Conflicto en Gestamp: pese a la conciliación, persisten las dudas sobre la vuelta a la actividad

Conflicto en Gestamp: pese a la conciliación, persisten las dudas sobre la vuelta a la actividad
Conflicto en Gestamp: pese a la conciliación, persisten las dudas sobre la vuelta a la actividad

El conflicto en la autopartista comenzó el 7 de abril, cuando, según explicaron los trabajadores, "la empresa suspendió a 70 empleados por todo el mes, argumentando baja producción en las terminales, principalmente en Volkswagen". El 30 de abril tuvo lugar el primer paro de actividades.

El 6 de mayo, los empleados cortaron la Autopista Panamericana y denunciaron que la empresa "despidió a más de 40" personas y "ratificó una cantidad similar de suspensiones". Pocos días después ya eran 120 los empelados afectados por estas medidas., por lo que los trabajadores decidieron instalar una carpa en la puerta de la autopartista.

Comenzaba así un conflicto que paralizó parcialmente la producción en tres de las principales plantas automotrices del país: Ford, VW y PSA Peugeot. Y que, además, llamó la atención de la presidente Cristina Kirchner.

La jefa de Estado le pidió públicamente al Gobierno bonaerense que intervenga: "Muchas veces hay que plantarse, aunque no parezca simpático". Fue así que más tarde la administración bonaerense dictó la conciliación obligatoria y los obreros levantaron la ocupación de la fábrica.

La empresa española, disconforme, amenaza con no acatar la conciliación

La autopartista Gestamp consideró que la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno bonaerense "no soluciona el conflicto" generado por un grupo de operarios que tomó un sector de la fábrica tras haber sido suspendidos, al tiempo que fuentes de la compañía indicaron que la empresa no estaría obligada a acatarla "en estas condiciones". Aducen que hacerlo "podría constituir una incitación a la ilegalidad y a la extorsión de un grupo minoritario sin que pase nada".

Gestamp calificó a ese instrumento legal de "injusto" porque "pretende igualarnos con un grupo de violentos que no quiere que se resuelva nada". "Somos muy respetuosos del marco jurídico que regula las relaciones laborales en Argentina, pero nos parece inaudito tener que ceder a la extorsión de nueve personas que han cometido actos delictivos", sentenciaron.

Los mismos voceros aseguraron además que la norma tomada por el gobierno bonaerense "llega tarde y no resuelve el conflicto de fondo", con lo cual advirtieron que evaluaran "seriamente los pasos a seguir".

"Hasta donde sabemos no estaríamos obligados a acatar la medida en estas condiciones", indicaron. Con respecto al futuro del conflicto, la compañía aseguró que "analizará en detalle la medida" dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense y que confía "plenamente en la Justicia" para la resolución de esta situación.

Los trabajadores, con "sana desconfianza"

El abogado de los trabajadores, Agustín Comas, advirtió que los empleados "también tienen una sana desconfianza con Gestamp, y van a estar atentos para que la empresa cumpla, permitiéndoles el acceso a la planta", el próximo lunes.

En este sentido, cabe destacar que durante las medidas de fuerza los empleados de la autopartista denunciaron haber sido atacados por patotas vinculadas al Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), según denunciaron desde el Partido Obrero y el Movimiento al Socialismo, entre otros.

El Gobierno asegura que el lunes la fábrica vuelve a funcionar

El ministro de Producción bonaerense, Cristian Breitenstein, afirmó, con relación al conflicto con la autopartista Gestamp, que "se eligió el camino más difícil, el del diálogo" y aseguró que "el lunes la empresa está en condiciones de volver a funcionar".

"El conflicto es uno de los más difíciles de los últimos tiempos", señaló Breitenstein a la agencia DyN, y argumentó que había "casi una decena de trabajadores subidos a un puente grúa de 20 metros", donde "no se podía desalojar sin riesgo concreto de una lesión grave".

El funcionario bonaerense dijo que "un conflicto iniciado por 9 obreros no puede afectar el normal funcionamiento de una fábrica que produce insumos clave para el sector automotriz" y destacó la importancia de que los empleados "vuelvan a trabajar".

El conflicto y la interna kirchnerista

Este sábado, la ministra de Industria, Débora Giorgi, cargó contra el gobierno bonaerense, asegurando que la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires (cuyo objetivo es regularizar la actividad fabril) era "para la foto".

"Es una solución facilista que no tiene en cuenta lo que puede ocurrir el día después, cuando los trabajadores que defienden sus propios intereses vuelvan a trabajar con aquellos a los que pusieron en riesgo", opinó en declaraciones a la agencia Télam. "La solución de la Provincia es para la foto, no mira lo que puede pasar mañana, no resuelve el problema medular. Las extorsiones permanentes no se pueden tolerar", insistió.

Giorgi: "Alcanza con pasar por la puerta de Gestamp y ver las pancartas para saber quiénes están detrás del conflicto"

"Tomando la planta ponen en riesgo la seguridad de sus compañeros. Subiéndose a la grúa ponen en riesgo su vida y la de sus compañeros", señaló. Además, culpó a "espacios políticos con intereses propios" y dijo que "alcanza con pasar por la puerta de Gestamp y ver las pancartas y las agresiones contra nuestro gobierno para saber quiénes están detrás del conflicto".

El gobierno de la Provincia también recibió críticas desde la CGT Balcarce, cercana al kirchnerismo y dirigida por Antonio Caló. El secretario general de Smata, Ricardo Pignanelli, aseguró que "la conciliación dictada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires no soluciona el conflicto".

El dirigente gremial consideró que el de Gestamp es un "conflicto pluripersonal" y que "no tiene sentido" el reciente llamado a conciliación obligatoria del ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, si no incluye un pedido a la Justicia para que intervenga de inmediato.

Pignanelli: "La toma violenta se llevó a cabo con la complicidad del Partido Obrero"

En ese contexto, el sindicalista remarcó: "La empresa y el gobierno provincial son los que nos tienen que garantizar la seguridad, además de resolver este conflicto".

Además aclaró que Smata "no avala esta toma violenta", y denunció que se llevó a cabo "con la complicidad de algunos partidos políticos y sus dirigentes, en particular del Partido Obrero, que en lugar de estar trabajando en sus bancas para resolver los problemas, traen los conflictos a las fábricas".

"No puede ser que nueve compañeros, engañados por los cantos de sirenas de estos vivos, tengan en vilo a más de diez mil trabajadores", completó el gremialista.

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