Avanzan las gestiones para sumar adherentes al paro de transporte

Acompañarían la medida del 31 los bancarios y las centrales opositoras

Hugo Moyano interrumpió ligeramente su rutina como gestor deportivo en Independiente para definir su próxima jugada en el ajedrez sindical. Tras el fracaso de la comitiva de gremialistas del transporte en la Casa Rosada para obtener alguna señal favorable vinculada al impuesto a las ganancias, el jefe de la CGT opositora comenzó a evaluar con qué fuerzas contaría en caso de plegarse al paro nacional de los transportistas, previsto para el 31 de marzo.

Sin ponerse aún al frente del reclamo, Moyano sigue de cerca el curso de las negociaciones con otros sindicatos que nada tienen que ver con los impulsores de la huelga. Anoche uno de sus colaboradores se entusiasmaba con la idea de sumar a los bancarios, a la CTA de Pablo Micheli y hasta a un puñado de gremios de la CGT oficialista que están en pie de guerra por la falta de respuestas del Gobierno a sus reclamos y por el plantón de Axel Kicillof a un almuerzo en el que se esperaban definiciones importantes.

Se avanzó ayer en conseguir la adhesión de la Asociación Bancaria. Hubo un plenario que se extendió por varias horas y en el que se facultó a su jefe, Sergio Palazzo, a tomar una decisión. Palazzo lo resolverá sobre la marcha, aunque su postura respecto al tributo que pesa sobre los salarios es más que conocida: en 2014 activó diez paros sectoriales por el mismo motivo que pararán a fin de mes los transportistas.

Palazzo sólo cambiaría de opinión si antes de fin de mes resuelve el tramo final de su paritaria, que ya tuvo una suba de $ 9600 a cuenta por el primer trimestre. "En la paritaria, hay dos negociaciones en paralelo: cuánto sube el sueldo y el pago de la compensación por Ganancias", argumentan en la Bancaria. El gremio tiene un acuerdo pionero con algunas entidades que compensan las quitas impositivas. El convenio es hoy con el Banco Ciudad (Mauricio Macri) y con el Banco Provincia (Daniel Scioli), si se lo quiere interpretar en código electoral. Y busca ampliarse al sector privado, en el que las compensaciones serían selectivas y no para todo el personal.

En paralelo a lo que decidan los bancarios, el jefe de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, regresará hoy al país y retomará las conversaciones con Moyano. Estuvo en Europa por un tema que preocupa al gremialismo en general: el avance de los empresarios para debatir en la Organización Internacional del Trabajo los alcances del derecho a huelga. El 31, Micheli se sumará al paro, ya sea con toda la CTA, o por lo menos, con los controladores aéreos, que dependen de los estatales de ATE. Antes, se movilizará al Ministerio de Trabajo por mejoras salariales. Será el martes próximo.

La CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo todavía no resolvió su postura sobre el paro. El aeronáutico Ricardo Cirielli, que representa al barrionuevismo entre los transportistas, dijo que lo definirán más cerca de la fecha.

Al compartir el reclamo por Ganancias, la medida incomoda a más de un sector en la CGT oficialista. Hoy se reunirán los gremios del transporte que no forman parte de la alianza que lanzó el paro. Se trata de la Unión General de Asociaciones Sindicales de Trabajadores del Transporte, una agrupación que nació como contraparte de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y a partir de las gestiones del ministro de Planificación, Julio De Vido, y de Omar Viviani. Se debatirá, entre otras cosas, una posible unificación con la CATT.

Otro mensaje de disgusto hacia el Gobierno lo dio ayer Antonio Caló, el jefe de la CGT oficial. Faltó al acto en la Casa Rosada, a donde se le había reservado una butaca en la primera fila. Mientras Cristina Kirchner hacía anuncios por cadena nacional, Caló le daba su apoyo electoral a Daniel Scioli..

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