La CGT de Caló fiscalizará los precios en los supermercados

El jefe de la central sindical cercana al Gobierno dijo que aportará delegados gremiales para realizar un control militante en los barrios; desconfianza entre el resto de los sindicalistas
Hace apenas ocho meses, Cristina Kirchner anunciaba el programa Mirar para Cuidar, una iniciativa en la que los militantes debían revisar en los supermercados el cumplimiento del acuerdo que congeló los precios de unos 500 productos. Hoy, con la inflación aún en alza y sin visos de aflojar, el plan oficial cambió de nombre ( Precios Cuidados ) y quienes fiscalizarán esta vez las góndolas serán algunos sindicatos.

"Vamos a mandar a los delegados gremiales a los supermercados y que revisen si el acuerdo de precios se cumple. Es una manera de cuidar el salario", dijo ayer a LA NACION Antonio Caló, el jefe de la CGT más cercana a la Casa Rosada. Caló dará el primer paso la semana que viene, cuando prevé convocar a un congreso de autoridades de la Unión Obrera Metalúrgica, su gremio, para instar a los delegados a fiscalizar los valores que figuran en las góndolas.

Sin el pleno consenso del resto de los dirigentes de la CGT, Caló está dispuesto a respaldar la medida que activó hace menos de un mes la Secretaría de Comercio Interior. "Tengo que confiar o exigir que se cumpla. Otra alternativa no tengo", dijo el líder metalúrgico, casi resignado. Y reconoció: "El acuerdo se está cumpliendo con los productos de primera necesidad en algunos lugares, pero en otros no".

La CGT oficialista ya había caminado con pies de plomo sobre la iniciativa antiinflacionaria. No bien el Gobierno anunció Precios Cuidados, fue el estatal José Luis Lingeri el que cuestionó la medida. "Históricamente fui pesimista con los acuerdos de precios. No confío, aunque espero que esta vez pueda mantenerse en el tiempo", manifestó con escepticismo el dirigente de Obras Sanitarias. En la cúpula de la CGT se mantiene esta sensación, aunque hubo un compromiso de un puñado de dirigentes, entre los que está Caló, de callar las críticas y respaldar ahora la iniciativa.

En tren de mantenerse en esa línea, Jorge Lobais advirtió que habría "que poner en órbita a los empresarios que están pasados de rosca" con los aumentos. "Los precios subieron mucho, es un momento complicado y estamos recontra preocupados", reconoció el dirigente de los empleados textiles.

Desde el Gobierno buscan sumar a los gremios afines a los acuerdos sectoriales. El lunes pasado, Gerardo Martínez, líder de la Uocra, participó de una reunión con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y con los empresarios de la construcción para garantizar que los precios de los materiales no aumenten. Intentan, así, que los planes de obra pública continúen ejecutándose. A una charla similar sería convocado la semana que viene Armando Cavalieri, referente del Sindicato de Empleados de Comercio. Su apoyo sería clave, ya que es quien negocia salarios con las grandes cadenas de supermercados.

Como parte de la coyuntura económica, Caló asistió ayer a la Casa Rosada para el anuncio que se hizo sobre el control de los valores en la industria metalúrgica y de los electrodomésticos. Detrás de la medida, hay un problema: unos 3000 trabajadores metalúrgicos de Tierra del Fuego corren el riesgo de perder el empleo por el alza de los costos en el sector. La situación debería resolverse con urgencia, ya que los empleados están de licencia hasta el lunes próximo.

Por eso no fueron casuales las últimas intervenciones de Caló y Gerardo Martínez sobre lo que será la negociación salarial. Ambos dirigentes coincidieron en destacar que, más allá del aumento que reclamen, la intención, sobre todo, será preservar los puestos de trabajo.

"Les digo a los trabajadores que seamos prudentes, que hay que defender los puestos de trabajo, si hay despidos volvemos a los años 90, y no quiero volver a vivirlo", dijo ayer Caló. Y agregó: "Después del trabajo viene el salario, pero si no hay trabajo no se puede hablar de poder adquisitivo ni de paritarias ni nada".

Rumbo a las paritarias, la CGT oficialista evalúa exigir un pago extraordinario antes de sentarse a negociar los sueldos. Todavía no hay acuerdo sobre la cifra a demandar. En un primer borrador figuró un reclamo de $ 1000 como compensación de la inflación. Sin embargo, afirmaron fuentes gremiales, todavía no hay nada concreto.

"Es viable pedir una suma puente. No lo descarto, aunque la situación está complicada", admitió Caló a LA NACION. Otro dirigente de la central oficialista dijo que "los ánimos están caldeados", y que intentarán negociar salarios más de una vez al año, algo que el Gobierno no estaría dispuesto a aceptar..

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