La ciudad de quedó sin colectivos por un conflicto gremial

Ayer al mediodía, choferes de las empresas Dumas y Plaza y familiares de empleados que fueron despedidos el año pasado se manifestaron en la sede de colectivos de la empresa.
La protesta cortó el normal funcionamiento de todas las líneas de micros urbanos y terminó con siete detenidos, aunque ninguno de estos eran manifestantes, sino integrantes de un grupo de personas que llegó al lugar por la tarde y agredió a uno de los choferes.

En el inicio de las acciones, el secretario del nuevo gremio que responde a Hugo Moyano, la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), puntualizó que si hoy había soluciones se cortaría el servicio de corta, media y larga distancia de transporte de pasajeros. En la víspera, según informó la comuna, fue afectado el servicio urbano.

Un grupo de alrededor de treinta personas conformaron la protesta, desde las 13, en la vereda del predio de la empresa, ubicado en la Avenida Circunvalación y Allan Kardec. Allí se instalaron con bombos, carteles y gomas que fueron quemando con el paso de las horas. Ocho micros estaban aparcados sobre la colectora, pero sin cortar el tránsito. El objetivo de la protesta fue reclamar por la reincorporación de los despedidos. El gremio aseguró que en todos los casos fueron echados sin causa. "Los echaron por quejarse del estado de los vehículos", señaló José Cisneros, delegado de la UCRA.

El sindicalista mencionó el deplorable estado de las unidades que a diario transportan pasajeros en la ciudad y el poco o nulo apoyo que brinda la Unión Tranviarios Automotor (UTA) a los trabajadores. "El gremio nunca apoyó a los empleados ni salió a defender los puestos laborales", dijo a LA ARENA. Esa inacción del gremio más antiguo, dijo, llevó a muchos choferes a afiliarse a la UCRA.

Incidentes.

La manifestación era tranquila. Sobre la vereda que da al predio del Grupo Plaza, los choferes y sus familias cantaban: "Que lo reincorporen, que lo reincorporen...". El calor de la tarde aumentaba con las cubiertas que se consumían frente al portón de ingreso. Cerca de las 17.30 todo cambió: un grupo de personas intentó sobrepasar el cordón compuesto por los huelguistas. "Se bajaron con una tijera para cortar alambres, unos cuchillos y le pegaron a un compañero", manifestó el titular de la UCRA. Andrés Cisneros, el agredido, sufrió una herida en la cabeza. Lo golpearon con un alicate.

Cuando el incidente finalizó, irrumpió en el predio el grupo GEO. También llegó la fiscal Cecilia Martiní, con ánimo de calmar las aguas. La funcionaria ordenó la detención de los agresores. En total fueron siete los que quedaron apresados en la Alcaidía de la UR-I. Cisneros radicó una denuncia en la Seccional Primera.

Antes de retirarse, Martiní le dijo a los manifestantes: "Ustedes se pueden seguir manifestando, pero los invito a buscar el diálogo. Si hubo algún incidente que ustedes quieran denunciar, háganlo en la seccional correspondiente. Siete personas lastimaron a uno de sus compañeros y yo los vine a detener. Les recuerdo que está penado por la ley interrumpir un servicio público".

El servicio no estuvo totalmente cortado. Algunos colectivos siguieron haciendo el recorrido. La fiscal les pidió a los manifestantes que dejaran circular a esos coches y que les permitieran ingresar al predio a cargar combustible. La intención de los choferes era no dejarlos reabastecerse.

Negociaciones.

A las 20, los bombos seguían sonando y los choferes no se movían de Circunvalación y Allan Kardec. Desde Buenos Aires, Roberto López, el gerente local de Plaza y Dumas, llamaba al delegado Cisneros para negociar. "No hay negociación alguna. Hasta que no reincorporen a Pacheco (uno de los despedidos) no nos vamos de acá", respondía el delegado de UCRA. Después hubo aplausos. "Vamos a hacer guardia toda la noche, nos iremos turnando" arengó Jorge, uno de los choferes.

Además de la reincorporación de los cesanteados, el reclamo apunta a que la empresa utilice correctamente los subsidios del Estado al transporte, pues los trabajadores sostienen que lo correcto sería destinarlos al mejoramiento y puesta a punto de los micros.

Cisneros advirtió que si no llegaban a un acuerdo con Plaza, a partir de hoy impedirían la circulación de los colectivos que pertenecen a los servicios de corta, media y larga distancia (empresa Dumas y DumasCAT).

Durante la jornada de protesta, el secretario general de Luz y Fuerza, Julio Acosta, estuvo con los manifestantes llevando la solidaridad de la CTA Micheli, socia de la CGT moyanista en las últimas medidas de fuerza generales que se realizaron en el país contra el gobierno de Cristina Fernández.

"Hasta nuevo aviso"

La Dirección de Protección Ambiental y Servicios Públicos, dependiente del municipio local, es el organismo que tiene a su cargo los servicios de transporte de pasajeros en Santa Rosa. Ayer, a las 18.30, emitió un parte de prensa en el que informó a los usuarios de los micros urbanos que la prestación estaría interrumpida "hasta nuevo aviso", como consecuencia de la medida de fuerza. El informe señalaba que el servicio estaba interrumpido en todas sus líneas debido a "manifestaciones de familiares de trabajadores supuestamente despedidos y en razón de exigencias para mejorar el servicio público".

¿Quiénes eran los agresores?

Apenas irrumpió en el predio el grupo de personas con la pretensión de romper la manifestación y liberar el ingreso para los micros al predio de Plaza, corrieron por el lugar rumores de identificaba a los agresores como miembros de la Unión Tranviaria Automotor (UTA). Horas después, una fuente calificada aseguró a este diario que no eran afiliados de ese sindicato sino residentes del barrio Matadero que habrían sido contratados para provocar los disturbios.

Los seis detenidos son personas con antecedentes por delitos contra la propiedad y no trascendió si confesaron quién los contrató. Al cierre de esta edición estaba siendo trasladados a la Alcaidía a la espera de ser llevados ante el fiscal que hoy los indagará por "supuestas lesiones".

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