Caló rechaza la suba de Ganancias y presiona por asignaciones y la inflación

El jefe de la CGT kirchnerista pidió compensar la suba del tributo con la universalización del salario familiar

Por Nicolás Balinotti |

A tono con el resto del arco sindical, el jefe de la CGT alineada con la Casa Rosada, Antonio Caló , consideró insuficiente y rechazó la suba del 20% del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias , que anunció la Presidenta hace nueve días. Así, el referente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) avivó la tensión que altera por estos días el vínculo entre el Gobierno y los gremios.

Caló reapareció ayer después de tres semanas de vacaciones. Dijo que negociará aumentos salariales por un año, como pide el Gobierno, aunque tomará como referencia "la inflación del changuito del supermercado" y el índice de precios que elabora la UOM, cuyas cifras estimaron en 2012 una inflación del 25%, más del doble que la del Indec.

"La suba de Ganancias no satisface las expectativas de la UOM. Vamos a pedir que todos los trabajadores cobren la asignación familiar o que se suban las escalas", sostuvo ayer Caló en una charla con LA NACION y con la agencia Télam.

Acceden actualmente al beneficio de la asignación familiar los trabajadores que perciben hasta $ 7000 mensuales o el grupo familiar que no supere los $ 14.000. Los sindicatos, de manera unánime, reclaman que el plus económico sea para todos los empleados que tengan hijos, más allá del monto de sus salarios. Caló anhela un gesto del Gobierno sobre este asunto para descomprimir la tensión que se generó tras la suba del 20% del piso del mínimo no imponible.

La cúpula de la CGT kirchnerista no asistió al anuncio presidencial sobre Ganancias. Caló y otros dirigentes se excusaron por haber estado de vacaciones. Pero lo cierto es que generó malestar la postura unilateral con la que el Gobierno resolvió el tema. Los gremios habían acercado un proyecto para reformar por completo el tributo o elevar el piso del mínimo no imponible más de un 50%. La propuesta fue ignorada por la Casa Rosada.

En un intento de bajar la tensión, Caló se mostró alineado con el Gobierno. "Apoyo el modelo industrial porque al menos en la UOM no hubo pérdida del empleo", reconoció.

Convocará para la semana próxima al consejo directivo de la CGT para impulsar una estrategia de cara a las negociaciones paritarias. No habrá una postura uniforme porque las demandas dependerán de la actividad de cada gremio. El jefe metalúrgico evitó mencionar de cuánto será el aumento que exigirá la UOM, pero adelantó que será a partir "de la inflación del supermercado" y que sellará un trato anual.

Oscar Lescano, de Luz y Fuerza y también integrante de la central oficialista, está próximo a ser la excepción entre los gremios: cerraría un acuerdo salarial a 18 meses, una medida que será bienvenida por el Gobierno para intentar detener la ola inflacionaria. Todavía está en plena negociación.

En medio del descontento por lo de Ganancias y de la incertidumbre por las paritarias, tanto los sindicatos oficialistas como los opositores comenzaron a recibir parte del dinero que el Estado les retiene a las obras sociales en el Fondo de Redistribución Social. A través de la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS) se están distribuyendo unos $ 2000 millones que quedaron pendientes del presupuesto del año pasado. Aunque el reclamo más fuerte de los gremios tiene que ver con una vieja deuda de unos $ 20.000 millones, según sus cálculos.

Para 2013, la CGT oficialista evalúa exigir el reparto de más fondos: pedirían $ 5000 millones. Por eso, Caló ya se comunicó con José Luis Lingeri, que se recupera con éxito de una operación, para reunirse cuanto antes con Liliana Korenfeld, la titular de la SSS y quien maneja discrecionalmente los fondos de las obras sociales sindicales.

Caló aguardará el regreso de la comitiva de siete gremialistas que saludarán hoy al papa Benedicto XVI, en Roma, para convocar a la reunión de consejo directivo. Más allá de la espera, ya tiene algo decidido: pedirá una audiencia con Cristina Kirchner para negociar una mejora vinculada con las asignaciones familiares. La CGT de Moyano también activó un pedido similar, aunque sin interlocutores en la Casa Rosada. La estrategia es otra: movilizarse al Congreso para dejar un petitorio con medio millón de firmas adherentes al reclamo de universalizar el beneficio..

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