Sin confrontar, los gremios eluden manifestar que “apoyan” al gobierno y piden aumento salarial

Sin confrontar, los gremios eluden manifestar que “apoyan” al gobierno y piden aumento salarial
A varios meses de que se desatara la crisis política en Santa Cruz, que aún arrastra a todo el arco oficialista por el barro de las discusiones públicas, los improperios, las chicanas en la legislaturas y los acuerdos entre las sombras (como YPF), la luna de miel entre gremios y gobierno provincial, está en su fase final.
La dirigencia gremial le dio la derecha a Peralta para que afronte la crisis, pero en el reclamo salarial no capitulan. El Gobernador, sagaz en estas lides, lo sabe y pugna por usar el argumento ante Diputados y se adelanta en transformar un logro en promesa: si me dan el crédito, me pongo a hablar de salarios mañana, dijo.

La Mesa de Unidad Sindical, integrada por los gremios estatales de mayor actividad en la provincia ha sido muy clara: respaldan la institucionalidad del gobierno (no a Peralta, dejaron entrever) pero quieren una recomposición salarial antes de fin de año.

El Gobernador, hábil conocedor del sistema de presión gremial, mandó un mensaje doble a Diputados y gremios donde, sintéticamente, les propuso: si (los legisladores) aprueban el empréstito y otras herramientas como el paquete fiscal y aportes mineros “mañana mismo me siento a hablar de salarios”, les dijo a los gremios.

La única posibilidad de que los Diputados “le den una mano” a Peralta, es la aprobación del último crédito, cuya autorización envió a la Cámara el jueves pasado, donde pretende tomar 250 millones de pesos en el Banco Santa Cruz. Sobre este asunto hay cierta predisposición de algunos diputados a darle luz verde, pero en realidad lo que pretende Peralta es que le aprueben el empréstito de 200 millones de dólares, que le ayudarán a resolver problemas mayores y llegar, al menos, hasta marzo o abril del año que viene, con más “aire” financiero, para enfrentar los compromisos que le quedan por delante. De ahí que el mensaje a los diputados fuera: “Este crédito es mucho más caro que si hubieran aprobado el empréstito”.

En este marco, es que el gobernador dijo “con el crédito de 250 millones puedo pagar sueldos y aguinaldos en forma completa, pero con el empréstito, lograríamos pagar también las deudas a prestadores y proveedores”, agregando la frase que citamos más arriba de que si hoy lo aprueban, mañana se sienta con los gremios a hablar de salarios.

En realidad el mensaje de Peralta está en lo que no dice y no en lo que declara. Está claro que el gobernador no quiere confrontar con los gremios, de ahí que reconoce públicamente “la inflación” y “la necesidad de una recomposición salarial legítima, por parte de los sectores gremiales”; no en vano Peralta estuvo de los dos lados del mostrador y es un hábil negociador, que puede defender cualquiera de las posiciones con idéntica convicción. Pero lo fundamental está en el mensaje no hablado, pues a los legisladores le dice que si siguen sin aprobarle herramientas de financiamiento el oficialismo va a pagar las consecuencias en el año político, porque él ya se deshizo de la pelota y ahora la deben jugar los diputados y los intendentes que lo cuestionan y por otro lado les dice a los gremios que si no hay voluntad en los legisladores, de aprobar el endeudamiento que pide, nada podrá hacer para acordar salarios, porque no tiene plata. Esto le “abre el paraguas” ante próximos conflictos que sabe de antemano que tendrá con el sector sindical.

La acción de Peralta es clara y previsible; es lo que en Estrategia se denomina “la táctica del encerrado”. En estos casos, el “encerrado” o “cercado” se “pone afuera” y transfiere sus propios problemas a los dos niveles que lo mantienen jaqueado: el nivel de propuesta (Diputados) y el nivel de respuesta (Gremios), en el caso planteado.

En tanto, los gremios, que asistieron complacidos al llamado del gobernador, dejaron en claro que quieren hablar de salarios y en el último documento elaborado por la Mesa de Unidad Sindical, surgió esta idea de aclarar la situación ante los afiliados, ante las dudas que habían comenzado a generarse sobre que el respaldo a la institucionalidad, era, de alguna manera, un respaldo a Peralta y de allí, se podía entender que los gremios dilataban la exigencia de una recomposición salarial, para no socavar el debilitado poder que parece tener el gobierno, ante los embates de su propio Partido.

En este sentido, en el último encuentro, el gobernador les dijo a los dirigentes que “el año que viene vamos a abordar la discusión salarial”, con lo cual Peralta comprometió sin consensuarlo con la dirigencia, un pacto de “no agresión” hasta marzo o abril, fecha en la que supuestamente se sentarían a hablar en paritarias.

Cuando se dio la discusión hacia adentro de los gremios, muchos analizaron que era “una bicicleta” del gobernador, patear para adelante una supuesta discusión que se dará en un supuesto mes, suponiendo que las cosas se den como el mandatario espera; lo cual, en vista de lo que ocurre actualmente, es muy difícil que las cosas se den como Peralta espera. Dicho esto, los gremios entendieron que era tiempo de dejar perfectamente aclarada su posición y no dejarse usar por el gobierno, declarando puntualmente que, independientemente de todo lo que acontezca en el plano político, quieren discutir salarios antes de fin de año.

¿Saben los gremios que es una objetivo sin éxito en lo inmediato?, quizás, pero le sirve a la dirigencia para trazar una línea entre el interés de los afiliados y los problemas de la política provincial, no quedar mezclados en la interna del PJ, ya que finalmente entienden, que lo que sucede en Santa Cruz, ni siquiera es un problema de plata, es una pelea partidaria que los tiene a los empleados públicos, como variables de ajuste de dos sectores que, cuando quieren hacer un alto en la guerra, para firmar por fondos de interés común, lo hacen, como en el reciente caso de YPF.

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