Comerciantes de la exterminal, optimistas ante el inicio de las obras

Aseguran que la mano de obra contratada generará “más movimiento” en el barrio y que el proyecto permitirá recuperar parte de la actividad comercial que se perdió desde el traslado de la estación hace tres años
A poco más de un mes del inicio de las obras en el predio de la exterminal, los comerciantes de la zona se mostraron optimistas y aseguraron que aguardan ansiosos el comienzo de las remodelaciones que, en principio, generarían unos 400 puestos de trabajo. En la mayoría de los casos, la actividad comercial mermó casi un 70% desde que la estación fue trasladada al edificio de Luro y San Juan, pero los propietarios de los locales esperan que a partir de esta nueva etapa se incremente el movimiento en el barrio y repunten considerablemente las ventas.

A muchos les cuesta creer que a fines de julio el denominado “Centro Cultural Estación Terminal Sur” empiece a ser una realidad. Algunos comerciantes tienen sus dudas, pero en general hay optimismo y añoran que la reestructuración del viejo edificio genere “más trabajo” en toda la zona.

En una recorrida de El Atlántico por los comercios ubicados en los alrededores del predio, los propietarios dejaron en claro que se necesita en forma “urgente” que las obras comiencen “lo antes posible”. A partir del cierre de la terminal, en diciembre del 2009, la actividad cayó en algunos casos más de un 70%, pero el inicio de las remodelaciones permitiría remontar el nivel de ventas.

El movimiento que actualmente ofrece la zona de la vieja estación difiere ampliamente del que solía haber años atrás. Los cafés que antiguamente tenían buena parte de sus mesas llenas a toda hora, solo registran actividad durante la semana. En los kioscos, las ventas decayeron más de un 50% y solo conservan a los clientes de más fieles. Los puestos de diarios perdieron la denominada venta “al paso” y subsisten con los vecinos del barrio.

A pesar de todo, los comerciantes mantienen el optimismo y aguardan con amplias expectativas que las obras comiencen en el edificio. Los puestos de trabajo que demandará la construcción y el hecho de que la reestructuración deberá estar lista en un plazo inferior a los tres años, son “incentivos” y “un respiro” para quienes conservan su local en el lugar.

Las puertas del kiosco de Sadi, en Sarmiento casi Alberti, se encuentran abiertas desde marzo de 1972. El comerciante asegura que su margen de ventas cayó más de un 70% en los últimos tres años y que creció la inseguridad en la zona, pero dice ser “optimista” y reconoce que las obras podrían generar que se incremente el movimiento en el barrio.

“Esto tiene que cambiar. Se ha hecho muy difícil este tiempo. Ojalá las obras empiecen y todo mejore un poco”, sostuvo el comerciante al tiempo que añadió: “Que arranquen a trabajar es lo que esperábamos nosotros. Hemos pasado momentos muy difíciles, así que esperamos que la cosa cambie cuando esté terminado el proyecto”.

El puesto de diarios de Alberto “El Vasco” Ugalde sigue firme en la esquina de Sarmiento y Alberti desde 1953. Al hombre le cuesta creer que en julio comiencen las obras, pero mantiene la ilusión y pide que “hagan algo, que empiecen ya las obras”.

Si bien a su entender la zona difícilmente recuperará su esplendor comercial, la construcción del centro comercial y cultural permitirá que haya “más movimiento en el barrio, más luz y un poco de tranquilidad para los vecinos”.

En la esquina de Las Heras y Alberti, en el histórico café que solía tener sus mesas llenas tanto de día como por la madrugada, Gerónimo explicó que la actividad mermó al menos un 60% del 2009 al presente. “Los fines de semana trabajábamos una barbaridad y ahora cambió mucho. Pero si arrancan las obras vamos a estar mejor”, dijo el comerciante.

“Siempre fuimos optimistas, más allá del proyecto. Mientras se haga algo como la gente va a estar bien. La terminal tiene una linda fachada y es bueno que la conserven, así que esperamos que empiecen pronto las obras. Dicen que así va a ser”, completó.

Por su parte, Walter, propietario de una reconocida zapatería que funciona desde 1964 sobre Sarmiento, frente al predio, destacó que “es muy importante que empiecen las obras” y aseguró que “la zona va a cambiar muchísimo cuando estén terminadas”.

El nivel de ventas en el local a su cargo cayó también alrededor de un 70% desde que la estación fue trasladada. Si bien dijo tener sus dudas sobre el inicio de los trabajos, reconoció que “no se perdió el optimismo” y advirtió que la consolidación del proyecto “va a generar algo importantísimo a nivel comercial que quizás la gente aún no tomó dimensión real”.

Mientras, los comerciantes esperan. También lo hace el viejo edificio, en silencio, desde hace tres años y medio. Lejos quedaron los favoritismos y las disputas por el proyecto arquitectónico. Ahora los comerciantes quieren ver a personas trabajando sobre la reestructuración del histórico predio. Aseguran que así se sentirán “más tranquilos”, que tendrán un mayor nivel de ventas y que estarán “más cerca” de la promesa del centro comercial y cultural que en pocos años cambiará otra vez circunstancialmente a la zona de la exterminal.

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