Un conflicto sindical portuario complicó a los pasajeros de cruceros

Un conflicto sindical portuario complicó a los pasajeros de cruceros
La disputa entre dos gremios ocasionó demoras en el embarque; la escena se repitió en el aeropuerto de Ezeiza, con un paro de maleteros; Trabajo dictó anoche la conciliación obligatoria

Otra vez los pasajeros fueron rehenes de los sindicatos. Ayer, al paro de los maleteros de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto de Ezeiza, que comenzó a la mañana y demoró la salida de algunos vuelos, se le sumó una medida de fuerza del personal que despacha equipaje en la terminal de cruceros del puerto de Buenos Aires.

El conflicto incluyó acusaciones cruzadas. El titular del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), Juan Corvalán, responsabilizó al Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas Móviles de quitarle los puestos de trabajo. Desde el Sindicato de Guincheros negaron estas acusaciones y dijeron que el Ministerio de Trabajo no atendió los avisos sobre un potencial conflicto gremial.

Tras una jornada de incertidumbre para los turistas que habían sacado boletos en cruceros, el Ministerio de Trabajo dictó, ayer, a las 21.45, la conciliación obligatoria por 15 días en el conflicto entre el Sindicato de Guincheros y de Portuarios con la Cámara de los Concesionarios de Terminales de Contenedores del Puerto de Buenos Aires, y convocó a una reunión para hoy, a las 16, en la sede de esa cartera laboral.

Al salir de la reunión en el Ministerio de Trabajo, el titular de SUPA, Juan Corvalán, dijo: "Vamos a ver lo que dicen en la asamblea. La conciliación que nos ofrecieron es una burla". Según el sindicalista, todavía nadie habló de aumento salarial. "El problema es que nos ocupan las máquinas y nos sacan puestos de trabajo", concluyó.

DOS SINDICATOS ENFRENTADOS

El presidente de la terminal del puerto, Gustavo Figuerola, señaló en declaraciones a la prensa que el conflicto es una lucha de intereses sindicales. "Se trata de un problema de encuadramiento entre SUPA y el Sindicato de Guincheros", comentó el directivo.

Fuentes de la empresa Costa Cruceros también se refirieron a la puja entre sindicatos. El Costa Favolosa, una embarcación que arribó al puerto de Buenos Aires el lunes, a las 7, fue el escenario de la reclusión de los pasajeros que no podían descender porque miembros de SUPA trabajaron "a reglamento", es decir, bajaban tres valijas por carro en lugar de 30. Así, los turistas tardaron 10 horas en salir del barco, siempre en grupos reducidos.

Mientras tanto, los pasajeros que debían embarcar soportaron una espera de cuatro horas al sol sin que nadie les ofrezca siquiera un vaso de agua. Para evitar que el viaje sufriera alguna alteración en el itinerario, los turistas cargaron sus propios equipajes. La embarcación, que debía partir a las 20, lo hizo con 40 minutos de retraso.

"El conflicto tiene dos ejes: por un lado, los compañeros tercerizados que hace ocho años están como jornaleros y quieren pasar a planta permanente; por el otro, el actual convenio de trabajo no nos permite manejar máquinas y exige que solo seamos estibadores, por lo que no hay escalafón salarial para ascender", dijo a LA NACION Juan Corvalán, de SUPA. Fuentes del sindicato señalaron que, de no lograr que el gremio pueda tener la misma cantidad de operarios que otros sindicatos trabajando en el puerto, el conflicto podría extenderse.

Según el sindicalista, el problema gremial se reproduce en todas las terminales. "Hay una brecha muy grande de salario y por eso nos vimos obligados a tomar esta medida de fuerza tras una asamblea. Los muchachos aceptan trabajar como tercerizados, pero no como jornaleros, quieren ser empleados efectivos", explicó.

Además, Corvalán acusó al Sindicato de Guincheros de arrebatarles los puestos de trabajo. "Hay otro gremio que está ofreciendo sus trabajadores, y eso interfiere", aseguró.

"No queremos reemplazarlos. Nosotros representamos a trabajadores extraportuarios", dijo Daniel Amarante, secretario adjunto del Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas. Sobre la condición de los trabajadores eventuales, agregó: "El trabajo portuario es igual en todo el mundo y se adapta al volumen de carga. Hay momentos de pico de trabajo y otros donde cae la cantidad de carga".

El viernes 10 de enero, el SUPA difundió un comunicado en el que agradecía al Sindicato de Guincheros por el apoyo a los reclamos que mantienen frente a la terminal del puerto de Buenos Aires. Sin embargo, el referente de los guincheros negó que hayan brindado algún tipo de acompañamiento en los pedidos a la cámara empresaria del puerto. "Hace cuatro días empezaron un conflicto en el puerto y todo terminó muy mal", dijo Amarante. Y agregó: "La culpa la tiene el Ministerio de Trabajo, porque les avisamos que esto podía pasar y no hicieron nada".

LOS MALETEROS DE EZEIZA

A raíz de una medida de fuerza realizada por maleteros, pasajeros que volaban por la empresa Aerolíneas Argentinas sufrieron dos días consecutivos de demoras y cancelaciones en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Fuentes del Ministerio de Trabajo explicaron que se extendió la conciliación obligatoria entre empleados del sector de rampa, agrupados en la Asociación Personal Aeronáutico (APA) y Aerolíneas Argentinas. Para destrabar el conflicto, las partes deben reunirse en privado para tratar de llegar a un acuerdo. Esa reunión está pactada para hoy, a las 10.

Los trabajadores de rampa de Aerolíneas Argentinas, que el pasado viernes no aceptaron la conciliación obligatoria, pretenden la incorporación del personal para jornadas de 12 horas. Fuentes de la empresa informaron que ya se encuentra en proceso la incorporación de 70 maleteros. La idea es que los nuevos operarios realicen turnos de seis horas para las jornadas de mayor movimiento.

Fuentes del sindicato APA dijeron que la incorporación de nuevo personal "generaría diferencias salariales que derivarían en conflictos entre compañeros".

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, aseguró que "se está trabajando" para superar el conflicto. Además, criticó al gremio porque "no ha acatado" la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de la Nación el viernes último.

LA DIFÍCIL TAREA DE ABANDONAR O ABORDAR LA NAVE

Guillermina Bertoldi era una de las turistas que regresaban de Brasil y debían descender del buque de lujo a las 11.15, justo cuando comenzó el conflicto gremial. "La gente está furiosa porque hay muchos que son del interior y tienen vuelos o transfers contratados para volver a sus provincias, pero los van a perder", explicó la joven que, a las 16, aún se encontraba en la embarcación.

Paula debía viajar junto con una amiga y los hijos de ambas. Después de esperar cuatro horas bajo el sol, le fue permitido el ingreso al barco. "Peso 41 kilos y mi maleta pesa 40; como no puedo levantarla, les tengo que pedir ayuda a otros pasajeros", se quejó. La mujer también dijo que nadie brindó asistencia ni a los discapacitados que estaban en la terminal ni a las madres con bebes que aguardaban para ingresar. "Sólo llamaron a una ambulancia del SAME, por las dudas", aseguró.

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