El Caballo Suárez construyó un imperio de 13 empresas

El Caballo Suárez construyó un imperio de 13 empresas

Con complicidad oficial, sus familiares y aliados del gremio se hicieron de compañías marítimas, inmobiliarias, de salud, finanzas y turismo.

El aval del poder político, económico y sindical alimentó durante más de una década el emporio económico del sindicalista Omar Caballo Suárez. El secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) quedó detenido el martes por orden del juez federal Rodolfo Canicoba Corral, acusado de los supuestos delitos de extorsión y malversación de fondos. 

En los últimos años, y a la vista de las autoridades, construyó una red integrada por al menos 13 empresas. Las firmas están ligadas al gremialista, al sindicato, a su familia y a sus aliados directos, según los registros oficiales. Para la Justicia, son clave en la circulación de los fondos millonarios que administró el Caballo en sus años dorados, y se habrían utilizado para blanquear fondos ilícitos. 

La familia. La primera sociedad del Caballo Suárez fue El Pertigo, en 1999: inmobiliaria, agropecuaria y financiera. Hacía siete años que estaba a cargo del SOMU. Ya entonces ubicó a una de sus hijas como socia: Mariela Amalia Suárez Peña. La hija y la hijastra del Caballo están ligadas al sindicato. En 2010, Mariela Amalia (hija) le vendió a una empresa del SOMU 56 hectáreas por US$ 240 mil, en Corrientes, a la vera del río Uruguay. El sindicato pagó en efectivo y en un pago. No hubo boleto de compraventa, según el acta que publicó PERFIL en 2014. La hijastra de Suárez, María del Carmen Cabrera Peña, es abogada de la obra social y gestionó la operación inmobiliaria en Corrientes. Mariela Amalia y su hermanastra también incurrieron en los negocios. Figuran en dos empresas: Campos de la Costa SA y Terrazas de Olivos SA, dedicadas a los rubros inmobiliario y agropecuario.

La mujer actual del Caballo Suárez, Andrea Bellezza, también tiene participación en una empresa marítima: Aerospace Cargo SA. Allí figura como directora suplente.

Un sobrino del gremialista, Jorge Antonio Suárez (40), trabajaba en la cadena Coto hasta que en 1995, con apenas 19 años, ingresó en el SOMU. Entre 2009 y 2010 comenzó a integrar los directorios de tres empresas marítimas: Pescamarine SA, Mercantes SA y Naves Marinas Argentinas SA. En la primera, una pesquera, figura conAlfredo José Barrientos, uno de los personajes más singulares del entorno del Caballo. Es empresario y a la vez “secretario personal” del sindicalista. En Mercantes y Naves Marítimas Argentinas también figura otro aliado del Caballo: Juan Manuel Medina, entonces tesorero del SOMU. 

Barrientos prolifera en otras sociedades: Radio Marítima SA, Consultora Integral de Salud (presidida por el gerente de la obra social del SOMU) y Elite Viajes (la agencia turística del gremio). Incluso está vinculado a dos firmas panameñas. Hasta la intervención del SOMU, era un habitante asiduo de las oficinas del Caballo. Presentó a Suárez con el ex arquero José Luis Chilavert para hacer negocios en Paraguay.

El gremio. El poder que el Caballo acumulaba debía transformarse en beneficios para sus afiliados. En 2009, Suárez y otros miembros del SOMU fundaron San Jorge Marítima, una empresa que supuestamente pertenece al gremio. 

Según relataron miembros del SOMU, el sindicato llegó a tener tres remolcadores, indispensables en la dinámica del negocio marítimo. Sin ellos, los barcos no pueden descargar. Están a nombre de las empresas Aerospace Cargo, San Jorge Marítima yAbadía del Mar. Se supone que el gremio tiene participación en estas firmas. Pero la Justicia tiene dudas. ¿Son del SOMU, o del Caballo y sus hombres de confianza? Otra empresa emblema del SOMU fue Maruba. Suárez vendió las acciones por US$ 1,8 millones, pero la Justicia ahora debe rastrear la ruta de ese dinero.

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