Conflicto minúsculo, consecuencia catastrófica

Conflicto minúsculo, consecuencia catastrófica

Un conflicto laboral que involucra a 35 empleados (de un total de 55) de la Municipalidad de Contralmirante Cordero, afectó este jueves 12 a miles de personas que no pudieron pasar por los puentes que unen Cipolletti con Neuquén, al decidir el gremio ATE Río Negro bloquear totalmente esa vía desde las 11 de la mañana.

El conflicto, que tiene más de un mes y que ya había provocado cortes en la ruta 151, es esencialmente salarial. Pero lo que llama la atención es que adquiera la magnitud perjudicial que ganó finalmente, a tal punto de transformarse en un incidente que afecta a dos provincias.

Las explicaciones pasan más por las necesidades sindicales y políticas que por el conflicto en sí mismo. Rodolfo Aguiar, el secretario general de ATE Río Negro, está a punto de conseguir el objetivo de superar una marca de afiliados que le permite competir mano a mano con el gremio estatal que fue hasta ahora el más importante en esa provincia, UPCN.

Aguiar, que tuvo en su momento una estrecha relación política con el actual gobernador, Alberto Weretilneck, hace su juego en ese contexto, y sus objetivos van evidentemente más allá que un acotado problema laboral en una municipalidad que apenas supera el millar de habitantes.

En ese camino, parece que todos tienen que pagar las consecuencias. Algo que la flexibilidad política ante los “delitos sociales” habilita e institucionaliza. En lo concreto, casi cinco horas de perjudicar a toda la población por un conflicto que atañe a una minoría.

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