El banquero Brito abrirá una cadena de carnicerías premium

La primera está en Las Lomas de San Isidro. Quiere imponer la marca Cabaña Juramento.

Ya casi nadie recuerda que Jorge Brito estuvo por convertirse en el salvador de la Argentina en la pelea con los fondos buitre. Fracasada esa gestión, el banquero dio vuelta la página y volvió a sus negocios. Y su último proyecto, lejos del glamour de las finanzas, es una carnicería.

A pocas cuadras de su casa, en las Lomas de San Isidro, el dueño del Banco Macro abrió un local premium. El empresario tiene una explotación ganadera en Salta, que se llama Inversora Juramento, y es el propietaria del frigorífico Bermejo, que ya vendía al público sus cortes con las marcas Campo Bermejo y Corte Ahorro. Por eso, le encargó a su hijo Marcos que pusiera en marcha un proyecto para traer sus cortes de alta calidad a Buenos Aires, donde buscan hacer pie con la etiqueta Cabaña Juramento y una carnicería boutique donde todo se vende envasado.

El local, parecido a un restaurant de campo, abrió a tres cuadras de Cabaña del Rey, otra carnicería premium. Esta tendencia marketinera viene en aumento, a pesar de que el consumo per cápita de carne cayó 6% en los primeros ocho meses, a 54,53 kilos por año, según el Ministerio de Agricultura.

Si Marcos fue el encargado de desarrollar este proyecto, Milagros, también hija de Brito, se ocupó del diseño del local, a través de Vizora, la empresa de arquitectura y desarrollos inmobiliarios del grupo que ella dirige. La inversión fue de $ 1,5 millón. Calculan que la segunda sucursal estará en Puerto Madero, justamente en el edificio Zéncity, desarrollado por Vizora. Para más adelante, abrirían en Nordelta, Palermo y Recoleta.

Los fondos para hacer frente al proyecto ya los tienen asegurados: es que hace menos de quince días Inversora Juramento acordó con el Banco Macro un préstamo de $ 50,5 millones, de los correspondientes a la “línea de inversión productiva” (que impuso el BCRA a los bancos para dar a las pymes) a tasa subsidiada a 4 años.

Inversora Juramento es dueña de 82.000 hectáreas de las cuales un poco más de 56.000 son productivas, dos tercios con pasturas para ganadería y el resto para agricultura. La empresa está integrada verticalmente: desde la cría a la venta directa. Facturó $ 367,8 millones en los nueve meses al 30 de junio pasado, con una pérdida de $ 17,9 millones. Según su balance, en esos mismos 9 meses, la cantidad de cabezas enviadas a faena disminuyó 9,5%.

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