El bono que le marca la cancha a Gobierno y CGT: metalúrgicos cobrarán $4000 en dos veces

El bono que le marca la cancha a Gobierno y CGT: metalúrgicos cobrarán $4000 en dos veces

A horas de que el Ejecutivo dé un veredicto sobre el pedido de los gremios de un plus de entre $700 y $2000, las firmas metalúrgicas patearon el tablero. Por el paro, grieta en el triunvirato.

El Gobierno le comunicará este miércoles a la CGT si acepta el listado de pedidos que incluye, entre otros puntos, el otorgamiento de un bono de fin de año. Es la madre de todas las batallas para los sindicatos, dado que fuentes oficiales ya adelantan que será muy difícil o imposible habilitar la reapertura de paritarias y otras demandas más extremas. Pero, mientras se debate el margen de ese plus, que podría ir entre $700 y $2000, ya hay otra actividad -que no está atravesando precisamente una situación holgada- que pagará un bono que duplica ese valor: las firmas metalúrgicas abonarán en dos veces (noviembre y febrero) un plus de $4000.

De hecho, hace unos años el bono entró directamente al Convenio Colectivo formalizado y se actualiza interanualmente en base a índices de inflación. Como en la actividad, variopinta en la cantidad y tamaño de las industrias, ya había algunos premios de fin de año, la cámara empresaria ADIMRA y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) llegaron a un acuerdo de pagarlo de una manera más concreta. Incluso, sabiendo que este año es particularmente complejo y podría derivar en discusiones de ese pago por empresas.

Esta realidad se inserta en una coyuntura a todas luces compleja, que muestra a una CGT confundida políticamente y hasta ahora domada inteligentemente por el Gobierno, que en las últimas horas estrechó lazos con sectores que lograron suavizar la intención de parar.

En ese esquema, el Frente Renovador fue un aliado estratégico. Mientras las patas massistas del triunvirato de CGT (Carlos Acuña y Héctor Daer) siguen haciendo equilibrio sobre olas cada vez más encrespadas, la pata restante, que encabeza Juan Carlos Schmid, de filiación históricamente moyanista, levanta el tono del discurso.

Detrás de Schmid está la poderosa Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT). Desde ese sector se hizo sentir en todo este proceso la voz de Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros, que en las últimas horas directamente denunció la “falta de huevos” de la conducción cegetista y amenazó con romper la central obrera, que reunificada menos de dos meses.

Pero este martes habló otro dirigente fuerte de ese ámbito. El titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, consideró que el bono que hoy por hoy es el único objeto de negociación con el Gobierno y las empresas “es un parche”. En este país, “no hay bono que alcance”, dijo y lamentó la ausencia de paritarias.

Pero la pata díscola se aquieta de golpe cuando se pronuncia la palabra mágica. En una entrevista que concedió a radio Del Plata, contestó la pregunta del millón con una respuesta que cotiza bastante menos: “Ojalá que no vayamos al paro” porque “lo importante es el diálogo”. El Gobierno, se limitó a decir, “tiene que dar un bono serio”, aunque evitó mayores definiciones al respecto. 

En sintonía, fuentes del entorno de Schmid le pusieron paños fríos a la cuestión y citaron una vez más los pasos del diálogo: “No se va a decir hasta el jueves, ni siquiera si la reunión de mañana sale mal”.

Hoy, en hotel Sheraton de Retiro, ante empresarios reunidos en la 64 Convención de la Cámara de la Construcción, el titular de la UOCRA y secretario de la CGT reunificada, Gerardo Martínez, lanzó un nuevo llamado de paz cuando reconoció que los sindicatos que integran la central obrera no quieren “llegar al paro”.

El dirigente sindical dejó en claro a su auditorio que existen condiciones objetivas que justifican una protesta de escala. En el discurso de apertura de la reunión, señaló que existe “un goteo negativo” en los sectores productivos que tiene “preocupada” a la dirigencia obrera sectorial. No obstante, subrayó que la UOCRA valora  la  posibilidad del diálogo como una variable “esencial” para llegar al acuerdo.

“Se habla de una medida de fuerza pero no queremos llegar a esa situación”, señaló Martínez, quien agregó: “No negamos que el Gobierno está al tanto de su responsabilidad pero la realidad manda y esperamos tener una negociación con resultados favorables”.

El gremialista aseguró que la pérdida de puestos de trabajo derivó en una caída del 30% de las recaudaciones de las obras sociales y advirtió que eso “muestra un estado de ánimo” de los trabajadores.

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