El balance de los huelguistas

El balance de los huelguistas

Los dirigentes de las centrales sindicales opositoras reclamaron que el Gobierno “interprete el mensaje” de la protesta contra el Impuesto a las Ganancias y dé “una respuesta legítima a un reclamo legítimo”.

“No queremos hablar de los porcentajes del paro, pero fue contundente”, aseguró Hugo Moyano, en la conferencia de prensa en la que dio su balance de la medida de fuerza. Acompañado por Pablo Micheli (de la CTA Autónoma), que se sentó a su derecha, y por Luis Barrionuevo (CGT Azul y Blanca), que lo escoltó desde el otro lado, el titular de la CGT Azopardo dijo que esperaba que el Gobierno “interprete el mensaje” de la jornada de protesta contra el Impuesto a las Ganancias para dar “una respuesta legítima a un reclamo legítimo”. También dedicó un párrafo a las centrales obreras lideradas por Antonio Caló (CGT) y Hugo Yasky (CTA): el camionero sostuvo que los trabajadores adhirieron al paro aunque sus organizaciones no convocaron. “Eso trae una satisfacción enorme –afirmó–; muchos dirigentes quedaron pagando.”

En el salón de la CGT opositora estuvieron históricos del moyanismo, como Gerónimo Venegas (Peones Rurales), Julio Piumato (judiciales) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento). En cambio, no se mostraron en el encuentro con los medios los jefes de los dos sindicatos que resultaron claves para garantizar la huelga, pero que integran la CGT oficial encabezada por Caló: Roberto Fernández (de la Unión Tranviarios Automotor, que agrupa a los choferes de colectivos) y Omar Marturano (de La Fraternidad, a la que pertenecen los maquinistas de trenes).

Moyano insistió especialmente en remarcar que la huelga había logrado una adhesión voluntaria –y no derivada de la falta del transporte público generada por la UTA y los maquinistas–. El camionero formuló incluso la idea de que las bases de la CGT oficial y la CTA de los Argentinos desbordaron a sus dirigentes, sumándose masivamente a la protesta. “Hay una diferencia entre hablar de acatamiento y adhesión”, sostuvo en este sentido. “El acatamiento viene de los gremios que convocan. Pero cuando los trabajadores se adhieren, aunque la organización gremial no haya convocado al paro, eso trae una satisfacción enorme. Hemos interpretado la voluntad de la gente”, planteó. Luego contestó a las críticas del kirchnerismo sobre que se trató de un paro para ir preparando el terreno electoral. “Esperamos, con toda humildad y responsabilidad, que esta medida sea interpretada por quienes deben dar una respuesta legítima a este reclamo legítimo.”

Retomando este discurso, y en la sala colmada por barras de camioneros y otros sindicatos aliados, Micheli salió a contestarle al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que había considerado que mucha gente no fue a trabajar porque no pudo viajar. “Eso es subestimar al pueblo y hasta considerarlo estúpido”, dijo el dirigente de ATE. “Si uno toma las fotografías o imágenes televisivas de cualquier ciudad importante, parece más desierto que un domingo o un feriado. La gente paró fundamentalmente porque está cansada de que le metan la mano en el bolsillo y de que el salario esté triturado por la inflación y la cantidad de impuestos sobre el salario.”

Sobre Ganancias, Micheli indicó que “es legal pero la Constitución dice que el salario no es ganancia”. Por esto, reclamó “que se abra una mesa para discutir de fondo, no una mesa para el mínimo no imponible y después seguir cada tres meses en una carrera contra la inflación donde perdemos los trabajadores”.

El dirigente también habló de los otros puntos de reclamo con los que su organización convocó al paro, como la precarización laboral y un pedido de aumento del seguro de desempleo: “Hay once millones y medio de trabajadores que, lo dice el Indec, ganan menos de 5500 pesos. También paramos por salarios dignos, para que todos cobren un salario en un país que tiene la posibilidad de pagarlos. Aumento de emergencia para los jubilados, contra la ley antiterrorista y para que definitivamente se pueda combatir la precariedad laboral, porque cada vez más trabajan en negro y en situación precaria”.

Finalmente, habló Barrionuevo. El dirigente señaló que el de ayer fue “el tercer paro contundente que realiza el movimiento obrero y en ningún momento el Gobierno acusó recibo” de los reclamos, dijo. Barrionuevo exigió el pago de “la deuda que el Gobierno tiene con las obras sociales” y agradeció a Caló por haber dejado “en libertad de acción” a los trabajadores de la UOM. Luego, criticó al ministro de Economía, Axel Kicillof, al que por la mañana había llamado “rusito”. “Lo dije peyorativamente porque aquel ministro que no sabe cuántos pobres hay en la Argentina es una vergüenza”, sostuvo.

El gastronómico anticipó que las centrales llamarán a un nuevo paro, pero de 36 horas y con movilización a la Plaza de Mayo. “No podemos seguir con este gobierno que mira para otro lado”, advirtió. Moyano, en cambio, no quiso hablar de la continuidad del plan de lucha. “Estamos más para el sí que para el no, pero no comemos la cena en el almuerzo”, contestó cuando le preguntaron sobre el tema. La próxima medida de fuerza sería definida por el Comité Central Confederal de la CGT, que ya fue convocado para sesionar el próximo 15 de abril.

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