La Comuna dio marcha atrás en un intento de reubicar personal

La Comuna dio marcha atrás en un intento de reubicar personal
El gremio municipal dijo que en algunos casos estaban a punto de jubilarse o tenían problemas de salud.

Una reubicación de empleados que intentó la Intendencia de San Luis generó un gran malestar y una rápida reacción. El secretario general del Sindicato Municipal, Alejandro Sosa, señaló que unos veinte trabajadores de planta permanente (todos con varios años de antigüedad y algunos incluso con problemas de salud) habían sido destinados sin aviso al área de estacionamiento medido. Esto motivó la protesta del gremio y en una reunión celebrada ayer con autoridades de la Comuna se acordó dejar en suspenso la medida.

"Pudimos frenar la resolución y se va a hacer una revisión general de cada caso"

“Pudimos frenar la resolución y se va a hacer una revisión general de cada caso”, señaló Sosa después del encuentro que mantuvo con el secretario de Gobierno del Municipio, Federico Cacace. Antes había subrayado que la decisión de reubicar a los empleados de mayor antigüedad era un “atropello” para los que “habían pagado el derecho de piso hace años”.

“En el caso de los de planta permanente había algunos casos en los que tenían una antigüedad de 30 a 35 años. No se los podía castigar de esa forma”, afirmó Sosa, y señaló que la resolución que pretendía darle nuevas funciones a un total de 100 trabajadores, entre ayudas económicas, planta permanente y contratados, había sido firmada por el jefe de Gabinete Municipal, Piri Macagno.

Sosa destacó que la movida que impulsó la Intendencia no sólo implicaba un "destrato" a personas con muchos años de servicio, sino que también representaba el desaprovechamiento de empleados que realizan una labor especializada. “Algunos son inspectores de obra y maestros mayor de obra, cumplen tareas que son necesarias y no los podés enviar a cortar boletos en la calle”, afirmó y subrayó que la suspensión de la medida garantizará su continuidad en los puestos de trabajo.

Antes del paso atrás de la Intendencia, la delegada normalizadora de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) confirmó que existió una reunión con un grupo de empleados de la Dirección de Bromatología, quienes le habían expresado su “total desacuerdo por la manera en que se implementaba la decisión”.

En un decreto publicado en el boletín oficial de la Municipalidad de San Luis el 15 de enero de este año ya había indicios que la administración de Enrique Ponce pretendía hacer una renovación a gran escala. Ahí se establecía que iba a realizarse un censo de personal para determinar para cada repartición si los empleados consignados efectivamente prestaban servicios.

Éste era el paso previo para el segundo punto que fijaba el decreto, que consistía en "reestructurar la planta administrativa de manera tal que se pueda destinar personal que se encontraba realizando tareas ociosas, superfluas o innecesarias, para reasignarlo en áreas o reparticiones que mejore sustancialmente la gestión de los servicios públicos”.

Entre los destinos estaba reforzar el personal para los agentes de tránsito, control comunitario, atención al público, cuidado de espacios verdes, limpieza urbana y estacionamiento medido.

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