Los dos caminos de la central obrera

Los dos caminos de la central obrera
Después de la impugnación del Ministerio de Trabajo a la convocatoria electoral de Moyano, sus opositores llamaron a una reunión del consejo directivo de la CGT para este martes. El camionero ratificó el congreso en Ferro.
El dictamen del Ministerio de Trabajo avalando la impugnación presentada por el sector mayoritario de gremios de la CGT contra la convocatoria de Hugo Moyano al congreso del 12 de julio fue el epílogo de una disputa que se llevó el centro de atención de la interna cegetista en los últimos meses. A pesar del fallo de la cartera laboral, Moyano reafirmó que realizará su Congreso y los sectores que le quitaron su apoyo se reunirán mañana martes para iniciar la convocatoria a elecciones sin el sector moyanista. Así, la CGT firmará en los papeles su división y el movimiento obrero decretará su fractura en cinco centrales sindicales: la que seguramente elegirá a Antonio Caló, la de Moyano, la CGT Azul y Blanca del gastronómico Luis Barrionuevo, además de la división que sufrió la Central de Trabajadores de Argentina (CTA): cinco centrales sindicales se disputarán la representatividad del movimiento obrero.

“El congreso de la CGT se hace igual”, señaló Moyano. Esa fue su respuesta al dictamen de la cartera laboral sobre el pedido de impugnación solicitado por la mayoría de los gremios que le soltaron la mano al camionero, después de intensas negociaciones en las que mantuvo su decisión de enfrentar al gobierno nacional tras ocho años de alianza incondicional. El intento de Moyano de dar el salto del plano sindical a la escena política disputando el territorio de su aliado fue el punto determinante que desangró la relación. “Moyano se quiere llevar a la CGT como si fuera su partido político y no-sotros somos representantes sindicales, representamos y defendemos los derechos de los trabajadores y no las ideas de una sola persona. Quiere que nos aislemos detrás de sus ambiciones personales. Está muy equivocado”, confió a Página/12 un importante dirigente del mundo sindical.

La división de la CGT comenzó a vislumbrarse a partir de la pretensión de Moyano de presentarse como candidato para un nuevo período al frente de la central obrera. El alejamiento del camionero del gobierno nacional, una relación que había cultivado principalmente con el ex presidente Néstor Kirchner, se dio apenas iniciado el mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, fundamentalmente al cierre de su primer mandato en la Presidencia. La intención de saltar a la política imponiendo candidatos fue el factor que minó poco a poco la relación con la Casa Rosada. Cuando las internas partidarias del año pasado se acercaban, el camionero comenzó a presionar públicamente para acomodar a sus seguidores en las listas. Primero fue la intención de que el vicepresidente fuera de la CGT –llegó a rodar el nombre del diputado Héctor Recalde–, después fue el intento de acomodar a un vicegobernador bonaerense de la CGT, y finalmente, al ver que sus propuestas no llegaban a buen puerto, buscaron poblar las listas de diputados. Los demás gremios de la central obrera profundizaron sus diferencias con el sector que encabezaba la cúpula moyanista al sentirse tironeados por la disputa política iniciada por el líder de los camioneros.

Este martes los gremios que no acompañaron a Moyano en su cruzada personal se reunirán en una sesión del consejo directivo de la CGT, que oficializará la ruptura y el inicio de una nueva etapa para el movimiento obrero. Encabezados por los sectores identificados como los independientes –el dirigente de los estatales de UPCN, Andrés Rodríguez; el titular de la Uocra, Gerardo Martínez; y José Luis Lingieri, de Obras Sanitarias– junto a los Gordos –representan a los gremios mayoritarios que estuvieron vinculados al proceso neoliberal en los ’90– y viejos aliados de Moyano, como el taxista Omar Viviani y el líder de la Unión Ferroviaria, Omar Maturano, entre otros, conformaron una unión descartando la propuesta moyanista.

El paro que el gremio de camioneros decretó en medio de la discusión paritaria, desabasteciendo de combustible a parte del país, ideado como un golpe de efecto para encolumnar a los díscolos, jugó en contra del propio Moyano. El corolario de su caída fue el paro y la marcha que su gremio llevó a la Plaza de Mayo mostrando una disminución en la capacidad de movilización que había mostrado años anteriores.

La mala movida en el tablero generó la reacción de sus viejos aliados, que comenzaron a forjar su propio destino. La presentación en sociedad de la Confederación de Sindicatos de la Industria (Csira), que reúne a los principales gremios del ramo, como la UOM y los mecánicos de Smata, que conduce Ricardo Pignanelli, fue un espaldarazo a la candidatura del metalúrgico Antonio Caló para la CGT. En la Csira se agrupan gremios que se expresaron mayoritariamente a favor de que Moyano no continúe al frente de la CGT, así como contiene algunos sindicatos que a pesar de apoyar al camionero destacan la importancia de la continuidad del modelo kirchnerista. Además, fue lanzado el Movimiento Acción Sindical Argentino (MASA), que reúne a la vieja y potente usina de política moyanista durante los ’90 que fue el Movimiento de Trabajadores Argentinos, con los sindicatos desmembrados de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que también se encolumnan detrás de la candidatura de Caló. Estos gremios se agruparon en las últimas semanas para “resolver los problemas de los trabajadores defendiendo el modelo de desarrollo que está en marcha”, según sostuvo un dirigente vinculado al Sadop, gremio de los docentes privados.

Así las cosas, el moyanismo ha ido perdiendo hegemonía frente a los gremios que ven en el modelo iniciado en 2003 la forma “de mantener y mejorar los logros conseguidos”. Después del congreso del 12 de julio en Ferro, el panorama sindical tendrá por un lado a Moyano con la conducción de su propia CGT, que ya cuenta con la impugnación del Ministerio de Trabajo; por otro lado, a la mayoría de gremios cegetistas, que mañana iniciarán su propio camino hacia la normalización de su consejo directivo, con la seguridad de que la resolución del conflicto interno terminará en manos de la Justicia.

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