El avance de la fractura en la CGT

El avance de la fractura en la CGT
El sector ligado al camionero nombró a un dirigente cercano a Facundo Moyano. Pero las autoridades de la regional desconocen esa designación. “Esta CGT sigue en funciones con plenas facultades”, dijo José Luis Casares. El rol de Sergio Massa.
La ruptura de la CGT empujada por el camionero Hugo Moyano empezó a extenderse. “La división de la CGT es una desgracia para los trabajadores. Es un error utilizar a la CGT como una herramienta partidaria”, aseguró a Página/12 el secretario general de la CGT Zona Norte, José Luis Casares. La regional que lidera el dirigente del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop) fue el primer objetivo sobre el que saltó el camionero para intentar frenar la fuga de gremios de su armado sindical. En el escenario montado por Moyano aparecen Facundo Moyano y el intendente de Tigre, Sergio Massa.

“Hubiera sido bueno que al menos se planteara alguna diferencia en la mesa de conducción. Nunca fuimos convocados, incluso por los mismos integrantes del secretariado que ni siquiera presentaron su renuncia y ahora están con Moyano”, explicó Casares apuntando a la forma en la que se armó por fuera de la regional la supuesta normalización orquestada por el moyanismo. “Esta CGT sigue en funciones con plenas facultades estatutarias. Si hubiera que discutir la conducción de la regional, tendría que darse en la misma situación que cuando asumimos: detrás de la unidad, con todos los gremios apoyando”, agregó el dirigente peronista con base en el municipio de Tigre.

El liderazgo de Néstor Kirchner fue determinante para que Moyano fuera el secretario general y sus aliados históricos –entre ellos, el Sadop– ocuparan los espacios internos de la organización. El sindicato de docentes privados fue un aliado temprano del moyanismo en los ’90, pero en la última etapa se distanció del camionero por la actitud que llevó a la fractura a la CGT y se encolumnó detrás de Antonio Caló, que lidera la central obrera con reconocimiento oficial. Casares asumió en la regional Zona Norte para el período 2006-2010, luego de que en la CGT se formalizara la unidad de las distintas vertientes internas de los trabajadores que confluyeron después de la década menemista, cuando el movimiento obrero se había fracturado al menos en tres partes. Al cumplirse el mandato, Moyano ya estaba en retirada de la CGT y empezaba la división interna. La conducción liderada por Casares convocó a un plenario del que participó la mayoría de los gremios que integran la seccional y ratificaron a la conducción, con la verificación de un escribano.

Cuando se formalizó la ruptura de la CGT nacional, el Ministerio de Trabajo oficializó a la CGT que encabeza el metalúrgico Caló. La jugada de Moyano fue poner un nombre de peso en la estratégica secretaría Interior de su central obrera, para iniciar el plan de ir por las regionales. Gerónimo “Momo” Venegas quedó al frente del área, con la que dio el primer paso en la CGT regional Norte. A ello se suma el lazo entre el moyanismo y el intendente de Tigre, Sergio Massa, que es de larga data. Pero el massismo se encuentra en plena tarea de construir una buena imagen del dirigente, por lo que apuntó a estrechar lazos con Facundo Moyano, líder del sindicato de Peajes y diputado nacional. La relación entre ellos se fue profundizando a la par del alejamiento del kirchnerismo del diputado. Los ex aliados de Moyano sostienen que Massa “fue una parte importante” en la operación para que la Juventud Sindical se quedara con la regional cegetista.

“Está claro que el objetivo tiene que ver con un armado político y no sindical. Dos años nos costó llegar a armar la unidad y hay que entender que la CGT no es ni de un hombre, ni de ni de un sector político”, sostuvo Casares al criticar el proyecto que impulsa Moyano y que en gran parte está detrás de la ruptura. La supuesta normalización de la regional se realizó en el Teatro Municipal Niní Marshall, en el municipio de Tigre, visibilizando la mano del intendente y su cercanía con Facundo Moyano. A esto se sumaron las fotos que se fueron sacando en los últimos tiempos: recientes en Mar del Plata, donde compartieron una charla sobre seguridad, y, apenas más lejos, en la fiesta de fin de año del gremio, que se realizó en el Hipódromo de San Isidro.

Así, el moyanismo dispuso que Federico Sánchez, mano derecha de Facundo Moyano en el sindicato y en la Juventud Sindical, sea quien encabece la regional.

“Los trabajadores estamos unidos, la división es de los dirigentes. Esto no se puede llamar `normalización’, son muy pocos gremios de la zona los que participaron”, apuntó Casares al tiempo que insistió en la idea de que “la división de la CGT es una desgracia para los trabajadores. Es un error utilizar a la CGT como una herramienta partidaria”.

Mientras los dos sectores de la CGT esperan que se resuelvan sus disputas en la Justicia –el histórico edificio de Azopardo todavía está en manos del camionero, entre otras cosas–, Moyano, que también necesita detener la fuga de gremios hacia el sector de Caló, decidió apretar las clavijas y profundizar la ruptura: el primer escalón fue la CGT Regional Zona Norte.

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