La CGT autoelogia su “prudencia”

La CGT autoelogia su “prudencia”

Acuña y Schmid, miembros del triunvirato de la CGT, se mostraron entre los más moderados ante la falta de respuesta oficial. El bancario Palazzo reclamó la reapertura de las paritarias.

La reacción sindical frente a la tregua de diez días que la CGT concedió al Gobierno luego de entregarle un pliego de reclamos, dejó al descubierto el amplio abanico de posturas que existe al interior de la central sindical reunificada. Las declaraciones del ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay negando cualquier acuerdo con la CGT no alcanzaron para modificar la actitud de los gremialistas “dialoguistas”, pero reafirmó el malhumor entre quienes creen insuficiente el todavía incierto bono de fin de año para compensar la escalada inflacionaria.

“No se habló específicamente de un monto para un bono de fin de año”, señaló el barrionuevista Luis Acuña, uno de los integrantes del triunvirato de conducción cegetista. Sin embargo, Acuña volvió a desalentar la idea de un paro general. “¿Por qué no llamamos a un paro? Porque sería apretar. Lo prudente es agotar todas las instancias de diálogo que pueda haber. No queremos parar, queremos respuestas porque son los compromisos que se hicieron en campaña”, señaló.

Otro miembro del triunvirato, Juan Carlos Schmid, ponderó la “prudencia” de la CGT. “Hemos tenido esta ronda de encuentros y esta prudencia a la hora de ver cuál es la resolución (del Gobierno)”, dijo el titular de Dragado y Balizamiento. Schmid también dejó en claro que la “prudencia” tiene plazo: “no más de diez días”, para que el Gobierno cumpla su compromiso de estudiar el pago de un bono de fin de año para los empleados y jubilados, además de “beneficiarios de planes sociales”, y la “exención del pago de Ganancias del medio sueldo anual complementario de diciembre”.

Para el secretario de Finanzas de la CGT, Abel Frutos (Panaderos) el bono deba alcanzar a todos y sostuvo que la demanda cegetista fue de “un bono de fin de año universal para privados y estatales y que contemple a los jubilados y a los que perciben asignaciones sociales” y puso la pelota del lado del Gobierno “que ahora debe responder”.

Con todo, hay quienes no son entusiastas sobre la posible respuesta del Gobierno. El secretario administrativo de la CGT, Omar Plaini, admitió que tiene “pocas expectativas” en la respuesta porque “el que se quema con leche, ve una vaca y llora, y esto ya se vivió en los ‘90”, “Si uno mira por estos diez meses de Gobierno, claramente queda establecido que solamente transfirió recursos a los sectores más concentrados de la economía, eso está muy claro, y los sectores populares son los que lo vienen pasando realmente muy mal”, explicó. El dirigente de Canillitas y diputado insistió en que la central sindical no renunció a las medidas de fuerza: “El paro no se bajó de ninguna manera. Son diez días en los que el Gobierno tiene que dar respuesta a la agenda que planteó la CGT. Si no hay respuestas, hemos facultado al Consejo Directivo para un plan de lucha o para una medida de fuerza”, afirmó Schmid.

Aunque enrolado en el sector “dialoguista”, el secretario adjunto de la CGT, Andrés Rodríguez (UPCN), admitió el “impasse” en la negociación con el Gobierno pero le reclamó que advierta que hay “una situación de urgencia en vastos sectores poblacionales”, a la hora de responder al acta de compromiso que firmó el jueves último con la CGT.

“Entiendo que el movimiento obrero debe ser responsable y medir los tiempos, hay que hacer entender que la CGT tiene una demanda insatisfecha y debe resolverla el gobierno”, dijo el titular de la UOM Campana Abel Furlán. El metalúrgico y diputado del FpV, se refirió a la reapertura de las paritarias que cerraron “por debajo de la inflación” y la situación de la industria nacional a partir de la apertura de las importaciones: “Si no reactivamos la economía y el consumo no se van a reactivar las fuentes de trabajo”, remarcó.

Fuera de la conducción cegetista, el bancario Sergio Palazzo es uno de los dirigentes más insatisfecho con la postura de la CGT. “Más que un bono de fin de año, hay que reabrir las paritarias”, sostuvo. Comentó que su gremio ya comenzó un plan de lucha con “asambleas sorpresivas y cese de tareas” en horarios de atención al público para forzar la reapertura de negociaciones salariales con los bancos.

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