Con cinco centrales sindicales, todavía quedan gremios que no se alinean a ninguna conducción

Con cinco centrales sindicales, todavía quedan gremios que no se alinean a ninguna conducción
Bancarios, alimentación y Luz y Fuerza están fuera del mapa gremial
A pesar de que hay cinco centrales obreras –la mayor cantidad de toda la historia–, no todos los trabajadores agremiados forman parte de alguna de ellas. Después del abrazo de Hugo Moyano y Antonio Caló en la cumbre de la Pastoral Social de Mar del Plata, algunos especularon con la unidad con más tormentas. En la CGT que lidera el metalúrgico, uno de sus máximos referentes confesó a BAE Negocios que “más divisiones de las que hay, imposible”. Dentro de los sindicatos que no jugaron posición en ninguna de las CGT, las CTA o la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, se aprecia por ejemplo a la Asociación Bancaria. El gremio de Sergio Palazzo “oficializó” su adiós prenunciado, cuando se sentó junto a la presidenta Cristina Fernández en la Casa Rosada con los gremios que habían sellado su paritaria. Pero La Bancaria comenzó a marcar diferencias desde el congreso donde Moyano fue reelecto en 2012 en Ferro Carril Oeste. Allí el discurso de Palazzo, uno de los oradores, fue el más conciliador en cuanto a la fractura del movimiento obrero. Dentro del moyanismo –a distancia– algunos le reprocharon a Palazzo su sinceridad.

Como anticipó BAE Negocios en su momento, la Bancaria dejó Azopardo y se mantendrá a distancia de las otras cuatro centrales, más allá de la buena relación de su cúpula con dirigentes del núcleo, el MASA y otros grupos de la CGT Caló. La salida de Azopardo para la Bancaria se cifró en torno de las aspiraciones políticas de Moyano; “somos coherentes” deslizaron. Pero el tiempo, quizás a mediano plazo, será testigo de alguna sintonía expuesta.

Otro cuadro a analizar es el Sindicato de Alimentación, a cargo de Rodolfo Daer, que tampoco integra ninguna de las cinco centrales pero forma parte de la Confederación de Sindicatos Industriales (Csira) liderada por la UOM y Smata, la cual preserva fortísimos lazos con el Ministerio de Industria de Débora Giorgi. El último portazo en la CGT Caló fue de Oscar Lescano. “Volverá”, dicen algunos que conocen desde hace décadas al lucifuercista.

El analista sindical Jorge Duarte recalcó a este diario que “unos pocos gremios decidieron mantenerse equidistantes entre las dos posiciones mayoritarias encarnadas por el moyanismo, en rol opositor, por un lado, y los gremios alineados al Gobierno nacional”. Según Duarte, con la CGT dividida se comprobó que las fuerzas dispersas conspiran con la posibilidad de conseguir las reivindicaciones del movimiento obrero. “A partir de las derrotas del último año y con la certeza de que no se conseguirán objetivos sólo con guiños al Gobierno o movilizaciones opositoras, son muchos los gremios que decidieron alejarse de las CGT y esperar una reunificación a mediano plazo”.

Las heridas por el cierre de listas y las que no cicatrizaron por la fractura de 2012, más allá de las sonrisas para la foto, marcan compases de espera.

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