Barrionuevo y Moyano acordaron impulsar a Schmid para la CGT unificada

Barrionuevo y Moyano acordaron impulsar a Schmid para la CGT unificada

El gastronómico se vende como nexo de Macri. Necesitan convencer a los gordos y al grupo de Viviani.

Luis Barrionuevo ratificó su alianza con Hugo Moyano y salvo un imprevisto, apoyará a Juan Carlos Schmid como secretario General de la CGT, cuando el 22 de agosto se elijan nuevas autoridades tras ocho años de liderazgo del camionero, afirmaron a LPO fuentes al tanto de las negociaciones.

El viernes pasado se realizó el congreso confederal para ratificar la fecha de elecciones y no faltó casi nadie: Lo condujeron Moyano, Barrionuevo y Antonio Caló y estuvieron representantes de los gordos e independientes y los del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA).

La reunión fue el puntapié de largada de una silenciosa pelea por la sucesión, que en el bosquejo inicial enfrenta a Schmid con el diputado Héctor Daer, de Sanidad, uno de los gremios históricos de los Gordos.

Héctor Daer, que es el candidato de "los gordos" para presidir la CGT unificada viene de una ruptura en sordina con Sergio Massa, que lo dejó muy golpeado.

Daer, que es diputado nacional, viene de protagonizar una ruptura en sordina con Sergio Massa que lo tiene a maltraer.

Los Gordos ya no son exactamente los mismos grandes gremios de servicios que se hacían sentir hace dos décadas, pero continúan siendo los que más votos pueden juntar, aliados a "independientes" como Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA).

Siguen haciéndose sentir Armando Cavalieri (Comercio) y Rodolfo Daer (Alimentación), mientras que José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Guillermo Moser (Luz y Fuerza) están más cerca del MASA.

Este último grupo llevó al confederal cerca de 50 gremios y pidieron discutir un plan de acción común. Pero se mostraron dispuestos a imponer su candidato a la CGT o buscar una conducción colegiada con algunos de sus referentes más conocidos, como Sergio Sasia (Ferroviarios) y Omar Viviani (Taxistas).

Para aislarlos, Barrionuevo  piensa en los Gordos, con quienes supo compartir veladas en los 90 y si ahora los ensambla a los moyanistas (que conservan petroleros, gas y municipales) puede construir una mayoría.

El gastronómico, cuya central Azul y Blanca mueve gremios chicos, se jacta de ser el sindicalista de mayor diálogo con Macri y por lo tanto indispensable para una nueva CGT. Buscar reeditar el rol que tuvo en los 90, cuando era la llave de acceso a la presidencia de Menem.

Sin embargo, tiene que competir por ese rol con Gerónimo Venegas, líder de los trabajadores rurales (UATRE), otro de los gremios con muchos delegados para votar. La cantidad no es caprichosa, sino que surge del número de afiliados.  

La conducción unificada tiene 35 casilleros, muy pocos si se piensa en la cantidad de sindicatos dispersos en las cinco centrales.

¿Un nuevo Ubaldini?

Barrionuevo se jacta de ser el sindicalista con mejor diálogo con Macri y busca reeditar el rol que tuvo en los 90, cuando era la llave de acceso a la presidencia de Menem.

Los pro y los contras de Schmid ya son motivo de análisis en cada mitin gremial. Algunos creen que en estos nuevos tiempos comunicación digital el jefe de dragado y balizamiento calza justo: es solvente, talentoso y no arrastra causas de corrupción.

Pero a los sectores más tradicionales no les convence, porque temen crear a un nuevo (Saúl) Ubaldini, o sea, alguien de “un gremio chico pero con cabeza grande”.

Incluso, para el Gobierno la candidatura de Schmidt podría terminar siendo un problema. Un sindicalista coherente y sin imagen de corrupto, que decida liderar el conflicto social, podría ser un rival mucho más difícil de deslegitimar que Moyano.

El desafío de Barrionuevo es ver cuanto puede controlar a Moyano y a Caló, ambos de capa caída. Pareciera fácil: el camionero repite que está retirado y que imagina un final para su vida pública al frente de la AFA; mientras que el metalúrgico se quedó con una CGT muy desteñida, tras la partida de sus ex aliados en épocas kirchneristas al MASA.

En este marco de pulseadas que se juegan mediante gestos, esta semana los gremios de transporte marcaron la cancha como suelen hacerlo: en la calle. La movilización de taxistas, el paro controladores aéreos y los paros encadenados de las ramas de camioneros, que arriesgaron la provisión de combustibles y la recolección de residuos.

La Confederación de gremios de Trasporte (CATT) la preside Schmid, quien hoy declaró que le parecía menor la eliminación parcial y sometida a reglamentaciones de ganancias al medio aguinaldo, que ayer acordó Sergio Massa con el PRO en Diputados. Sabe que todo el sindicalismo lo está mirando.

Otro factor externo, pero no menor, es el papa Francisco, amigo de la mayoría de los sindicalistas e interesado en la unidad. Casi todos los actores de esta película lo frecuentan.

Barrionuevo se reconoce como amigo de Bergoglio y admite que influyó en su decisión de no profundizar su plan de lucha contra Cristina Kirchner hace dos años.

Viviani ya tiene un hotel elegido en Roma para confesarse y Moyano cuenta en sus filas a Oscar Mangone (sindicato del Gas), otro de los que se define como amigo del sumo pontífice. Seguramente, no tardarán en recibir un llamado del Vaticano antes del 22 de agosto. 

Comentá la nota