Conflicto en Emsa: “Sergio Ferreyra tendrá que irse”

Conflicto en Emsa: “Sergio Ferreyra tendrá que irse”
El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria con los trabajadores de la empresa eléctrica. Pero más allá de esta avenencia por parte de la cartera ministerial, los empleados de Emsa, están cansados del manoseo y las promesas del presidente Sergio Ferreyra.

Las reuniones entre los apoderados jurídicos de Emsa y los gremialistas fueron tensas y casi llegaron al punto de agresiones físicas entre ambas partes. Según Ferreyra los empleados de la empresa cobran demasiado y poseen excesivos privilegios. El ceder no es parte del plan.

Paralelamente Ferreyra admite, que hay problemas financieros en la empresa y deben ser tratados. Pero no se llaman “mala administración”, “sobrefacturación” o “exceso del gasto público”, sino “privilegios”, "exceso de contratos" y “aprietes gremiales”. Es decir, se refieren a problemas que crean los empleados y no las gestiones nefastas que ha tenido Emsa. Clarísimo: por donde se lo mire, el titular de la compañía intenta proyectar culpas. Hacerse cargo; olvidate.

A Ferreyra le quedan pocos meses para convivir con sus propias contradicciones en la compañía, junto a un creciente clima de fastidio que se advierte dentro de la empresa. Pero el entorno más cercano del presidente de Emsa, es hasta el momento el más favorecido. Aquel que alguna vez fue su aliado, ahora lo mira de costado y descontando segundo por segundo, hasta que llegue la hora del “dulce” adiós. Si Carlos Pretto, el vicepresidente de la prestataria eléctrica ya se está probando el saco de presidente.

La fuerte lucha de Pretto para que Ferreyra siga en la presidencia, forma parte de las ironías del operador ultra clossista y acérrimo enemigo del rovirismo. Tal es así que algunos delegados de la propia compañía dijeron que la línea que bajó desde sectores muy allegado al segundo de Emsa, era que el paro continúe a pesar de la conciliación obligatoria que dictó el Ministerio de Trabajo.

Sin embargo el devaluado operador de la renovación (Pretto) consiguió su cometido. Desgastó la imagen de Ferreyra y sembró la desconfianza de Closs hacia la capacidad de administración del “Pity”, como lo llaman sus próximos.

Son tiempos complicados. Los hombres de la compañía lo intuyen resignado. Cuando les pidió comprometerse con el proyecto a los empleados. Intentó reforzar la proyección de culpas hacia las gestiones anteriores, pero haciendo números fríos, el mayor déficit de la empresa ha sido en su propia gestión, que actualmente posee un “agujero” económico de 124 millones de pesos anuales.

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