Clima hostil para desplazar a la izquierda de Lear

Clima hostil para desplazar a la izquierda de Lear

Con el aval de la empresa y del Ministerio de Trabajo, el Smata revocó el mandato de la comisión interna

No bien se reincorporaron a la fábrica después de un mes y medio en la calle, los cuatro delegados despedidos de Lear comprobaron la rigurosidad de sentirse en terreno enemigo. Fueron seguidos de cerca por policías casi como una sombra y no se les permitió el acceso a determinados sectores. Pero percibieron que el aire estaba tenso cuando quisieron abrirse paso entre las líneas de producción. Allí, en el corazón de la planta, los mismos compañeros que habían confiado en ellos para que fueran sus representantes en la comisión interna los recibieron con abucheos y hostigamientos. Sólo la gran cantidad de efectivos de seguridad evitó que se armara una trifulca.

En este clima hostil, el gremio de los mecánicos del Smata revocó ayer el mandato de la comisión interna y desplazó a los delegados, que son militantes activos del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS).

Con el aval de las autoridades de Lear, una empresa de capitales norteamericanos que provee de mazos de cables para Ford, y con el visto bueno del Ministerio de Trabajo, el Smata anuló a los delegados "de manera unánime" mediante una asamblea a la que habrían asistido 400 de los 525 empleados que se desempeñan en la autopartista.

El sector disidente no participó de la asamblea por considerarla "ilegal". Denunció una serie de irregularidades en la convocatoria. Una de ellas, argumentada en un fallo judicial en el que exige "no innovar en el cargo gremial y condición de delegados gremiales", es decir, que no se modifique la comisión interna que representaba a los empleados antes de la ola de despidos y suspensiones.

Entre la puja judicial, tres inspectores del Ministerio de Trabajo de la Nación dieron ayer como válida la asamblea convocada por el Smata, liderado por Ricardo Pignanelli, uno de los sindicalistas más alineados con la Casa Rosada. También hubo inspectores del Ministerio de Trabajo bonaerense.

Pignanelli, que se había mantenido pasivo ante los primeros despidos en Lear, presidió ayer la asamblea. Dio un discurso de 30 minutos en el que llamó a cuidar las fuentes de empleo y cuestionó el accionar de la izquierda.

"El Smata defiende los puestos de trabajo y no irá al extremo para que cierre la planta", dijo el referente de los mecánicos. Y remató, en alusión a sus rivales: "Podemos estar en desacuerdo con otros gremios, pero jamás vamos a atacar a un compañero". Se refería al cruce violento que tuvieron los empleados de Lear cuando, el 29 del mes pasado, la fábrica no pudo abrir sus puertas por un acampe de los familiares de las 61 personas despedidas. Tras este episodio, la firma suspendió su producción por dos semanas.

"El encuentro de los trabajadores se desarrolló en paz según lo que marca democráticamente la legislación y, en ese marco de amplia participación, se respetaron las decisiones de la mayoría de los presentes", informó el Smata.

"UNA FÁBRICA MILITARIZADA"

Sin embargo, los delegados denunciaron el hostigamiento de "la patota verde del Smata" y se quejaron porque "vaciaron la sala gremial, donde guardaban documentación y encuestas laborales". Además, señalaron que la fábrica está militarizada con 1500 efectivos, entre policías, gendarmes y seguridad privada.

"El Smata y Lear tienen un acuerdo para avanzar en una rebaja salarial de hasta el 40% a todo el personal", dijo Silvio Fanti, uno de los cuatro delegados despedidos y que ayer se negó a reconocer la asamblea de los mecánicos.

Durante la asamblea, Fanti y el resto de los delegados se instalaron en la puerta de la fábrica, donde levantaron un acampe los familiares de los despedidos.

UOCRA: AGREDEN A UN DIRIGENTE

El secretario general de la seccional de la Uocra en General Roca, Mario Soto, fue atacado ayer en la sede gremial por un grupo de hombres que, en medio de una discusión, lo apuñalaron y luego se dieron a la fuga. El titular de la Uocra provincial, Ricardo Di Clérico, no descartó que se trate de un ataque vinculado a la interna sindical y describió a los autores como "un grupo de opositores que quieren dar un golpe institucional"..

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