede que Boris es dirigente del sector Azul en Capital, desde donde llegaron varios militantes para acompañar la asunción.

También se acercó Guillermo Carmona a dar su aval. Una de las subsecretarias de Lafalla, Fernando Lacoste -en Relaciones Institucionales- pertenece al sector del diputado nacional. Lafalla, por otra parte, indicó que podría haber más cambios en las subsecretarías.

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