Caló propone reunificar la CGT para defender el modelo sindical y la caja

Caló propone reunificar la CGT para defender el modelo sindical y la caja
Pedirá a Moyano y Barrionuevo rechazar un fallo de la Corte que declaró inconstitucional un artículo de la ley de asociaciones sindicales, que favorecía a los gremios con personería
La Corte podría lograr lo que hasta ahora parece imposible: reunificar a la CGT. Antonio Caló está dispuesto a renunciar a la jefatura de la central kirchnerista. Tomará la decisión después de conversar con Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, los referentes de los sectores disidentes. Caló teme, como muchos de sus colegas, que un reciente fallo judicial se lleve por delante los beneficios políticos y económicos que el vigente modelo sindical les facilitó para construir su poder. Es decir, al sindicalismo tradicional le preocupa que el monopolio que Perón les otorgó en la década del 40 se derrumbe a pedazos.

"Después de las elecciones intentaremos buscar coincidencias. La Corte quiere modificar el sistema de Perón. Si por mí fuera, doy un paso al costado por la unidad. Pero para bailar hacen falta dos y dejar los personalismos de lado", dijo Caló, al tender un puente a sus rivales Moyano y Barrionuevo.

Subido a un escenario con funcionarios kirchneristas y aspirantes al Congreso, Caló fue más explícito: "Con este fallo, la Corte quiere atomizar al movimiento obrero. Por eso es importante apoyar a estos candidatos. No puede ser que cualquier chichipío, juntando tres o cuatro compañeros, tenga un sindicato".

El fallo al que se refiere el líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) es una causa que llegó al máximo tribunal impulsada por los estatales de ATE. La Corte declaró inconstitucional el artículo 31, inciso a, de la ley 23.551 (de asociaciones sindicales), que afirmaba que sólo los gremios con personería podían representar derechos colectivos. Esa decisión, bajo el amparo del artículo 14 bis de la Constitución y del Convenio N° 87 de la OIT, eliminó privilegios -según el fallo- para los sindicatos históricamente mayoritarios y peronistas frente a los simplemente inscriptos.

La decisión de la Corte abre una batalla subterránea entre la CGT y la CTA por el encuadramiento y la representación de los trabajadores. En caso de sentar jurisprudencia, que es por lo que presionan en tándem las dos CTA, el mapa sindical podría sufrir modificaciones. El caso de los metrodelegados del subte es un botón de muestra: a partir de ahora estarían habilitados a negociar salarios, algo que desde siempre quedó en manos de la UTA. O, de surgir trabas, estarían habilitados a ir a una compulsa para definir cuál es el gremio mayoritario de la actividad.

"La Corte no tiene conocimiento de campo sobre la realidad de los trabajadores. Habrá una discusión. Seguramente, [Hugo] Yasky y [Pablo] Micheli festejaron el fallo", consideró Héctor Recalde, abogado de la CGT.

Caló ya dejó en claro que su central se opone a cualquier cambio. Barrionuevo coincidiría con él. Moyano, en cambio, todavía no definió su postura. En la CGT con raíz en Azopardo ya se abrió el debate. Gerónimo Venegas se resistió a cualquier tipo de reforma y dijo que hay que defender el legado de Perón. Pero Facundo Moyano sugirió modernizar el modelo y no eludir la discusión sobre la democracia y la libertad sindical. De hecho, los Moyano son los grandes impulsores de nuevos gremios en diferentes sectores en pugna. "No podría decir que estamos a favor o en contra del fallo. La decisión que adoptemos será fruto de la evaluación", dijo a LA NACION el moyanista Juan Carlos Schmid.

Mientras las tres vertientes de la CGT evalúan el alcance del fallo con sus respectivos equipos jurídicos, en las dos CTA avanzan con un proyecto de ley para modificar la ley de asociaciones sindicales. El músculo que impulsará la iniciativa será el del diputado Víctor De Gennaro (FAP), uno de los fundadores de la CTA.

"Con el fallo, el Gobierno dejará de decidir qué gremio representa a cada actividad y qué gremio se sienta en la mesa del poder. Y en las paritarias deberán ir los dos o tres gremios de la actividad y ponerse de acuerdo. Si no lo logran, resolverá el más representativo", argumentó Horacio Meguira, abogado de la CTA.

El Gobierno no llamará por ahora a un debate. Mucho menos en tiempos electorales. Le seguirá el juego a la CGT, una alternativa que guarda una lógica peronista y evitaría duros conflictos. Intentará patear la discusión política para adelante y lograr que el fallo de la Corte se desvanezca en el tiempo. Sin embargo, en la cúpula del Ministerio de Trabajo hay voces que creen necesario un análisis para transparentar la actividad gremial. Y hay otra opción que se baraja en reserva: impulsar un régimen electoral sindical. Sería una medida para monitorear y reglamentar la vida interna de los gremios, cruzados por fraudes y corrupción. El proyecto original lo volcaron en un libro Álvaro Ruiz, actual subsecretario de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo, y Mario Gambacorta.

Caló, como otros dirigentes de grandes gremios, sufre la falta de llegada en las bases, donde suelen anidar rebeldías y ánimos democratizadores. Por eso, está dispuesto a unirse con Moyano y Barrionuevo para resistir a un eventual cambio en el modelo sindical..

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