Un año que cierra con dos grupos en disputa por el poder de los sindicatos

Un año que cierra con dos grupos en disputa por el poder de los sindicatos
Las cinco centrales se alinearon entre oficialismo y oposición
Luis Autalán

El cierre del año encuentra a las organizaciones sindicales del país divididas en dos grandes grupos, uno liderado por el titular de la CGT Azopardo y el otro conformado por quienes se decidieron a enfrentarlo formando su propia confederación. Formalmente, el mapa sindical presenta cinco centrales: la que encabeza Hugo Moyano, la que lidera el metalúrgico Antonio Caló, la CTA oficialista de Hugo Yasky, la CTA opositora de Pablo Micheli y la CGT Azul y Blanca del gastronómico Luis Barrionuevo. En la práctica la CGT del líder de la UOM y la CTA de Yasky ocupan una vereda y en la otra accionan Moyano, Barrionuevo y Micheli con sus seguidores.

La reseña para definir cuándo comenzó esta nueva división gremial en la Argentina tiene diversos puntos de referencia según los interlocutores que se consulten, pero la mayoría coincide en que el último cisma se terminó de generar con el acto que Hugo Moyano realizó en el estadio del Club Huracán el 15 de diciembre de 2011 para celebrar el Día del Camionero.

Allí Moyano decidió disparar su ofensiva crucial sobre tres ejes: el alejamiento del Partido Justicialista como aperitivo y el plato fuerte que fue el abierto cuestionamiento a la presidenta Cristina Fernández, que incluyó el reclamo de los fondos de las obras sociales que, aseguró, había prometido Néstor Kirchner.

Así aquella “protocolar” diferenciación que realizó durante meses para considerar “que Cristina no era lo mismo que Néstor” dejó paso a munición gruesa.

Una fuente de la CGT de Caló recordó en los últimos días ese acto, haciendo hincapié en que la conducción “unipersonal” de Moyano había provocado “hartazgo” hacia adentro de la central. La “sociedad” en la sede de Azopardo implicaba cada vez más ser solidarios en las malas pero estar lejos de compartir las buenas. “Huracán fue el punto culminante pero antes se había quebrado todo”, analizan

De esa forma, la idea de agruparse en otra central, según sus mentores, tuvo sus primeros pasos el año pasado. Lo que transcurrió después incluyó la complicada alquimia de establecer los liderazgos de esa nueva CGT y también la nómina de adherentes. No es un detalle menor que Luis Barrionuevo y algunos de los dirigentes que lo secundan en la Azul y Blanca “coquetearon” con los leales a Caló antes de plantar bandera junto a Moyano.

Los que alguna vez integraron el Consejo Directivo cegetista del camionero y hoy responden a Caló señalan que el “personalismo” además de centrarse en las estrategias de poder fue de grifos cerrados en cuanto al manejo de los recursos. En el otro flanco Micheli logró su meta de compartir un ala ofensiva junto a Moyano, hecho que intentó en varias ocasiones pero recién cristalizó semanas atrás. Para 2013 los leales a Caló consideran que además de la cuestión sobre el aumento del mínimo no imponible de Ganancias, la discusión paritaria será el termómetro de la gestiones que desarrollaron antes de su nacimiento institucional en el Congreso que se realizó en Obras Sanitarias.

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