Coopeplus trabajó en el Relleno

Los trabajadores de la cooperativa, organizada en torno a la labor de separación y clasificación de basura, demuestran su voluntad, trabajando sin los descansos decretados a nivel nacional. Del municipio, sin novedades.
Tanto el lunes como ayer, la ciudad parecía desolada. Mientras que en el Relleno Sanitario, la tarea fue similar a la de cualquier día hábil. Los cooperativistas, sin el beneficio de un salario mínimo mensual, trabajan para demostrar la voluntad de "arrimar el hombro para acceder a un trabajo digno".

Heber Orozco, miembro de la Coopeplus y su primer presidente desde que la cooperativa se conformó, fue quien indicó que tanto el lunes como ayer, el trabajo había sido normal. La mitad de las más de 60 personas que conforman la cooperativa realizaban la tarea de clasificación, separación y prensado de la basura, gracias a que la recogida no sufrió ninguna interrupción durante los días festivos decretados por el gobierno nacional.

El resto de personal, que no se dirigió al relleno, explicó Orozco, "es porque tienen trabajo fuera, que habían tomado antes de empezar en la planta y no los pueden dejar a medias". Respecto al avance de sus labores con las herramientas que les proporcionó el municipio hasta ahora -la apertura del galpón donde se encuentra la planta recicladora y una prensa -, Orozco aclaró que "(el trabajo) es difícil porque se hace todo manualmente, ya teniendo la cinta preparada podemos trabajar el doble. Entonces, hecha la aclaración, vale recalcar que la ganancia sería totalmente distinta, porque "ya se vende material por material y lo va seleccionando cada operario. Acá se hace así" y Heber señalaba la basura acumulada; ya que al llegar los camiones, deben volcar todo en el suelo para poder separar los distintos materiales como plástico, cartón y papeles, vidrio y los restos de hierros y chapas, que se recogen y almacenan por fuera del galpón.

Respecto a la sustitución de la cinta, que facilitaría poner en marcha la planta; Orozco aclaró que no cuentan con apoyo de ninguna empresa, excepto (el gremio de) Luz y Fuerza, que se había ofrecido "pagar la cinta para que nosotros pudiéramos empezar a trabajar, que es lo único que sabemos ahora, porque desde la intendencia no sabemos nada".

Situación desgastante, teniendo en cuenta que el municipio está más preocupado por los uniformes que utilizarán, que en mejorar las condiciones de un trabajo que resulta insalubre, incómodo e ingrato. Este miembro de Coopeplus expresó que "creo que el intendente se opone a la colaboración del gremio para con nosotros, pero quiero aclarar que somos dos partes independientes, tenemos un trato amistoso, pero somos independientes uno del otro".

Para finalizar, informó que la abogada de los cooperativistas, Carina Salvay, no les ha manifestado ninguna novedad respecto a las negociaciones del contrato que les habría ofrecido el municipio. El galpón del relleno sanitario, donde se encuentra depositada la planta recicladora; fue abierto por el municipio el lunes 13 de febrero; y les permitió a los trabajadores asociados a Coopeplus, realizar su tarea de clasificación y separación de residuos.

Municipalidad.

Aún esperan noticias desde el municipio. La única promesa es la de proporcionarles el vestuario a finales de mes y "nada más que eso", declaró Orozco. Agregó que "estamos esperando que firme el contrato que nos prometió el intendente, que no tiene nada que ver con lo que habíamos firmado con (Francisco) Torroba. Retrocedemos mucho, pero con lo poquito que nos queda, seguimos avanzando. Vamos para adelante con lo que podemos, aunque no es igual", puntualizó.

De esta forma, explicaba que (desde la cooperativa) tenían interés en vender el material ya prensado fuera de la ciudad, porque pagan mejor; pero que con las últimas lluvias, la producción disminuyó y no estaban seguros de poder cubrir al menos, en 1.000 pesos para cada trabajador. Como positivo, desde Luz y Fuerza, les indicaron que podrían ayudarlos a abonar esa cantidad para cada cooperativista y luego devolverlo en cuotas.

Pero esta preocupación se traslada al próximo retorno a clases de los niños. "Cada trabajador cobrará lo que va a vender, como somos alrededor de 30, tendríamos que tener 30.000 pesos en venta para repartir 1.000 a cada uno. Con los días de lluvia no estamos favorecidos para llegar a ese monto, por lo que la gente que trabaja acá no va a tener dinero suficiente para comprar útiles escolares, ropa y calzado para los niños". Por esto agregó que sería todo un detalle que algún gremio o institución les pudiera donar una parte de estas necesidades, que siempre será bienvenida.

Orozco finalizó diciendo que "agradeceríamos esa solidaridad, porque nosotros lo somos", buscando la mejor opción de sustentabilidad del medio ambiente, consiguiendo reciclar la mayoría del material que llega al relleno sanitario.

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