Basura: protesta y feriado augura un jueves “sucio”

Basura: protesta y feriado augura un jueves “sucio”

El personal de la Crese trabajó a reglamento gran parte de lunes y martes, a lo que se suma el corte del servicio por el feriado de 9 de julio. Piden no sacar bolsas hoy miércoles.

Mientras que en un día habitual los camiones de las firmas Lusa y Cotreco levantan 1.500 toneladas de residuos de los hogares de la ciudad de Córdoba; los lunes, y luego del corte de servicios que se aplica cada domingo, ese volumen se duplica promediando tres mil toneladas diarias.

Un panorama similar se anticipa para este jueves -no hay servicio diurno ni nocturno hoy por el feriado-, pero esta vez agravado por el efecto del "trabajo a reglamento" que desde las 20 del lunes y hasta las 20 del martes dispuso el Surrbac, el gremio de los recolectores de residuos.

La medida abarcó a los 256 empleados de Crese que operan el enterramiento de Piedras Blancas y la base de operaciones ubicada en avenida Circunvalación. En la práctica, se tradujo en una baja en el ritmo de ingreso y descarga de los camiones al relleno, puesto que las puertas del complejo se abren en forma intermitente.

Con el paso de las horas, esa demora retrasa toda la operatoria de los vehículos, complicando el cumplimiento de las rutas de recolección en los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Viernes de reunión Los motivos esgrimidos por el Surrbac para lanzar el trabajo al reglamente fueron similares a los que detonaron un par de idénticos reclamos desde mayo: malas condiciones en el relleno y gran deterioro de la base ubicada sobre Circunvalación desde la que operan las flotas de camiones, al sur de la ciudad.

Por ello, el gremio viene exigiendo precisiones al intendente Ramón Mestre respecto de cómo y cuándo todo este glosario de problemas será solucionado. Sin embargo, como telón de fondo talla un gran paquetes de decisiones que el municipio capitalino debe tomar en torno al servicio de higiene urbana que implica, principalmente, un desembolso millonario de recursos. Sobre todos estos temas hablará la cúpula del Surrbac con Ramón Mestre el viernes, en la audiencia que el intendente les confirmó y por la que el sindicado desactivó el trabajo a reglamento en las últimas horas del martes.

Opinión

Incertidumbre y millones

Las demandas que esgrime el Surrbac cada vez que "trabaja a reglamento" son ciertas, pero no son las que más tallan para poner al gremio en alerta.

A las verdaderas causas del conflicto, que apuntan directo al municipio y sus finanzas, hay que buscarlas en los múltiples frentes abiertos que debe resolver la intendencia. Los recolectores están cada vez más ansiosos porque se defina la licitación del servicio de higiene urbana, pendiente desde hace meses.

De ese proceso se deriva otra novedad que esperan con poca paciencia: que los 1.856 afiliados que trabajan en Lusa, Cotreco y Crese cobren las indemnizaciones por fin de contrato que les garantiza su convenio. El paso, que le costaría alrededor de 130 millones de pesos al municipio, cae en un momento en que las arcas del Palacio 6 de Julio está sobreexigidas, ya que a su habitual jaque a manos de salarios se suma la demanda creciente de fondos de parte del sistema de transporte urbano.

De seguro este contexto no deja de preocupar al Surrbac, que además encara otro desafío: iniciar apenas pueda su primera paritaria local autónoma, luego de haber roto filas con la Federación Nacional de Camioneros.

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