CGT-Caló usa "fantasma Moyano" para sentar a Gobierno a mesa de negociación

CGT-Caló usa "fantasma Moyano" para sentar a Gobierno a mesa de negociación
Cual corredores de Bolsa en tiempos de crisis, los dirigentes de las versiones oficialista y opositora de la CGT ya se preparan para hacer del paro nacional del jueves pasado una oportunidad de negocios. Unos, para obtener ventajas adicionales de su relación vigente con el Gobierno.
Los otros, en la vereda de enfrente de Cristina de Kirchner, para elevar su cotización ante los presidenciables del año que viene. Producto de esas gestiones, el Gobierno contará con un período de calma en el campo sindical, al menos hasta mitad de año.

En la central obrera mayoritaria y bendecida por el reconocimiento oficial que lidera Antonio Caló, admitieron que la contundencia de la huelga los golpeó en lo inmediato. El líder metalúrgico se expuso en los días previos para desacreditar la medida de fuerza de Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli, que paralizó los centros urbanos con prescindencia de los cortes realizados por partidos de izquierda.

El resultado de la huelga implicó un fracaso para los acompañantes de Caló en la CGT oficialista. Pero, sobrevivientes de varias gestiones presidenciales y en muchos casos, de la misma dictadura, comenzaron a moverse con cintura política inclusive en las horas previas al paro. En esa línea, le negaron al Gobierno una solicitada con la firma de varios sindicatos -o también una de la propia CGT- para desvirtuar la acción de Moyano desde el plano institucional.

Durante el fin de semana alistaron su regreso al terreno de la negociación, el que mejor conocen. Con el argumento de que al Gobierno le servirá una central obrera que gestiona y no una que golpea, la "mesa chica" de la central afín ajustó los ítems del pliego de reclamos que presentará al Ejecutivo en los próximos días.

Los ejes serán casi calcados a los que llevó Moyano como bandera durante el paro: modificación sustancial del Impuesto a las Ganancias; aumento y eventual universalización de las asignaciones familiares, y un incremento de emergencia para los jubilados de modo tal de compensarles, en línea con la inflación del primer trimestre, la suba otorgada por la movilidad de poco más del 11 por ciento. El camionero, en cambio, privado de acceso a la Casa Rosada desde 2011, se dedicará a la gestión política con vistas a 2015. Pero no será en búsqueda de candidaturas propias ni de alianzas políticas -al menos en lo inmediato- con postulantes ya instalados. Como informó este diario al día siguiente del paro, Moyano buscará capitalizar el resultado de esa medida al instalarse como referente ineludible del único sindicalismo con capacidad de daño sobre todo el tejido productivo y laboral. Para ello, además de mantener contactos reservados con políticos deberá alimentar la alianza circunstancial que mantiene con Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad), responsables casi exclusivos de la parálisis en el transporte público del jueves.

En las gestiones con políticos será clave el rol de Facundo Moyano, hijo del camionero y diputado nacional con excelentes vínculos con Sergio Massa. El líder del Frente Renovador buscó despegarse de la huelga, pero se ocupó de no cuestionar al líder de la CGT opositora.

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