Buscan despegar de la mafia de los remedios al crimen del sindicalista

Desde el Gobierno y el gremio dijeron que fue un hecho de “naturaleza policial”.
A dos días del asesinato de Roberto Roger Rodríguez, el dirigente que manejaba las finanzas del gremio de Obreros de Maestranza y fue ultimado de un tiro en la cabeza en San Miguel, el Gobierno rompió el silencio y buscó despegar el crimen de motivaciones políticas. Quien habló fue el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a la salida ayer de una visita que realizó a la DAIA. Allí manifestó su “repudio” a lo que no dudó en calificar como “un hecho de naturaleza policial y delictiva”.

A Rodríguez lo fueron a buscar dos hombres el miércoles en la noche a un club de Villa Devoto, donde jugaba al truco con sus amigos. Se lo llevaron en su propia camioneta Honda, y a las tres cuadras lo habrían pasado a un Peugeot 307 negro con vidrios polarizados. Una hora más tarde vecinos de un barrio humilde cerca del camino del Buen Ayre y ruta 8 lo encontraron moribundo en una zanja.

Este asesinato se suma a otras cinco muertes dudosas de dirigentes sindicales ocurridas desde 2007. Sin embargo, desde el sindicato de Maestranza atribuyeron el crimen de Rodríguez a “la inseguridad que vivimos”, según expresó el jueves el titular del gremio, Oscar Rojas. Tomada lo llamó ayer para interesarse por el caso y decirle que ponía al Ministerio “a disposición del sindicato”.

En la línea del Gobierno de tratar el asunto como un caso policial, fuentes del gremio se corrieron de la explicación inicial de la “inseguridad” y aseguraron ayer a Clarín que la única hipótesis que manejan es la de un conflicto familiar, ajena al papel sindical que desempeñaba Roberto Rodríguez. De acuerdo con este relato, habría una historia reciente de disputas, violencia y amenazas que involucraría a una hija de Rodríguez y a su ex pareja. Esta es la versión que el gremio hizo llegar a la Justicia y se vincula con la hipótesis anticipada por Clarín , y que volvió a tomar fuerza ayer entre los investigadores, de que el dirigente había tenido “una pelea con un ex presidiario que habría extorsionado a su hija”.

El velatorio de Rodríguez se realizó desde la madrugada de ayer en una cochería de Boedo, y asistieron familiares, amigos y numerosos integrantes del Sindicato de Obreros de Maestranza (SOM). Por la tarde, los restos del dirigente gremial fueron trasladados al cementerio Parque Colonial de Ituzaingó para ser inhumados.

Desde el sindicato de Maestranza -un gremio chico, que integra la opositora CGT Azul y Blanca liderada por el gastronómico Luis Barrionuevo- buscaron desvincular también el crimen de la llamada “mafia de los medicamentos”. Es que Rodríguez era tesorero del gremio y titular de la obra social, que está siendo investigada por el juez federal Norberto Oyarbide por la presunta adulteración de troqueles de remedios, para cobrar subsidios del Estado. En 2008, el gremio de Maestranza se benefició con medio millón de pesos de la Administración de Programas Especiales (APE), al presentar troqueles generados en la droguería San Javier, del empresario Néstor Lorenzo, a quien Oyarbide detuvo e investiga como posible jefe de una asociación ilícita que comercializaba medicamentos adulterados. La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, denunció que la obra social de Maestranza era “parte del esquema” de obras sociales que presentaba comprobantes “truchos” para reclamar subsidios millonarios.

Saliendo al cruce de estas hipótesis, el asesor del sindicato Daniel Leiva reconoció ayer que “si bien la Obra Social fue allanada, presentamos todos los documentos que nos requirieron. Somos una más de las ochenta que están siendo investigadas, y no tenemos nada que ver”, afirmó.

También aseguró que Rodríguez “no tenía ningún tipo de problemas.

No hubo ningún tipo de amenazas . Por eso tenemos que dejar que la Justicia investigue el hecho”, pidió Leiva.

En la causa no hay detenidos ni pistas firmes y aunque tampoco hay una única hipótesis, se descarta que haya sido un robo o un secuestro extorsivo. Rodríguez tenía elementos de valor como una billetera con 600 pesos y su alianza de oro, que no le fueron robados

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