Los bajos sueldos obligan a docentes a vivir en las aulas

Muchos de los 20.000 educadores anotados en la Junta buscan sumar horas para poder tener un salario digno. Salta es la única provincia del norte donde los profesores llegan a trabajar más de diez horas por día.

En una escuela de La Matanza, un profesor de geografía, con treinta horas cátedra y cuatro años de antigüedad, gana $7.000. En el barrio San Remo, en el sur de la ciudad de Salta, un profesor de la misma asignatura, con 42 horas cátedra y 10 años de antigüedad, gana $6.000. Su sueldo se compone de un básico, antigüedad, plus por transporte y sumas adicionales según decretos de los años 2007, 2008, 2009, 2010 y 2011, con diferentes importes, que enmarañan el recibo con conceptos que no remuneran para la jubila ción.

A poco más de cien kilómetros de la capital salteña, un docente que enseña geografía en una escuela de San Salvador de Jujuy gana 6.800 pesos, con 34 horas cátedra y 10 años de servicios. Su recibo incluye el básico, la antigüedad, un incentivo y un fondo compensador.

Con semejantes diferencias -notorias también en relación con otras provincias- no debiera sorprender a nadie que miles de docentes salteños intenten acceder a más horas cátedra en la secundaria, mientras otro aluvión espera poder insertarse en el sistema educativo.

Según datos de la Junta Calificadora de Méritos, que ayer reabrió el período de tachas, hay 11.650 postulantes para horas en el nivel secundario, la enseñanza técnica y regímenes especiales. A su vez, otros 7.840 aspiran a cubrir cargos interinos o suplentes en los niveles inicial, primario y parte de exregímenes especiales.

También en la primaria Salta tiene uno de los salarios testigo para maestros de grado más bajos del país.

Docencia sin respiro

Salta es la única provincia del norte y una de las dos del país (junto a Río Negro) donde los docentes secundarios trabajan hasta 66 horas cátedra, cuando el tope en las restantes jurisdicciones varía entre 32 y 42 horas. Así lo advirtió el Sindicato de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Salta. La entidad gremial que encabeza Víctor Gamboa hizo notar que la Provincia incumplió con los acuerdos del Consejo Federal de Educación, al no colocar a los profesores de un nivel en transformación como es el secundario en un tope de 36 horas. El reclamo también comprende la exigencia de que se respeten derechos adquiridos, o sea sin que la aplicación del nuevo tope suponga afectar los salarios.

La demanda tiene dos justificaciones fundamentales. Una pasa por el hecho de que un docente salteño está obligado a deslomarse mucho más que un par jujeño, tucumano, cordobés o porteño para cobrar un sueldo decente. La otra razón se relaciona con la necesidad de una mejor calidad educativa.

No hace falta ser un experto en números para notar que 66 horas cátedras suponen penosas condiciones laborales. Significan que un docente debe ocuparse de unos 500 alumnos, de 15 cursos distintos por semana, con más de diez horas reloj diarias. Si bien una mejor educación depende de muchos aspectos, no puede hablarse de mayor calidad educativa con docentes sobreexigidos, agobiados, desvelados, estresados y -más temprano que tarde- enfermos.

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