CGT busca ganar tiempo y volumen ante Macri con Moyano como límite

CGT busca ganar tiempo y volumen ante Macri con Moyano como límite

Los dirigentes del triunvirato y la “mesa chica” de la central se reunieron ayer con la Corriente Federal de Trabajadores, sello minoritario pero que impulsa mayor conflictividad en alianza con la UOM, el SMATA y Camioneros.

La jefatura de la CGT se propuso sumar voluntades para sostener el triunvirato de líderes puertas adentro y retomar su rol de interlocución ante el Gobierno bajo dos premisas: administrar y no precipitar la conflictividad sindical, por un lado, y sobre todo aislar a Hugo Moyano. Ese esquema quedó en evidencia ayer luego de una reunión que la "mesa chica" de la central mantuvo con la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), uno de los sectores internos más resueltos a confrontar de inmediato con la administración de Mauricio Macri. 

El encuentro, parte de un "road show" que los líderes de la CGT se propusieron realizar con todos los espacios internos para obtener consensos antes de un plenario de secretarios generales que se desarrollará a fin de mes, se desarrolló en el gremio de empleados de farmacia una semana después de que la alianza entre los "gordos" de los grandes sindicatos de servicios y los "independientes" de cercanía con el Gobierno lograsen volcar a su favor otro sector, el Movimiento de Acción Sindical (MASA), para blindar la continuidad del triunvirato que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. 

Ayer acudieron a la reunión Schmid y Acuña junto a los "independientes" Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), los referentes del transporte Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad) y Mario Caligari (colectiveros, UTA), y el cervecero Carlos Frigerio, identificado con el sector "moyanista sin Moyano" que apostó a la continuidad del triunvirato en contra de los deseos del camionero. Los aguardaban los referentes de la CFT encabezados por el gráfico Héctor Amichetti, el piloto Pablo Biró (APLA) y el docente privado Horacio Ghilini, entre otros. No estuvo (por vacaciones, se dijo) el bancario Sergio Palazzo. 

La Corriente Federal es un espacio minoritario que permanece al margen del Consejo Directivo de la CGT pero que se caracterizó por sus posiciones siempre volcadas a favor de una mayor confrontación contra el Ejecutivo. Su gran visibilidad se produjo en el congreso de reunificación de la central, en agosto de 2016, cuando sus dirigentes se retiraron en bloque y declinaron un par de cargos que los sindicatos mayoritarios les habían ofrecido en desacuerdo con el formato de triunvirato y la ausencia de un programa de medidas de fuerza. 

Ese sector logró en las últimas semanas involucrarse con tres actores de peso: los referentes de la industria Antonio Caló (metalúrgicos, UOM) y Ricardo Pignanelli (mecánicos, SMATA), ambos también apartados por decisión propia de la conducción de la CGT, y el propio Moyano, el sindicalista que Macri identifica como su peor enemigo. Para la mesa chica y el triunvirato de CGT resulta clave hacer concesiones y encolumnar a la mayor parte de la dirigencia en una misma línea discursiva para evitar chisporroteos en el plenario de fin de mes. 

El tono conciliador, sin embargo, ayer encontró un límite cuando los referentes de la CFT plantearon la necesidad de un comunicado formal de apoyo a Camioneros por la multa de casi 810 millones de pesos que le aplicó el Ministerio de Trabajo por el supuesto incumplimiento de una conciliación obligatoria en diciembre pasado. En ese punto Schmid intentó suavizar con el argumento de que en dos intervenciones radiales había manifestado su solidaridad en su condición de triunviro pero ante la insistencia de sus interlocutores la respuesta fue negativa: los sectores mayoritarios dejaron claro que no atarán la CGT a la suerte de Moyano. Y mucho menos del docente Roberto Baradel, miembro de la CTA de Hugo Yasky, para quien la Corriente también pretendía respaldo. 

Tras quedar descartado un congreso de renovación de autoridades que estaba pautado para el 22 de agosto y que los sectores opositores anhelaban para intentar un recambio de su perfil en lugar del triunvirato, la solución intermedia de los espacios mayoritarios fue prometer un plenario de secretarios generales a fin de mes para eventualmente definir en esa instancia una estrategia hacia adentro y con respecto al Gobierno. Ayer la "mesa chica" puso como fecha tentativa para esa convocatoria el 29 de agosto, pero la dejó supeditada a la generación de mayores consensos para evitar controversia en el encuentro. 

La zanahoria que mostraron "gordos" e "independientes" es la chance de reimpulsar un congreso de recambio de autoridades en caso de ser mayoritario el clamor en el plenario aunque como condición previa fijaron, además del consenso genérico en torno del triunvirato, un acuerdo sobre algunos puntos de demanda al Gobierno en ítems como producción, energía, transporte y educación, incluso antes de la definición de nuevas medidas de fuerza generales tras el paro del 25 de junio. En la Corriente Federal, cuyos dirigentes se reconocen minoritarios, la propuesta tuvo sabor a poco.

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