Conflicto laboral reabre la polémica por la privatización del Relleno Sanitario

Conflicto laboral reabre la polémica por la privatización del Relleno Sanitario
Un grupo de trabajadores denunció que la firma concesionaria les paga un salario muy bajo y que trabajan en condiciones “inhumanas”.
Los cuestionamientos que sobrevolaron la privatización del Relleno Sanitario reverdecieron en las últimas horas. Una protesta de empleados por sueldos bajos y condiciones de trabajo “inhumanas” fue el detonante de nuevas objeciones hacia la empresa GIRSSA, que en febrero del año pasado obtuvo la concesión del reciclado de basura que se genera en nuestra ciudad.

El reclamo de los obreros se hizo en horas de la mañana e incluyó el bloqueo de las puertas del predio ubicado sobre la Ruta 65, para impedir el ingreso y egreso de camiones con residuos.

Pasado el mediodía, y luego de que debieran intervenir los bomberos para evitar el fuego que se había iniciado con la quema de neumáticos, terció en el conflicto el Ministerio de Trabajo y dispuso una audiencia de conciliación para hoy a la mañana.

Pero el asunto no se agota ahí. Concejales acudieron al Relleno y al observar la geografía del lugar, tildaron la labor de GIRSSA como “vergonzosa” y pidieron que el gobierno comunal rescinda el contrato con la firma de origen entrerriano y la demande ante la Justicia por “incumplimiento” de lo pactado en la licitación.

El reclamo de los empleados

Alrededor de las diez de la mañana, seis empleados se apostaron en el acceso al predio del Relleno Sanitario para iniciar un reclamo que se extendió durante más de dos horas.

El motivo de esa medida es que dos de ellos perciben un sueldo que no llega a los mil quinientos pesos, mientras que otros cuatro cobran un poco más de mil ochocientos mensuales. Todos cumplen con ocho horas laborales diarias.

“Hemos pedido la palabra ante Eduardo y otro superior y siempre, cada vez que tenemos la oportunidad de pedirle un aumento digno, disparan, no quieren hablar con nadie. Tenemos entendido que en un lugar insalubre se trabajan seis horas, pero nosotros lo hacemos ocho. Si no hacemos horas extras, al otro día nos exigen que laburemos el doble. Con $ 1.800 por mes no le damos de comer a una familia. Por eso queremos que por lo menos nos suban a $ 2.600”, indicó uno de los operarios.

Según ellos, los que atraviesan esa situación son ocho de diez individuos que conforman el personal. Sin embargo, el gerente de la empresa, Eduardo Canosa, intentó restarle importancia a la manifestación señalando que los empleados son quince y que los que están disconformes son seis.

Los trabajadores de GIRSSA, además de exhibir sus recibos de sueldo, mostraron los guantes rotos (por vidrios, agujas) que utilizan para manipular la basura, y agregaron que no usan máscaras ni barbijos, tienen contacto con residuos infectados por ratas, moscas y demás. “La ropa de trabajo la renuevan cuando das lástima”, se quejaron.

También revelaron que a un empleado, la empresa le vendió una estufa en mal estado que había llegado desde un comercio porque no se podía vender y ese aparato debía ser reciclado. “Se la comercializaron a $ 20, reventó y hoy nuestro compañero tiene el cuarenta por ciento del cuerpo quemado. En los tres meses que estuvo internado nunca le depositaron nada y ahora lo quieren sacar. A otro le vendieron un ventilador y cuando estaba comiendo con su familia, se salió una de las aletas del aparato. No le arrancó la cabeza a un chico de casualidad”, graficó uno de los operarios.

Otro protestó porque “no hay baño desde hace dos meses”. “Hay uno pero está inundado, parece que entrás a las Cataratas del Iguazú”, señaló.

La respuesta de la empresa

Por su lado, el gerente de GIRSSA, Eduardo Canosa, buscó minimizar el reclamo realizado por sus empleados, al indicar que “los que están descontentos son solamente seis sobre un total de quince”. No obstante, reconoció que los operarios no están ganando más de $ 1.850 pesos y un par no llegan a los $ 1.500.

“Esto nos ha sorprendido por la manera intempestiva, sin que haya habido ningún aviso, nos han obstruido el ingreso al predio. Hoy [por ayer] los invitamos a conversar, pero no querían deponer la actitud de bloquear el paso. Por eso decidimos dar parte a la Policía, a los bomberos y al Ministerio de Trabajo y se constituyó una audiencia para hacer una negociación salarial”, le dijo Canosa a DEMOCRACIA.

Sobre esa reunión, prevista para hoy a la mañana, adelantó que “haremos una propuesta en base a lo que ellos están requiriendo, o se llegará a algún acuerdo”.

“No todos cobran lo mismo porque no realizan todos las mismas tareas, lo que pasa es que han mostrado los sueldos de los que cobran menos. ¿Si es poco el sueldo? Eso se va a dirimir en las negociaciones”, agregó.

Respecto de la ausencia de elementos de seguridad para que la plantilla pueda desarrollar sus actividades, Canosa respondió que “cada vez que los proveemos de elementos (cascos, gafas, borceguíes) eso queda documentado porque les hacemos firmar un comprobante, lo que pasa es que cuando hacen un reclamo, generalizan”.

Pidieron la rescisión del contrato

A raíz de este conflicto, y luego de tomar contacto con los trabajadores en el propio Relleno Sanitario, concejales de la oposición volvieron a la carga contra la empresa GIRSSA y cuestionaron la idoneidad de la firma para llevar adelante el tratamiento de las toneladas de basura que a diario se recolectan en la ciudad.

En realidad, se trata del segundo capítulo de una historia que se inició a principios de 2011, cuando la compañía llegó a Junín para negociar con el municipio la concesión del reciclado de desechos. En aquel momento, los sectores no oficialistas apuntaron a la escasez de antecedentes de la institución litoraleña en ese tipo de actividades, pero a regañadientes terminaron aprobando su contratación. Ahora, los concejales de la Coalición Cívica reclaman que se le rescinda el contrato.

“Con motivo del reclamo salarial que realizan los empleados de la empresa GIRSSA, este bloque ha podido tomar contacto con los trabajadores y constatar in situ la vergonzosa situación que presenta el relleno sanitario en la actualidad. Los trabajadores contratados por la empresa y los trabajadores municipales que allí se desempeñan lo hacen en condiciones indignas e infrahumanas, sin los más mínimos elementos de seguridad como barbijos, calzado de seguridad, ropa adecuada, guantes.

Asimismo, solicitan al Departamento Ejecutivo que se inicien las acciones legales a que hubiere lugar contra la empresa GIRSSA “por los graves incumplimientos en que ha incurrido”.

José María Banfi, edil de la CC, sostuvo que el estado general del Relleno Sanitario a simple vista luce de manera “deplorable, habiéndose convertido en un basural a cielo abierto más grande aun de lo que estaba al momento de tomarlo bajo su responsabilidad la empresa”.

Por los servicios prestados por la empresa GIRSSA en forma absolutamente defectuosa, este municipio paga mensualmente la suma de $ 175.000, sumando un monto de $ 2.100.000 anuales. Por todo lo antedicho, no puede tolerarse la continuidad de la empresa GIRSSA como administradora y operadora del relleno sanitario de la ciudad de Junín”, aseveró el concejal de la Coalición.

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