Capitanes en alerta

Capitanes en alerta
Suspendieron un paro previsto para este martes ante el pedido de autoridades nacionales. El próximo martes habrá una reunión. Si no hay respuesta, habrá medidas de fuerza
Los capitanes de pesca siguen reclamando un convenio colectivo de trabajo, sueldos que no estén “por debajo de la realidad”, blanquear las sumas que se abonan en negro, frenar el desfinanciamiento de la obra social y la evasión de aportes en negro. Los reclamos, que llevan años a la espera de soluciones, iban a convertirse en un paro de actividades a partir de la medianoche de ayer, pero llamados a tiempo e insistentes de las máximas autoridades de Pesca y Trabajo de la Nación, dieron otra posibilidad al diálogo.

A través de un comunicado, Jorge Frías, secretario general de la Asociación de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, anunció la suspensión de la medida anunciada por tiempo indeterminado. Dijo que fue en respuesta a “un pedido expreso del Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Pesca para explorar diferentes alternativas para encontrar una solución pacífica al conflicto”.

Ahora, resta esperar a las audiencias que se mantendrán, por separado, con Noemí Rial, viceministra de la cartera laboral, y Norberto Yahuar, titular de Pesca, el próximo martes 23 de agosto.

Los principales reclamos son por un convenio colectivo de trabajo para los capitanes y oficiales de pesca que desarrollan su labor a bordo de los buques fresqueros de altura, para “que se fijen condiciones dignas de trabajo para el primer oficial y que se ponga fin al flagelo de la desfinanciación de la obra social y la evasión de aportes sindicales como consecuencia directa del pago de salarios en forma no registrada”.

La falta de un convenio colectivo, explicó Frías a El Atlántico, permite al empresariado manejar “un margen para pagar en negro”. De acuerdo a lo establecido actualmente, cada trabajador tiene una ganancia vinculada a la cantidad de cajones por barco. Y entra en juego el precio del pescado, que está fijo desde el 2000 en 20 centavos de dólar el kilo. “Los salarios no llegan a tres mil pesos, y los francos o vacaciones también tienen valores bajos, por debajo de la realidad”, explicó.

“El empresario juega con el salario en negro y esto provoca el desfinanciamiento de la obra social. No hay una distribución justa de la producción”, señaló luego.

Las expectativas están puestas ahora en las reuniones que se desarrollarán el martes venidero. “Si los resultados son buenos, no habrá paro”, indicó el dirigente gremial, sino podría lanzarse una medida de fuerza por 48 horas. “Esta es una muestra más de voluntad para poder consensuar sin conflicto”, apuntó.

“Nos preguntaron los funcionarios si íbamos a cortar calles. Nosotros no cortamos calles, como sindicato tenemos que defender los derechos de los trabajadores y para eso tenemos que bloquear la salida de los barcos”, cerró Frías.

Según publicó Revista Puerto, no habrá en las audiencias representantes de la Cámara de Armadores de Buques Fresqueros de Altura ni de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina.

Sobre fines de junio, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte Regional Mar del Plata, de la que Frías es secretario adjunto, envió al Consejo Federal Pesquero una nota donde se planteó “el gran vaciamiento del sostenimiento del sistema de salud de obra social de los respectivos sindicatos y el futuro haber jubilatorio de los trabajadores como efecto de que las empresas pesqueras -sobre todo bonaerenses-, a pesar de realizar los descuentos de Ley para el sistema Previsional y de Obras Sociales, no son depositados en tiempo y forma y muchas veces sin terminar de hacerlo nunca”.

Y le habían pedido, que así como el Consejo reglamenta y dicta las normas relativas al Régimen de administración de Cuotas, “se debería incorporar en dicha reglamentación algunas cuestiones que contribuirían a mejorar la situación del sector laboral pesquero y dar mayor transparencia a la asignación de mencionadas cuotas”.

El conflicto se había desatado, medida de fuerza incluida, en abril. Entonces, se había dictado la conciliación obligatoria y el paro no se había extendido más que 48 horas. Pero no hubo acercamientos de las partes.

La última audiencia entre las partes –relata Revista Puerto- fue el pasado 6 de julio, en la cartera laboral donde la distancia entre las partes no había cedido un metro. “Seguimos reclamando que la pesca necesita un cambio de fondo, y la cuestión salarial y la distribución de las ganancias que proveen los recursos pesqueros”, había asegurado Frías al término de aquella reunión.

Por lo pronto, la Asociación se mantiene en estado de alerta, a la espera de una buena señal de las autoridades nacionales en las reuniones pautadas.

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