Claroscuros en la estiba marplatense

Los estibadores lograron un 45% de aumento en la tarifa del fresco y el congelado el año pasado. Pero ahora se siente la parálisis, con gran parte de la flota fresquera amarrada en muelle. El SUPA volvió a recordar la jubilación pendiente y se declaró en estado de alerta.
Los estibadores en el puerto de Mar del Plata vivieron un 2011 inolvidable en cuanto al incremento de la tarifa. Con el último aumento de noviembre y diciembre del 10% y 5% respectivamente, los trabajadores cerraron el año pasado con un 45% de incremento en sus ingresos cuando el resto de los gremios vinculados con la actividad marítima y portuaria alcanzaron un 30% de actualización salarial.

Luego de un mes de enero donde el movimiento de cajones en el fresco igualó a lo ocurrido en el primer mes del año pasado, con un movimiento de 17 mil toneladas, ahora la realidad del sector cambió drásticamente a partir de la decisión de armadores de buques fresqueros de altura de no volver a salir a pescar hasta que no mejoren algunos factores que ponen en jaque la rentabilidad de las empresas.

Pese al fuerte incremento obtenido el año pasado y este contexto de incertidumbre que atraviesa la industria pesquera, desde la Federación de Cooperativas de Actividades Portuarias y Afines (Fecooaport) iniciaron conversaciones preliminares para comenzar a construir la negociación paritaria de esta temporada.

En la Federación se agrupan casi todas las Empresas de Servicios Portuarios y Estibaje (ESPES) habilitadas por el Consorcio Portuaria para realizar las tareas de estiba en los muelles del puerto local. De las 16 ESPES que funcionan en la estación marítima local, el 90% están adheridas a la Federación, que las representa en la discusión por la actualización del precio del servicio.

Con el último incremento –ya habían obtenido un 30% en marzo pasado– el turno de 6 horas de un estibador del congelado llega casi a los $500. Para descargar un buque congelador la cuadrilla como mínimo tiene 6 personas. En el fresco, el precio por cajón desembarcado trepó a los $6,50.

La estiba representa el 5% en la estructura de costos de las empresas pesqueras con buques fresqueros. Si bien el incremento podría resultar poco significativo, es otra gota de agua que cae en un vaso que ya está lleno, lamentan los empresarios.

El año pasado desde las cámaras empresarias pesqueras denunciaron que la Federación actuaba con métodos oligopólicos para lograr la suba de tarifas. Desde la entidad cooperativa destacan la unión entre las ESPES como un aspecto clave que permitió elevar la tarifa. “La inflación te va comiendo los aumentos; solo luchamos para mantener el poder adquisitivo de los compañeros”, aseguró una fuente de la Federación.

Mientras tanto en los últimos días el Sindicato Unido de Portuarios Argentinos (SUPA) emitió un comunicado en que se declaró en estado de alerta y movilización ante la falta de respuestas a la demanda por la jubilación especial para los viejos estibadores.

No sorprenderá que el gremio aplique una medida de fuerza en los próximos días para volver a poner esta demanda insatisfecha en la agenda pública. Para no generar molestias tal vez aproveche ahora que la flota está amarrada en muelle y la estiba está parada desde principios de mes.

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