Caló se despinta de naranja y ya tiende puentes con Macri

El sindicalismo ante el próximo Gobierno. El líder de la CGT oficial le deseó “éxito” al Presidente electo y espera que cumpla con sus promesas.

No parece el mismo que predijo las siete plagas de Egipto si ganaba Mauricio Macri. Antonio Caló, el emblema del sindicalismo kirchnerista que apoyó a Daniel Scioli, suena distinto. “Felicito a Macri y le deseo que haga una buena gestión porque si él tiene éxito, tendremos éxitos todos los argentinos”, dijo ayer a Clarín.

El sindicalista, que se mantenía en silencio desde la derrota sciolista en el balotaje, anticipó que la semana próxima se reunirá la CGT Balcarce y definirá su posición. Aunque admitió que si Macri “cumple lo que prometió, como los cambios en Ganancias y las paritarias libres, conversaremos con el Presidente sobre el futuro”.

Consultado sobre el porqué de su moderación luego de haber sido tan crítico del candidato de Cambiemos, el líder de la UOM destacó que “el domingo hubo un veredicto del pueblo, y eso es sagrado porque así es el juego de la democracia”, aunque enseguida señaló que “dentro de cuatro años trataremos de volver a gobernar el país”.

Caló no quiso entrar en detalles sobre el porqué del triunfo de Macri y de la derrota de Scioli “porque es un tema largo de explicar”, pero pidió que se destacara que la CGT kirchnerista y el sindicato metalúrgico “están dispuestos a conversar con el Presidente electo”.

La postura moderada y conciliadora del titular de la central obrera oficialista sería un anticipo de la que podría adoptar el resto del sindicalismo alineado con Cristina Kirchner y con Scioli.

Otro de los gestos de buena voluntad que se perfilan es la aceleración de la unidad sindical, tema del que se volverá a hablar mañana en una reunión que mantendrían sindicalistas del sector de “los Gordos” (Armando Cavalieri, de Comercio, y Carlos West Ocampo y Héctor Daer, de Sanidad) con los independientes de la CGT oficialista como José Luís Lingeri, de Obras Sanitarias, y Andrés Rodríguez, de UPCN, a los que se sumaría Rodolfo Daer, de Alimentación Capital.

Hasta ahora, esos dirigentes negociaban con Hugo Moyano la reunificación de la CGT, mientras que el sector ultrakirchnerista, piloteado por Caló, se mostraba renuente a sumarse porque confiaba en que el triunfo de Scioli le permitiera seguir en la central obrera.

Ahora, con un Macri Presidente, es Moyano el que tendrá más influencia en el nuevo gobierno, por lo que podría aspirar a seguir al frente de la CGT o incidir en la elección de su sucesor.

Algunos dirigentes buscan que antes de fin de año se conforme una mesa de cuatro o cinco gremialistas de distintos sectores internos para conducir al sindicalismo peronista hasta que pueda convocarse a un congreso unificador de la CGT, en abril o mayo de 2016.

La unidad sindical será importante también para Macri, que llamará a los gremialistas y a los empresarios a firmar un “acuerdo de la productividad” en el que habrá definiciones macroeconómicas.

Mientras, el jefe de los camioneros se reuniría entre hoy y mañana con Macri para hablar de las medidas gubernamentales que se vienen y de las designaciones en áreas que le interesan al sindicalista, como los ministerios de Trabajo nacional, bonaerense y porteño; Transporte, la Superintendencia de Servicios de Salud e incluso el Indec. Otro de los que espera definir con Macri sus espacios de poder es Gerónimo “Momo” Venegas, aliado sindical del Presidente electo, cuyo nombre circula como posible ministro de Trabajo.

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