Fin del conflicto: gremio y empresarios acordaron un aumento del 30 por ciento

Fin del conflicto: gremio y empresarios acordaron un aumento del 30 por ciento
Después de arduas negociaciones y diez días de paro, se firmó la suba en tres partes: un 18 por ciento retroactivo a marzo, un 6 en julio y la misma cifra en noviembre. Desde Caipa señalaron que no faltará pescado en la ciudad
Después de doce días de conflicto en el puerto marplatense y seis días de bloqueo, empresarios y el Sindicato de Obreros de la Industria Pesquera llegaron a un acuerdo: los trabajadores recibirán un aumento del 30, en tres veces. De esta manera, quedaron suspendidas las medidas de fuerza. El abastecimiento de pescado en Mar del Plata, dijeron desde la cámara, será normal.

Después de más de ocho horas de arduas reuniones, pasadas las 18, se firmó el acta acuerdo: el primer 18 por ciento de incremento es retroactivo a marzo -un 12 por ciento es remunerativo y un 6 no-; y en julio y noviembre se otorgarán otras dos subas del seis por ciento, remunerativas.

“Para nosotros es un acuerdo importante después de varios días de conflicto. Nos quedan algunas cosas por seguir negociando y reclamando. Pero quisimos llegar a un acuerdo definitivo porque sabemos la situación de los compañeros, que tienen muchas necesidades y esto no da para más”, explicó Cristina Ledesma, secretaria general del Soip, al salir la Dirección de Pesca, donde se desarrollaron las últimas negociaciones.

El aumento logrado está seis puntos por arriba que el ofertado en primera instancia por la cámara empresaria. Sin embargo, la dirigente sabe que quedaron afuera puntos que entiende claves para mejorar la situación de sus defendidos: la registración para los cerca de cinco mil obreros encuadrados en pseudos cooperativas y el garantizado del convenio Pymes, que hoy está en 1840 pesos. La empresa Giorno -del Grupo Valastro- dijo que hace tres años que subsiste con este pago. También, sumó, esta cifra es abonada en Apolo Fish y Barillari.

Ledesma peleó hasta último momento por el aumento, por respetar el mandato de las asambleas que en el puerto de Mar del Plata juntaban a unos tres mil trabajadores, que están bajo relación de dependencia en la industria del pescado. Las presiones fueron numerosas. Desde la semana pasada las reuniones fueron intensas, y desde el viernes se extendieron hasta entrada la madrugada.

“No me impresionan las presiones”, sinceró Ledesma. Pero dijo que a cada instante escuchaba que desalojarían los cortes que se mantenían en los accesos a la terminal portuaria. Su rostro, que se mantuvo inmutable durante todas las negociaciones, demuestra emoción y recuerda el gran respaldo que le brindaron fileteros, peones y envasadoras.

¿Quedaron conformes?, le preguntó la prensa. “No era exactamente lo que nosotros necesitábamos, pero dada la circunstancia y el tiempo, tuvimos que acordar”, sostuvo y agradeció el acompañamiento de “gremios hermanos del puerto”.

Las negociaciones fueron arduas y extensas. La comparación con años anteriores, cuando otra conducción dirigía el gremio, se torna inevitable. Los acuerdos rara vez, en los últimos años, superaron el 20 por ciento, según recordaron desde el gremio.

“Fueron demasiados días. Otros años no ha pasado lo mismo. Si lo vemos comparativamente con años anteriores, este fue muy importante”, expresó la titular del Soip, quien mencionó que los pedidos que interpusieron -más allá de la cuestión salarial- “tornaron las negociaciones más duras”. Dijo, además, que debieron “ceder algunas cosas porque sino esto no se solucionaba más”.

Ángel Ratto, delegado local del Ministerio de Trabajo de la Nación, sostuvo que se trata de un acuerdo “muy importante para las dos partes”. Destacó la intervención de la viceministra Noemí Rial y que haya vuelto “la paz social a Mar del Plata”.

Consultado por el resultado de la negociación, Gabriel Quercia, presidente de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (Caipa), planteó: “El resultado no sé si fue satisfactorio para las partes, pero fue a lo mejor que pudimos llegar. Somos concientes de las necesidades de la gente, y en todo momento se respetó eso”.

De todas maneras, trazó un panorama desalentador para las firmas pesqueras: “La verdad es que las empresas están atravesando una situación económica y financiera como hace muchísimos años hace que no atraviesa. Hay empresas que están al borde del abismo. Eso dificulta mucho cualquier arribo a un arreglo”.

Si bien desde la cámara empresaria habían alertado sobre millonarias pérdidas, ayer Quercia no brindó mayores detalles, dado que tenían que evaluarse aún los reales daños económicos que habría ocasionado la medida de fuerza que implementaron los obreros, ante la falta de respuestas del empresariado. “Las pérdidas son muy grandes. Aquellas empresas que venían complicadas financiera y económicamente espero que esto no sea el golpe de gracia”, indicó.

Precisó que había en puerto entre 60 y 80 buques, con cargas fundamentalmente de merluza y variados. Había algunos que cargaban 100 cajones y otros de hasta 7500.

HABRÁ PESCADO EN LA CIUDAD

Uno de los fantasmas que habían aparecido en relación al conflicto era la posible falta de materia prima en las pescaderías de Mar del Plata. Quercia desmintió que vaya a haber faltantes en la ciudad. “En Capital Federal no creo, y en el interior casi seguro que sí”, añadió.

“En Semana Santa se suele armar veinte días antes de la fecha. El único día de producción que queda es mañana, y mañana no se va a poder hacer el trabajo de 20 días que no se hizo”, explicó.

Puntos pendientes

Cristina Ledesma planteó que quedaron ítems afuera del acuerdo, que será necesario tratarlos. Habló, en particular, de una suba del garantizado que se abona a los trabajadores nucleados en el Anexo PyME del Convenio 161/75, que tienen un piso de 1840 pesos; y de la registración laboral para aquellos obreros del pescado que trabajan en el marco de pseudos cooperativas, donde no hay derechos ni garantías.

“Los puntos que nos quedan por solucionar los veremos mañana, pasado, más adelante. No nos vamos a olvidar de la otra parte que nos queda. Sabemos que es una lucha dura y va a ser durísima”, vaticinó la dirigente gremial.

En la vereda de enfrente, Quercia señaló: “Por ahora la cosa está cerrada, después veremos cuándo llegue el momento”.

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