Caló endurece el reclamo con una movilización antes del paro

El salón del marplatense Hotel 13 de Julio, poblado por cientos de metalúrgicos, estalló en aplausos cuando Antonio Caló anunció que, "por unanimidad", el congreso de delegados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) había determinado un paro sectorial de 36 horas si el martes próximo no se resuelve la negociación salarial con un aumento anual por encima del 30 por ciento.

Pero la presión del jefe metalúrgico, quien, además, encabeza la CGT más cercana al Gobierno, no se limitó sólo a eso: dio luz verde para movilizar ese día a una tropa de manifestantes hasta la puerta del Ministerio de Trabajo, donde se resolverá la suerte de la paritaria en un nuevo encuentro con las seis cámaras empresarias que negocian con la UOM.

Durante el retiro metalúrgico en Mar del Plata, que duró dos días, Caló pudo comprobar el malestar que reina en las bases de su gremio. Hubo delegados que cuestionaron el pedido inicial de un aumento de 32%, y exigieron revisar la cifra. Sugirieron plantarse en una suba de 40%, tal como demandan diferentes sectores que están hoy en el sindicalismo opositor. Y hasta se propuso extender las eventuales medidas de fuerza por tiempo indeterminado, más allá de las 36 horas iniciales.

"Los muchachos están muy enojados, algunos quieren un paro más fuerte o extendido", dijo anoche a LA NACION el jefe de una de las 52 seccionales de la UOM. Caló, en tanto, se mantuvo en la misma línea que en la víspera al congreso: "La plata no alcanza y estamos con los salarios del año pasado. No es ilógico lo que pedimos: queremos un sueldo básico de $ 8500."

En la negociación, la UOM exigió inicialmente un aumento salarial de 32% en dos cuotas. Pero las seis cámaras industriales ofrecieron un 20% más un adicional no remunerativo, que llevaría el porcentaje a 22 por ciento. Al no avanzar esta propuesta, se evaluó un plan alternativo, que sería postergar la paritaria a septiembre con un porcentaje menor: los empresarios ofrecieron un 11%, pero los gremialistas no se movieron de 20%. De continuar por este camino, la UOM negociará salarios dos veces al año, algo que en el Gobierno generará malestar, ya que alienta acuerdos anuales o a 18 meses para dar señales de estabilidad inflacionaria.

Cuando Caló se siente a negociar salarios en el Ministerio de Trabajo, les anunciará a los empresarios un paro sectorial por 36 horas, que comenzaría el jueves. La huelga prosperará siempre y cuando no exista una "mejora sustancial" de la última oferta. Anoche, en la UOM, barajaban dos alternativas: "No nos vamos a mover del 32%. O lo pagan en dos cuotas, como propusimos inicialmente, o nos dan un 17% hasta septiembre y después negociamos el 15% restante".

Todo esto se negociará el martes entre empresarios y gremialistas, con la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, como intermediaria.

Caló fantaseaba con anunciar ayer el acuerdo salarial de la mano de Daniel Scioli, el gobernador bonaerense y precandidato a presidente del Frente para la Victoria. Pero Scioli, que ayer estuvo en Mar del Plata en un encuentro de intendentes, se excusó de ir a la cumbre metalúrgica porque sabía que la decisión de ir al paro era indeclinable.

Empujado al conflicto por su paritaria, Caló evitó, de todos modos, confrontar con la Casa Rosada. "Este será un paro netamente gremial, por la defensa del salario. No es un paro político", dijo al ser consultado por el diario local La Capital.

Hasta que no resuelva la suba salarial para sus afiliados, Caló no participará de los encuentros secretos que se vienen desarrollando para reunificar la CGT. Anteayer, como nunca antes desde la atomización, cruzó mensajes y coincidencias con los opositores Hugo Moyano y Luis Barrionuevo..

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