Se cayó el acuerdo y el subte B seguirá con servicio reducido

Se cayó el acuerdo y el subte B seguirá con servicio reducido
Las nuevas estaciones Echeverría y Juan Manuel de Rosas, en Villa Urquiza, seguirán cerradas porque los metrodelegados se niegan a conducir los trenes. Ocurrió tras cinco reuniones en 15 días.
Pasarán las elecciones pero no los subtes. La sexta reunión para intentar destrabar el conflicto que mantiene sin servicio a las nuevas estaciones de la línea B también fracasó, y así se decidió convocar a una nueva reunión para el lunes a las 15, después de las PASO. Los metrodelegados, el Gobierno porteño y la concesionaria Metrovías siguen sin ponerse de acuerdo en el cronograma de trabajo, pese a que el miércoles a la noche todos coincidían en que estaba casi todo consensuado. Para los trabajadores, la traba siguen siendo la falta de seguridad para trabajar, mientras que la Ciudad asegura que el problema fue la entrada en escena del gremio UTA, con el que los metrodelegados tienen un histórico enfrentamiento.

En la noche del miércoles, tanto fuentes de los metrodelegados, Metrovías y Sbase (la empresa estatal porteña a cargo de los subtes) habían asegurado que en la reunión de ayer, la sexta, firmarían el acta. Se había decidido formar una comisión para evaluar las condiciones de seguridad de las nuevas estaciones Echeverría y Rosas, se iba a incluir un sistema de comunicación por teléfonos celulares entre conductores y guardas, y se había acordado, de manera provisoria, que los maquinistas recorrerían cuatro vueltas y media en lugar de cinco, para así no modificar los tiempos de descanso.

Ese encuentro iba a comenzar a las 16. Pero por la mañana, representantes del gremio UTA se juntaron con Metrovías y la Ciudad y firmaron un acta en la que, si bien se respetaban los mismos términos acordados, no figuraban los metrodelegados con su Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP).

Esto volvió a poner en escena una vieja disputa. Los metrodelegados tienen la verdadera representatividad entre los trabajadores, pero no cuentan con la personería gremial, que mantiene la UTA, gremio con el cual tienen una relación totalmente antagónica.

Fuentes de Sbase le aseguraron a Clarín que “estaba todo prácticamente listo, pero salieron a flote intereses políticos que hicieron imposible el acuerdo. Quedó demostrado que los metrodelegados no quieren trabajar, y están jugando con los 50.000 usuarios que podrían sumarse a la red con las dos nuevas estaciones”.

Pero los delegados explican otra cosa. Roberto Pianelli, secretario general de la AGTSyP, afirmó: “Lo de la personería no es cierto porque ya firmaron otras actas con nosotros y no con la UTA. El tema es que quieren poner operativas las cocheras y el taller de Rosas, que no están en condiciones de seguridad. Además, siguen sin tener el sistema contra incendios en una subestación eléctrica. Y lo peor es que, pese a que lo habíamos conversado, ahora nos dijeron que se niegan a formar con nosotros la comisión para evaluar las condiciones de seguridad e higiene”. En Sbase respondieron que “las condiciones de seguridad de las instalaciones bajo tierra están garantizadas, y que así ya lo determinó la Justicia en dos oportunidades”. La referencia tiene que ver con que la Justicia porteña rechazó dos recursos de amparo, presentados por los metrodelegados y por el legislador de Nueva Izquierda Alejandro Bodart, que pedían la no habilitación de las estaciones por los supuestos problemas de seguridad.

Echeverría y Rosas fueron inauguradas por el jefe de Gobierno Mauricio Macri el 26 de julio. Desde ese mismo día, los metrodelegados advertían que no las usarían, porque denunciaban fallas de seguridad por filtraciones y riesgo de electrocución. Así, los subtes sólo circulaban hasta Los Incas. Si bien durante algunos días hubo personal jerárquico que manejó las formaciones hasta las dos nuevas estaciones, este esquema de emergencia no se pudo sostener.

Más allá de los eventuales problemas de inseguridad, el principal reclamo de los trabajadores era no alterar su carga horaria de trabajo. Hasta ahora, conducían las formaciones durante 4.30 horas sobre las 6 de la jornada, pero con el agregado de las dos estaciones el recorrido se les iba a 5.08 horas, con lo cual perdían tiempo de descanso.

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