Banqueros escuchan tambores de guerra en la City

Banqueros escuchan tambores de guerra en la City

El respiro que se tomaron los mercados desde la llegada de Alejandro Vanoli al Banco Central recuerda a la que a veces se advierte en algunos pabellones de las cárceles. Cuando hay tranquilidad y sólo se escucha el sonido elevado de la cumbia, los guardias se ponen alerta

No es normal que haya paz en donde se alojan internos pesados. Saben que la música oculta el sonido de las facas afilándose contra el cemento mojado. Los presos siempre fabrican armas para la ocasión. En el mercado financiero desde el jueves se vive una sensación parecida.

En silencio, los operadores se están preparando para las nuevas contingencias. Tienen sus armas y no se hacen problemas si tienen que fabricar algunas más nuevas para defenderse de la ofensiva oficial.

Saben que la ofensiva no terminó en el cambio de cabezas en el Banco Central. Algunos de manera detectivesca observan detalles como la última carta de los intelectuales de "Carta Abierta" de principios de semana cuando pedían una mayor defensa del dólar y de las reservas, la estatización del comercio exterior y la reforma de la ley de Entidades Financieras para tomar el control de los bancos.

EN SILENCIO, LOS OPERADORES SE ESTÁN PREPARANDO PARA LAS NUEVAS CONTINGENCIAS

"Yo no creo que fuera una carta premonitoria. Los que la redactaron estaban informados del aluvión que se venía ¿Y si fue hecha por encargo?", razonó uno de los operadores. Para justificar sus peores presentimientos agregó: "Me dijeron que el reemplazante de Jorge Capitanich en la jefatura de Gabinete será Guillermo Moreno."

DyN

Nadie lo contradijo porque si hay algo en lo que todos están de acuerdo es que la ofensiva contra el mercado y los bancos, en particular, recién comienza y que para llevarla a cabo se necesita gente convencida en que el estatismo es la solución a todos los problemas de la economía. Venezuela dejó de ser un país hermano para convertirse en un gemelo.

Movimientos extraños en las operaciones con divisas

Por eso los operadores el viernes hicieron un simulacro de combate en el mercado libre del dólar. Con pocas operaciones, demostraron estar en buen estado para soportar lo que se viene. Solo le vendieron y compraron dólares a la gente de más absoluta confianza con la condición de que no fueran cifras elevadas. Por eso el billete abrió a 15 pesos, luego saltó a 15,50 y cerró a 15,30 pesos. Más volatilidad, imposible.

En cambio, el dólar contado con liquidación después del descanso forzado del jueves, dejó de lado la ficción y concretó algunas operaciones a través de la Bolsa. En un santiamén recuperó un peso de su valor y cerró a 14,86 pesos. La brecha entre el billete y el "contado con liqui" ahora es de apenas 2,96 por ciento. El dólar está lejos de ser doblegado.

En el Forex-MAE, la principal plaza mayorista, creció el monto de negocios a 120 millones de dólares, pero la mesa de dinero del Banco Central tuvo que salir a vender 50 millones de dólares, porque casi todos eran compradores. De los exportadores de granos, no hay noticias. Siguen sin liquidar divisas.

La venta del Central más el pago de 219,2 millones de dólares del Boden 2015, hicieron que las reservas bajaran 208 millones a 27.749 millones de dólares. A lo largo de la semana se perdieron 306 millones y se vendieron 140 millones. La mala noticia es que hay importaciones de energía pendientes de pago que no se pueden postergar por demasiado tiempo más.

En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), el principal operador de títulos de la deuda, los negocios se redujeron en 30 por ciento a 1.145 millones de pesos. El Cupón PBI con legislación Nueva York que el día anterior no tuvo operaciones, cayó 7,4 por ciento.

Los bonos en dólares con legislación argentina que entre el miércoles y el jueves habían perdido 10 por ciento de su valor, tuvieron un rebote que no compensa la caída. El Boden 2015 subió 1,03 por ciento y el Bonar X, 3, 50 por ciento. El precio de estos títulos hace que sus rendimientos ronden 13 por ciento anual en dólares lo que los convierte en un buen reemplazo del dólar billete. En la caída de estos papeles hay que buscar una de las causas por las que el dólar libre no se disparó. Pero en cuanto vuelvan a ser instrumentos de operaciones de contado con liquidación, su precio volverá a subir.

BONOS QUE RINDEN EL 13% ANUAL EN DÓLARES LOS CONVIERTE EN REEMPLAZO DEL BILLETE

Títulos privados también ajustaron

La Bolsa, reaccionó después de dos ruedas de caídas que la dejaron 16 por ciento abajo. Se operaron 358 millones de pesos y el índice Merval de las acciones líderes rebotó 6,69 por ciento, gracias a las operaciones de contado con liquidación.

Transener con 11,73 por ciento y Siderar con 10 por ciento fueron las mayores alzas. YPF recuperó poco más de 8 por ciento. Los bancos tuvieron leves alzas por todas las dudas que hay acerca de ellos a partir de la nueva gestión del Central. Los ADR's de empresas argentinas en Wall Street, predominaron las caídas. Ternium perdió 8,25 por ciento y Banco Macro, 4,05 por ciento.

El futuro de las acciones de los bancos sólo pasa por las operaciones de contado con liquidación. Hoy no hay inversor que compre papeles bancarios pensando que los próximos balances van a ser positivos. Por eso se espera una semana volátil. Los operadores saben que la inestabilidad los va a perseguir en cada rueda.

Mayor costo del dinero

La primera señal oficial no fue positiva. El Banco Central dispuso que las entidades paguen 87 por ciento de la tasa de Lebac a los ahorristas. Esto significa que deberán aumentar en alrededor de 5 a 6 puntos lo que pagan por los distintos plazos fijos. De 17 por ciento pasarán a 22 por ciento anual a los colocadores a 30 días.

El margen de ganancia en una de las operaciones más seguras de las entidades queda seriamente afectado. Los bancos colocan la mayor parte del dinero que captan del público en las licitaciones de Lebac de los martes que organiza el Banco Central. Si atrás viene un aumento del encaje que deben inmovilizar en la entidad que ahora preside Alejandro Vanoli, los balances de los bancos se van a ver seriamente afectados, excepto que se acceda a remunerarlos como a fines de los 80.

El problema de las entidades es que la demanda de créditos privados se cayó abruptamente y deberán buscar otros destinos para el dinero de los ahorristas.

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