El conflicto docente afecta a Caló y Yasky

Los dos gremialistas afines al Gobierno, incómodos por la protesta
Antonio Caló y Hugo Yasky tienen algo más en común que su cercanía a la Casa Rosada. En simultáneo, la relación de ambos con el Gobierno comenzó a estar guiada por la tensión a partir de la escalada del conflicto docente que impidió el normal inicio del ciclo lectivo en todo el país.

Recluido en el sosiego de un campo de Entre Ríos, Caló tomó distancia de la huelga de los maestros, pese a que cuatro de los cinco sindicatos que activaron la medida de fuerza integran la CGT que él lidera. De vacaciones, también se alejó fugazmente de los cortocircuitos internos de su gremio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que está hoy sumido en una disputa entre las bases y la cúpula ante la indefinición por una ola de despidos, suspensiones y exigencias salariales.

Yasky, en cambio, siguió de cerca la pulseada paritaria de los maestros. Ctera forma parte de su CTA y es el gremio docente mayoritario y el que desafió al Ministerio de Trabajo al no acatar, el miércoles y el jueves pasados, la conciliación obligatoria para levantar la huelga.

Como sucede en la UOM, en la Ctera también hubo un movimiento sísmico: las bases presionaron a sus jefes para ir a fondo en la lucha salarial docente. Lo lograron mediante debates y asambleas plurales y democráticas. Se desempolvó así el espíritu combativo y rebelde que caracterizó a la confederación, sobre todo durante la década del 90, cuando se opusieron ferozmente a la reforma educativa que impulsaba el menemismo. Stella Maldonado y Yasky, dos de los máximos referentes de la Ctera, comulgan desde hace años con el kirchnerismo. Pero así y todo, advirtieron que el miércoles próximo, en la cumbre paritaria con las autoridades del Gobierno, no se apartarán de su exigencia inicial: elevar 42% el sueldo base, que actualmente es de $ 3416.

Rumbo a la negociación, la posición de los cuatro gremios de CGT que integran el frente docente podría cambiar. Tras diferenciarse de la Ctera al aceptar la conciliación obligatoria, sus dirigentes asumieron que "es casi imposible" conseguir su pedido inicial: llevar el salario inicial a $ 5500, lo que equivaldría a un alza de 61 por ciento.

El próximo paso, quizá, sería ganar la batalla por el presentismo más allá del porcentaje salarial que finalmente se obtenga, que estaría entre el 25 y el 30%. En algo se avanzó al respecto en una charla a solas que tuvieron los gremialistas cegetistas con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el jueves pasado, en la Casa Rosada. Del encuentro fue excluida la Ctera. Los cegetistas intentaron así mostrarse como conciliadores y poner paños fríos a un conflicto que tiene final abierto.

Caló se reincorporará a la UOM con dos desafíos: evitar los despidos en Tierra del Fuego y avanzar en la paritaria. En la disputa salarial se diferenció del pedido de mesura que hizo el Gobierno: los metalúrgicos exigieron un pago a cuenta de $ 1400 en dos cuotas como compensación por la inflación, además del porcentaje de suba anual. Esta pelea tiene desenlace incierto.

Y como es época de paritarias, la agenda de la CGT está prácticamente congelada. "Cada gremio está encerrado, atendiendo sus reclamos particulares vinculados al sector. Por ahora no está prevista una reunión en el corto plazo", reconoció un jerárquico de la central obrera. El gremialista, además, reforzó el respaldo del consejo directivo a los cuatro gremios docentes que están negociando sueldos con el Estado.

La CTA apoyó mediante un comunicado el paro de 48 horas que activó la Ctera. Y su jefe argumentó las razones, evitando polemizar. "Hubo dos paritarias cerradas por decreto [en 2012 y 2013] y esta última, que lamentablemente el Gobierno reiteró una propuesta del 22% a la que encima le metió un presentismo que era realmente inaceptable", dijo Yasky en Radio Nacional.

Pero más allá de los cortocircuitos y las tensiones, ni Yasky ni Caló romperán filas con la Casa Rosada. Aunque hubo hechos que demuestran que la relación ya no es como la de antes, como su ausencia de los palcos del Congreso en la apertura de la Asamblea Legislativa..

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